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Fútbol

Etiquetas:   FÚTBOL / CHAMPIONS (VUELTA)   -   Sección:   Fútbol

Iniesta pone rumbo a Roma con un golazo en el último suspiro (1-1)

El Barça consiguió neutralizar el gol inicial de Essien
Redacción
miércoles, 6 de mayo de 2009, 22:12 h (CET)
Encuentro apasionante entre Barça y Chelsea que se resolvió en el descuento. Los ‘blues’ se adelantaron pronto por medio de Essien y se dedicaron a defender la renta hasta al final. Los de Hiddink malograron algunas ocasiones para incrementar su marcador y lo pagaron en el descuento cuando Iniesta se sacó un derechazo que sitúa al Barça en Roma.

FICHA TÉCNICA
1 Chelsea: Cech (1); Bosingwa (1), Terry (3), Álex (1), Cole (1); Essien (3), Ballack (1), Malouda (2) Lampard (2); Drogba (2) Anelka (1)
1 Barcelona: Víctor Valdés (3); Dani Alves (2), Piqué (3), Touré (2), Abidal (1); Busquets (2), Xavi (2) Keita (1); Messi (1), Eto’o (1) Iniesta (3)
Cambios : En el Chelsea Belletti (2) por Drogba (min.72), en el Barcelona Bojan (1) por Busquets (min.86), Gudjhonsen (1) por Iniesta (min.95), Sylvinho (1) por Eto’o (min.97)
Goles: 1-0 Essien (9’). 1-1 Iniesta (93’).
Árbitro: Tom Henning (colegiado noruego) (1). Amonestó en el conjunto local a Essien (74’), Álex (76’) y Ballack (97’). En el equipo visitante amonestó a Álves (30’), Eto’o (90’), Iniesta (93’) y expulsó a Abidal (66’).
Incidencias: 42.000 espectadores en el Stamford Bridge, 3.000 de ellos culés.

DATOS DESTACABLES
Lo mejor: La fe
Pese a jugar con el marcador en contra durante casi todo el encuentro el Barça no inquietó sus planes de juego. El equipo azulgrana siguió fiel a su filosofía futbolística, lo que le valió el pase a la final.
Lo peor: Las tarjetas
La sabor amargo de la noche lo dejaron las tarjetas de Alves y Abidal que les priva de participar en la final del próximo 27 de mayo. Gran baja la de los dos laterales del Barça.
El dato: Un tiro, un gol
Cuesta creerlo pero el equipo azulgrana sólo disparó una vez en los tres palos. Por fortuna, en esa ocasión el balón perforó la red.
Alberto Jiménez / Redacción

Agónico. No se puede definir de otra forma. El Barça adoptó esta noche el papel de conjunto épico y logró en el 93’ su pase a la ansiada final de la Champions. El partido se puso pronto cuesta arriba con un auténtico golazo de Essien pero los azulgranas no renunciaron a su fútbol y obtuvieron la recompensa en el último suspiro del encuentro. Messi cedió a la frontal del área e Iniesta obró el milagro. Golazo, empate y eliminación resuelta. El billete para Roma ya tiene dueño.

Nadie se imaginaba un guión así. Era ciertamente probable que el Chelsea se decidiera a ir a buscar al Barça un poco más arriba en su feudo pero en el minuto nueve toda la especulación de Hiddink quedó resuelta. La formación de Anelka en punta fue un mero espejismo tras el gol de Essien. El técnico holandés decidió amarrar el resultado y el francés fue un obrero más en medio campo con la misión de contener el juego azulgrana.

El Barça se vio sorprendido por una gran jugada del Chelsea que acabó en pies de Lampard. El inglés probó el chut desde la frontal pero el balón rebotó en la espalda de Touré y cayó a pies de Essien, quién se sacó un potentísimo disparó que sorprendió a Valdés. El ghanés logró un auténtico golazo que se coló por toda la escuadra del guardameta catalán y obligó a los de Guardiola a ir todavía más, en busca de la portería de Cech.

El portero culé no pudo hacer nada en esa acción pero se convirtió en el auténtico héroe de su equipo en la primera mitad. Drogba volvió a encontrarse con él después del Camp Nou, y de nuevo no logró superarlo. Primero, en un balón largo en el que el guardameta fue más rápido en la salida. Segundo, en una falta botada por el africano que el portero despejó con su rodilla izquierda. Y tercero, en un forcejeo entre Abidal y Drogba donde se pidió penalty, pero que finalmente acabó con el balón en las manos de Valdés.

Tras una primera parte para olvidar donde el Barça sólo pudo inquietar a Cech desde larga distancia lo mejor que le pudo ocurrir a los azulgranas fue llegar al descanso con un solo tanto en contra. A la reanudación, Guardiola siguió con su mismo esquema aunque situando a Messi en una posición más centrada como hiciera en el Bernabeu. La ausencia en ataque de Henry se echó a faltar pero Iniesta logró finalmente que nadie se acordara del francés.

De nuevo, todo empezó cuesta arriba para el Barça en la segunda parte que pudo ver como se le complicaba más el partido si Drogba no hubiera topado otra vez con un muro llamado Valdés. Una contra conducida por Anelka acabó finalmente con el francés cediendo al marfileño que totalmente solo y, tras desprenderse de Piqué, no cruzó lo suficiente ante la salida de Víctor. El guardameta catalán despejó una vez más el cuero y desquició al africano.

El Barça continuaba volcado arriba pero sin conseguir encontrar los tres palos. Las jugadas trenzadas por Xavi e Iniesta en medio campo no obtenían resultado y los balones se perdían siempre por la línea de fondo sin encontrar portería. Eto’o intentaba que sus desmarques sirvieran de algo como en otros encuentros pero el camerunés no estuvo del todo acertado en el partido ante el Chelsea.

Fue a 25 minutos del final cuando todo se puso aún más complicado. Abidal acompañaba en carrera a Anelka y el francés se dejó caer. El línea intuyó la infracción y se la comunicó al colegiado que de inmediato expulsó al lateral azulgrana. No lo dudo el árbitro que cayó en la trampa del astuto delantero francés. Guardiola se volvía loco en la banda pero decidió finalmente no dar entrada a Sylvinho para irse definitivamente arriba.

Por fortuna el fútbol brindó una última oportunidad al buen juego del Barça y el conjunto azulgrana se lo agradeció con un gol de factura. En el 93’: Eto’o controló un balón en banda derecha y cedió a Messi. El argentino vio a Iniesta en la frontal y asistió al manchego que con un toque exquisito se sacó un disparo que se coló por toda la escuadra izquierda de Cech. Gol, delirio y final. El partido se alargó hasta el 97 pero el destino estaba ya escrito. El Barça tenía un lugar en la final de Roma.

Los jugadores ingleses se acabaron comiendo al árbitro, sobre todo Ballack y Drogba. No les faltaba razón a los ‘blues’, puesto que en alguna acción dentro del área el noruego podía haber señalado penalty, aunque en Europa las pena máximas tampoco se regalan. En definitiva, la locura y la épica se vistieron de azulgrana. El fútbol hizo justicia y el Barça estará en la final. Allí será otro cantar, más aún con las bajas de Alves y Abidal. Aunque con este equipo, todo puede pasar.

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