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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

País Vasco: ¿un cambio histórico?

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
lunes, 11 de mayo de 2009, 08:22 h (CET)
El martes de la semana pasada se producía un cambio en el País Vasco que, siento fastidiar a los políticamente correctos, ya veremos –only time will tell- si es histórico o acaba siendo una oportunidad perdida, aunque ya de por sí bastante impresionante resulte que a una alternancia en el poder se la califique de “cambio histórico”. Ibarreche, que no se entera que el PNV no representa al País Vasco sino sólo a una parte de los habitantes del mismo, anunció su marcha de la política de la forma en que acostumbra: de malas maneras. Y es que el PNV no acaba de asumir que es posible que los 30 años de régimen por ellos instaurado hayan terminado hace unas semanas en las urnas. Así, Eguibar, el Himmler oficial del PNV, llegó a decir que la cabeza del vasco aún es muy “apreciada” en España. Victimismo barato que de poco les va a servir si realmente Patxi López, sobre cuyos hombros pesa la responsabilidad de que este cambio sea realmente histórico y para bien, se pone a hacer lo que debe: honrar a las víctimas del terrorismo nacionalista vasco y desmontar pieza a pieza el régimen totalitario establecido, abriendo puertas y ventanas para que la mitad de la sociedad vasca que vivía con miedo por no ser nacionalista pueda respirar libertad. Para que, por ejemplo, la valiente y ejemplar Regina Otaola pueda acudir al municipio cuyo Consistorio preside sin tener que llevar escolta por temor a ser asesinada. Para que Emilio Gutiérrez pueda regresar a Lazcano a su casa y la borrico caverna de los mafiosos sea clausurada. Para que Nico Gutiérrez pueda regresar a su tierra. Para que Rosa Díez no tenga que seguir sufriendo amenazas. Para que Consuelo Ordoñez pasee en libertad por San Sebastián.

Lo cierto es que el nacionalismo totalitario ha ido invadido lenta y silenciosamente todos los ámbitos de la vida de los vascos. Desde la bandera autonómica, que es la bandera del PNV y que debería ser sustituida por una bandera de todos los vascos –lo de la ikurriña, aunque ya casi nadie lo recuerde y denuncie, viene a ser como si, perdonen la política-ficción, Aguirre decidiera que la gaviota del PP fuera a ser la bandera de Madrid; de todos los madrileños-, hasta las agrupaciones deportivas o las asociaciones dedicadas al tiempo libre. Todo está politizado. Todo es nacionalista. Todo es opresión.

En el País Vasco, sin duda, el cambio pasa por la persecución implacable de los terroristas por parte de la policía autonómica vasca, tan acostumbrada a recibir órdenes de contemporizar y mirar hacia otra parte mientras se montan barricadas o se amenaza a quienes luchan por la libertad de todos. Pero también por la deslegitimación de sus esquizofrénicos fines. El cambio en la ETB, televisión pública desde la cual se legitima cualquier medio para alcanzar la inventada “Euskalherria socialista” (el fin a alcanzar por la ahora llamada “izquierda abertzale”, en realidad MNLV), debe ser inmediato. Lo mejor, cerrarla. Lo mismo sucede en la educación vasca. Si se quiere acabar con la dictadura y llevar la libertad y la democracia a las tierras vascongadas PSOE, PP y UpyD deben de caminar de la mano para, como insiste siempre Rosa Díez, deslegitimar social e ideológicamente el régimen nacionalsocialista que lleva sufriendo el País Vasco desde hace décadas con la complicidad de la extrema izquierda de los Madrazo.

López, Basagoiti y Maneiro deben plantar cara, sin complejos, al MNLV. Sólo así serán posibles la libertad y la paz. Porque, como ha tenido a bien recordar el propio López, “sin libertad no hay paz”. Está muy bien que lo diga. Otros llevamos diciéndolo años. Y precisamente por ello, porque sin libertad no hay paz, nos opusimos en su día a los enjuagues con los violentos.

Por mi parte, pese a los halagos de tertulianos, columnistas y locutores de estos últimos días, yo no soy tan optimista como ellos. Quizá sea debido a mi total descreimiento y escepticismo con respecto a la casta política. Y es que cuando se sabe que hay en marcha un proceso de acercamiento de presos con epicentro en Zuera y a la vez empiezan a correr rumores de contactos con el mundo de Batasuna –el maltratador Jesús Eguiguren ahí sigue-, malo. Cuando la campaña electoral de los de ZP pasa por insultar a Jaime Mayor Oreja, precursor junto a Nicolás Redondo Terreros de este acuerdo de los constitucionalistas para el cambio de régimen, (ZP, recuerden, afirmaba la legislatura pasada que Gemma Zabaleta y la abogada batasuna Goiricelaya eran el futuro y María San Gil y Rosa Díez el pasado), malo. Muy malo. Cuando Patxi López toma posesión de su cargo frente a la ikurriña y sin la presencia de la bandera española qué quieren que les diga, pienso en el PSC-PSOE de Chacón y Montilla, que es ese partido bajo cuyo gobierno radical el nacionalismo catalán se ha vuelto mucho más liberticida, opresor, totalitario y anti catalán.

Por ello, creo más prudente, antes de lanzar las campanas al vuelo y escribir rimbombantes titulares, esperar a ver cómo se suceden los acontecimientos y qué medidas y decisiones políticas adopta el nuevo gobierno vasco.

Hechos son amores, que reza el dicho popular. Pues eso. Habrá que estar atentos.

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