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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Europa le baja los humos a Zapatero

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 6 de mayo de 2009, 08:57 h (CET)
Estimo que será preciso que alguno de los colaboradores del señor Rodríguez Zapatero, de esta “masa” de asesores que se dice están al servicio del inquilino de la Moncloa, le recomiende que vaya empezando a cambiar de táctica, que modere su discurso y que comience a preparar el atillo para cuando los ciudadanos, cansados de sus continuas patochadas, de sus fanfarronadas y engaños, decidan que lo mejor que se puede hacer para salvar a España de la bancarrota inminente, es que este señor que nos está gobernando, se marche a su casa y, de paso, se lleve con él a toda esta pléyade de advenedizos e incompetentes que le han ayudado a que nos encontremos en la situación desesperada en la que nos hallamos. Y si me muestro tan belicoso con el señor ZP es porque, sólo hace unos días y en uno de sus innumerables mítines, continuaba afirmando que ya habíamos entrado en un periodo donde se vislumbraban los síntomas de una pronta recuperación y se reafirmaba en la política de su gobierno basada en aumentar el gasto público, continuar con las subvenciones y vaciando lo poco que queda en las arcas públicas para conseguir tapar este inmenso agujero representado por la existencia de más de cuatro millones de parados.

Pero, claro, estamos en un entorno en el que no pasan desapercibidos los despistes, gazapos, desaciertos y desatinos de nuestro Ejecutivo que, naturalmente, preocupan al resto de países de la UE y son objeto de un marcaje férreo desde Bruselas, que ya ha propiciado que España recibiera tres avisos respecto al aumento de su endeudamiento; que va creciendo cada vez más y ya hemos superado, con creces, los límites máximos permitidos (3% PIB). Es obvio que ya no se nos puede vender a los españoles que los organismos internacionales como el FMI, el BCE o la Comisión Europea se están equivocando cuando juzgan la situación de nuestro país y que, cuando lanzan advertencias sobre los peligros que se ciernen sobre nuestra economía, lo hacen sin fundamento. Por el contrario, la experiencia nos ha demostrado que, de no rectificar el rumbo emprendido y ceñirnos a los modelos de otras naciones que, aún estando en recesión, han conseguido mantener en unos niveles de desempleo que no alcanzan ni la mitad del que estamos soportando en España, es muy probable que la recesión sea para nosotros un mal endémico del que las sucesivas generaciones van a salir perjudicadas. Si el señor Solbes estuvo sosteniendo durante mucho tiempo, contra viento y marea, que España crecería este año más de un 3%, la mala administración de quienes nos gobiernan ha conseguido que la crisis nos conduzca a cotas de un 3’2% de caída libre para el 2009 y desde Bruselas se nos pronostica otra caída del PIB, de un 1%, para el año 2010.

En realidad, se nos están anunciando muchas otras cosas por la Comisión Europea, todas ellas poco reconfortantes y que debieran encender la alarma en la sede del Gobierno para animarse a dar el golpe de timón que necesita España. Por ejemplo, se nos anuncia para el 2010 que continuaremos en recesión, que el paro es posible que alcance la alarmante cifra del 20’5% de la población activa (en el primer trimestre ya hemos superado el 17’4%) y, el déficit público, éste que tanto nos debería preocupar, se podrá situar alrededor de un 10%. La Deuda Pública, según Bruselas, aumentará en 20 puntos y se situará en el 62% en el 2010; concluyendo con la descorazonadora conclusión de que “la competitividad de la economía española continuará siendo débil”. Un panorama para que se nos encoja el ombligo a todos los españoles y para que los partidos políticos se decidan a preocuparse más de lo importante, restablecer la confianza del pueblo y ponerse de acuerdo en las medidas precisas para sacarnos de las arenas movedizas en las que nos estamos hundiendo, aunque puedan resultar duras y poco populares, pero que son el único medio de superar, con algunas posibilidades de éxito, este desbarajuste de medidas y contramedidas, de entregas de dinero a quienes no lo necesitan y de racanería cuando se trata de ayudar a empresas rentables, pero que la situación de crisis las ha puesto en peligro debido a la falta de liquidez que les impide responder a sus compromisos de pago, a pesar de que sus activos puedan ser importantes, pero difícilmente realizables dados los problemas del mercado financiero.

El análisis que nos llega desde Bruselas resalta los fallos de nuestra economía, y los desequilibrios que se dan en ella por la baja competitividad ( se lo deberían explicar con claridad a los señores Méndez y Fernández Toxo de UGT y CC.OO, para que aprendieran a callarse), el elevado déficit por cuenta corriente y el hundimiento de la construcción; tres factores que “dificultan” nuestra recuperación. Según afirman, España será el único Estado miembro con tasas de crecimiento negativo hasta en el último trimestre del próximo 2010 y, alertan, sobre el impacto del coste de financiación de la creciente deuda de España sobre la actividad doméstica.

Y, señores, ante este triste panorama vemos asombrados como, el “profeta” señor Corbacho, este ministro de Trabajo que mantiene la poca flexibilidad de las plantillas y se obceca en que el paro no aumentará más; se ha tenido que tragar que, de cada tres inmigrantes dos estén en el paro, ¡Cuánto nos acordamos del señor Caldera y de su regularización de inmigrantes! Ahora todo son prisas en librarnos del exceso que, la incuria de nuestros gobernantes, permitieron que entraran en el país; sin tener en cuenta los efectos que ello traería a los oriundos. Como tampoco no se tuvo en consideración a la inmigración rumana en los planes de repatriación de extranjeros, ahora, cuando la necesidad aprieta, el señor Corbacho está intentando incluirlos entre aquellos a los que se les tienen que pagar los pasajes para que regresen a sus respectivas naciones. Lo curioso es que muchos entraron en España por la puerta falsa, y ahora, para que se marchen, aparte de los gastos de viaje, se les ofrece cobrar, a plazos, el importe del dinero del paro, incluso a los que lo hubieran agotado también se les darán otras compensaciones económicas ¡Claro, como andamos tan sobrados de dinero, ya no importa entramparnos más! A pesar de ello, parece que serán pocos los que quieran regresar a Rumanía debido a que, en España, tienen mejores prestaciones.

Pero como, en este país, lo que prima es la tozudez de un gobierno que se sostiene sólo por el apoyo de los que chupan del bote ( faranduleros, funcionarios, SGAE, enchufados, etc), estoy seguro de que seguiremos con la misma receta de siempre: más impuestos, más gasto público y rigidez laboral y, a quien no le guste, ¡qué le zurzan!

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