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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

La chusma separatista insulta a España

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 15 de mayo de 2009, 07:59 h (CET)
Entre las múltiples cuestiones que el señor Rajoy se dejó en el zurrón del olvido, a mí se me ocurre una básica que debiera haberle formulado a su oponente en el Debate de la Nación, el señor Rodríguez Zapatero. Hubiera sido muy ilustrativo para los españoles conocer, de viva voz del señor Presidente, cuál es su proyecto de España. Si, señores, yo estimo que los ciudadanos tenemos derecho a que se nos diga qué es lo que el PSOE tiene en mente respecto a esta nación, antes conocida como España, y los designios que guardan en secreto respecto al régimen político, jurídico y legal que tiene pensado instaurar para todos los españoles o, si es que, lo que llevan entre cejas sea que,una parte de esta nación, se desgajara de ella para que determinadas autonomías dejaran de llamarse españolas para adquirir unas identidad propia, con rango de nación independiente. Evidentemente, para aquellos interesados en seguir de cerca las vicisitudes de nuestra singladura bajo la batuta del señor Zapatero, no es difícil conjeturar respecto a sus intenciones. Por ejemplo, ya sabemos que, heredando las teorías económicas de sus maestros más directos, los “grandes” estadistas soviéticos, ha decidido reinventar la economía como ya lo hicieron en su día los tiranos de los países socialistas del Este, para mediatizarla y remodelarla a golpe de leyes. Olvidémonos pues de la ley de la oferta y la demanda, del libre comercio y del fomento de la iniciativa privada; para someternos a los viejos modelos de las “boyantes” economías socialistas donde el Estado, con mayúsculas, se hacía cargo de dirigir con mano férrea la producción nacional; eso sí, sin grandes resultados y con producciones más bien escasas, dado que la mano de obra no tenía ningún incentivo para esforzarse más de lo necesario para “cumplir” con el horario que tenía establecido.

Claro que, tampoco estaría mal saber, del propio Rajoy, lo que piensa sobre tan peliagudo tema y si ya ha conseguido averiguar lo que quiso decirnos a los de derechas con aquel enigma de un partido reformista y de centro. Su falta de arrastre y sus clamorosos silencios el día del debate, nos hacen sospechar que no está por la labor y que lo que pretende es ir trampeando en busca de una confortable renovación de su liderazgo en el PP, que le permita seguir haciendo de oposición hasta su retiro. En todo caso, los motivos de alarma no faltan y los reiterados incumplimientos de la Carta Magna; la más que evidente sumisión del poder judicial a los intereses del Gobierno (vean ustedes el vergonzante ejemplo del TC al borde de la más completa abdicación ante el poder); las alarmas sociales provocadas por las corruptelas de los políticos; la evidente incapacidad del Gobierno para afrontar la crisis, dando palos de ciego; la progresiva degradación de las instituciones, especialmente las de algunas autonomías y los nefastos efectos, en las nuevas generaciones, de una LOGSE (Denigrada por A.Gala)), que no reúne las cualidades educativas precisas; la lamentable circunstancia de la proliferación de educadores sectarios, más preocupados por educar ideológicamente a sus alumnos que en enseñarles las correspondiente materias lectivas; el grave error de una planteamiento de la historia más cercano a los intereses partidistas que a la realidad de los hechos narrados y, en fin, lo más grave de todo: el haber cedido el Estado a las autonomías las competencia sobre la enseñanza,permitiendo que los ciudadanos reciban una enseñanza distinta dependiendo del lugar geográfico de la península en que tengan la suerte o la desgracia de residir.

Así no nos debería de extrañar que, de tanto en tanto, y cada vez con más frecuencia y virulencia, se vayan sucediendo hechos tan incomprensibles, rechazables y desconcertantes como lo sucedido en el estadio de Mestalla con motivo del partido de Copa del Rey entre los equipos del Barcelona y el Atlético de Bilbao. El que más de medio estadio silbara, insultara, berreara, desbarrara y denigrara a España en el momento en el que sonaba el himno nacional, es algo que no lo había visto nunca. Es tan grave que no me puedo imaginar que, en ninguna otra democracia europea se pudiera dar un espectáculo tan denigrante y vejatorio para la nación. No quiero ni referirme a los EE.UU donde, a pesar del hecho de la irrupción en política del señor Obama, el sentimiento íntimamente arraigado en los ciudadanos de respeto a su bandera, su himno y demás tradiciones, es un ejemplo de cómo se debe comportar el pueblo en una democracia. Veamos si nos entendemos, hemos dicho que no nos sorprendía porque era evidente, y así lo debieron de prever las autoridades gubernativas, que la unión de la hinchada de dos regiones secesionistas era algo así como poner la yesca junto a la pólvora. Pero la manipulación de la TVE hurtando la bochornosa escena a los españoles, para que no se dieran cuenta del grado de vileza de las masas revolucionarias y separatistas, que ya se atreven a plantarle cara al mismo Rey y a ofender a todos los que nos consideramos españoles con el mayor descaro, no tiene por donde cogerse. El hecho de que, cuando se dieron cuenta de su metida de pata, intentaran rectificar con un remiendo, emitiendo, en el intermedio, la parte omitida acabó de redondear la boutade y confirmó la censura que habían intentado hacer. Otro comentario merece la pasividad con la que las autoridades observaron los insultos de los cerriles de turno y el miedo que demostraron a enfrentarse a las masas con la inmediata suspensión del acto o con la sanción al campo de Mestalla con el cierre del estadio.

Los que se crean que a estos hijos de la EpC y la LOGSE, a estos señores que, como le ocurre a un crítico asiduo de mis artículos, se creen que la historia que les enseñaron en las escuelas autonómicas tiene algo que ver con la realidad (el interfecto me dijo que yo era un embustero y que Franco cruzó el estrecho de Gibraltar con 250 mil marroquíes el 18 de julio de 1936; seguramente debió ser en parapente, porque ni tenía barcos, ni aviones ni, por supuesto, escuadra para semejante hazaña; suponiendo que hubiera dispuesto de tanta tropa, que no. La realidad, sin duda, la hubiera podido comprobar mirando un simple libro de historia: en todo el mes de julio de 1936 pasaron el estrecho por vía marítima 1000 hombres y por el puente aéreo otros 2063 efectivos ¡lo que puede la ignorancia y la mala fe! En cualquier caso, el fruto de la política de concesiones al nacionalismo llevada a cabo por ZP, empieza a dar sus resultados que, cada día, se hacen más evidentes y, por desgracia, los primeros amagos que comenzaron con la quema de los retratos de los reyes ( que no fueron sancionados debidamente) ya han dejado de ser simples conatos para convertirse en manifestaciones multitudinarias, como la que se dio en el partido del Metalla. Allí estaba SM el Rey, que parece que no se enteró o disimuló y todas las autoridades locales, que tampoco se enteraron. ¡Claro! Es mejor dejar que la muchedumbre se envalentone, se de cuenta de que sus alaridos causan miedo y que tienen al Gobierno acogotado a su servicio, si no de su parte. Muchos de los que tuvimos ocasión de vivir los días de la guerra, aunque niños, pensamos que nunca jamás, en España, se repetiría una situación semejante. Ahora, setenta años después, volvemos a sentirnos inquietos porque, un ambiente en el que se junta una crisis,con 4 millones de parados, muchos sin subsidio y, por añadidura, los nacionalismos excluyentes empiezan a enseñar las uñas para poner nerviosos a los gobernantes; puede que no esté tan lejos de aquellas causas que motivaron aquella catástrofe.

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