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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Los riesgos de Notre Dame

E. J. Dionne
E. J. Dionne
martes, 12 de mayo de 2009, 10:09 h (CET)
Habrá escuchado la expresión "más papista que el Papa.” Ahora sabemos que la reacción de los católicos de derechas a la invitación de la Notre Dame al Presidente Obama entra en esta categoría.

Para consternación de muchos conservadores, el propio periódico del Vaticano, L'Osservatore Romano, ha ofrecido lo que un blog antiabortista católico llama "un examen sorprendentemente positivo del nuevo enfoque del presidente sobre los temas relativos a la vida" -- tan positivo que, en la práctica, un portavoz del Comité Nacional por el Derecho a la Vida criticaba el periódico del Papa Benedicto XVI.

El periódico del Vaticano ofrecía su análisis en un momento en el que progresistas y conservadores católicos se están enzarzando por la decisión de la Universidad de Notre Dame de invitar al Presidente como orador en la ceremonia de este año e imponerle una distinción honoraria. El artículo refuerza la afirmación progre de que la respuesta desproporcionada de la derecha católica se origina al menos en la misma medida en la preocupación por la cuestión del aborto como en la política conservadora y Republicana.

El ensayo del 29 abril firmado por Giuseppe Fiorentino, frecuente colaborador de Relaciones Exteriores del L'Osservatore, retrataba a Obama como un moderado en muchos frentes. “Algunos le han acusado de practicar un estatismo excesivo," escribía Fiorentino," por no hablar de empujar al país al socialismo.” Pero “un análisis más sosegado," decía, "sugiere que Obama ha procedido con cautela.” (Cito aquí la traducción del artículo publicado el miércoles en la página web oficial del Vaticano.)

En el aborto y los demás asuntos relativos a la vida, el artículo concluía que Obama "no parece haber establecido los cambios radicales que había anunciado.”

Al relajar las normas que regulan la financiación federal de la investigación con células madre, observaba el periódico, Obama no fue tan lejos como se temieron muchos del movimiento antiabortista. "Las nuevas pautas referentes a la investigación con células madre embrionarias no siguen realmente los cambios de rumbo que se proyectaban hace meses," escribía Fiorentino. "No permiten la creación de nuevos embriones destinados a la investigación o la terapia, para clonación o fines reproductivos; los fondos federales sólo se pueden utilizar para la experimentación con embriones sobrantes.”

A continuación llegaba una oración cuidadosamente formulada que afirma que "estas razones no eliminan los motivos de crítica frente a las formas inaceptables de bioingeniería que revierten contra la identidad humana del embrión, pero las nuevas regulaciones no son tan permisivas como se esperaba.”

Esta opinión contenida contrasta con las acusaciones de que Obama es "el presidente pro abortista más radical de la historia," palabras utilizadas a comienzos de este año en la página web de la Coalición Cristiana. Durante la campaña, Robert P. George, un profesor de Princeton que es un importante intelectual conservador católico, consideraba a Obama "el candidato pro abortista más extremo en aspirar nunca al cargo de Presidente de los Estados Unidos.”

La consternación de la derecha por el artículo del Vaticano fue inmediata. Douglas Johnson, director legislativo del Comité Nacional por el Derecho a la Vida decía en LifeSiteNews.com que el análisis del L'Osservatore “no era provechoso” y que “no hay nada de moderado en las políticas que la administración sigue en los asuntos relativos a la vida.”

Los católicos de a pie no comparten el pesimismo de los conservadores. Una reciente encuesta de Pew concluye que las dos terceras partes de los católicos aprobaban la actuación de Obama en el cargo. Pew también informa que el 50% de los católicos pensaba que Notre Dame hacía bien en invitar a Obama, al tiempo que sólo el 28% decía que la invitación estaba mal. Incluso entre los católicos que asisten a la Iglesia una vez a la semana al menos, la opinión se divide equitativamente, con el 39% partidario y el 39% contrario a la invitación.

Perdido en el escándalo de Notre Dame está el grado en que la ferocidad de la derecha católica ha empujado a los católicos moderados y progresistas a defenderse.

El número actual de la revista América, publicado por los jesuitas, incluye un editorial redactado al milímetro que critica "los efectos divisorios de los nuevos sectarios estadounidenses" que "no han escapado del aviso del Vaticano.”

"Su filo político altamente partidista se ha convertido en motivo de preocupación," escriben los editores. "Que nunca demuestran el mismo resentimiento con los compromisos, promesas incumplidas y discrepancias políticas con los políticos Republicanos que con los Demócratas es evidente. Es hora de llamar por su nombre a esta denuncia parcial: partidismo político.”

Y por tanto cuando Obama se levante para pronunciar el discurso en Notre Dame el 17 de mayo, los mayores riesgos los correrán los católicos moderados y progresistas que insisten en que el presidente está buscando el compromiso en los temas éticos más espinosos del momento. Es probable que sea su intervención de mayor impacto en el debate del papel de la religión en la política estadounidense. Al aceptar la invitación, Obama ha asumido una considerable responsabilidad de la que no debería intentar escapar.

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Diario SIGLO XXI dispone de los derechos de publicación en exclusiva para medios digitales españoles de este y muchos otros columnistas del Washington Post Writers Group.

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