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Etiquetas:   La tronera   -   Sección:   Opinión

Obsoleto sindicalismo

Jesús Salamanca
Jesús  Salamanca
viernes, 15 de mayo de 2009, 08:01 h (CET)
En muchas ocasiones los sindicatos hablan como si entendieran la situación de la que están tan alejados. Incluso llegan a sentirse dominadores de una realidad que se les escapa de las manos. Suelen ver culpables por todas partes, pero nunca se sienten responsables de nada. Lo que faltaba a los sindicatos: sentirse por encima del bien y del mal. ¡Más vale que trabajen y defiendan los derechos de los trabajadores, en vez de especular y arrimarse al poder de turno! Son tan mal calculadores y tan dejados de sí mismos que demuestran ser traidores de y a la sociedad: “Los que dejan al rey errar a sabiendas, decía Alfonso X El Sabio – merecen pena como traidores”.

Se atreven a decir que no convocan una huelga general, porque no hay motivos para ello. Y dentro de su ignorancia y estupidez airean que “los trabajadores no han perdido derechos fundamentales” ¿Y qué es el trabajo? ¿Acaso el trabajo no es un derecho fundamental? ¡Cuánto aborregamiento ha traído la LOGSE y su desarrollo normativo!

Señores sindicalistas: ¡A ver si el trabajo era un derecho fundamental en el Fuero del Trabajo franquista y en la Constitución no lo es! Tienen ustedes una cara que se la pisan. Digan la verdad: no hacen una huelga general, porque el Gobierno es de su cuerda y están de acuerdo con las medidas que ha adoptado contra la crisis; es decir, ninguna efectiva, y mucho menos positiva. Lo que a los sindicatos de clase les interesa es seguir cobrando de los presupuestos generales. Mientras no se mantengan de las cuotas de sus afiliados estaremos ante un claro abuso y ante el reconocimiento de su inutilidad. ¡De pena y de vergüenza!

Últimamente echan la culpa a las comunidades que, según ellos, “van por libre”. Como si ellos no hubieran hecho su santa voluntad siempre; de ahí el abandono a los trabajadores, la prebenda de liberaciones, ayudas, subvenciones y demás ‘mamandurrias’ de las que hay que descabalgar a estos abusones del sentido común. Es una brutal injusticia y un fraude que los sindicatos no paguen a sus liberados. ¡Ya está bien de abusos!

El negligente, mediocre y obsoleto sindicalismo español está cada vez más alejado de la realidad de los trabajadores. Aún no han descubierto que idealismo y realidad están reñidos. Por eso decía Friedrich Wilhelm que todo idealismo frente a la necesidad es un engaño.

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