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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

La urgente necesidad de una economía de crisis

Mario López
Mario López
lunes, 27 de abril de 2009, 05:10 h (CET)
Hoy nos acabamos de desayunar con la cifra de 4.010.700 parados; y más de un millón de hogares con todos sus miembros desempleados. Merrill Lynch contabiliza 148.600 millonarios en España, pero a Hacienda le salen menos de 30.000 ¿Cómo es posible que el banco de inversiones contabilice cinco veces más millonarios que la Agencia Tributaria?

Es evidente que un banco de inversiones puede mentir, ocultando la identidad de sus clientes, pero lo que nunca hará es inflar el número de estos. Sin embargo, parece bastante verosímil que en este país los ricos le hagan la verónica al Gobierno tantas veces como la inspiración les acompañe, aún en tardes lluviosas. Mucho torero es lo que hay en este país, y mucho alguacilillo de pacotilla. Por otra parte, Merill Lynch considera millonario a todo aquel cuyo patrimonio sea al menos de un millón de dólares (unos 800.000 euros). El salario mínimo interprofesional en España se sitúa en 8.736 euros anuales. Lo que viene a suponer el 1 % del patrimonio de los millonarios españoles. Es decir, con sólo el 10 % del menor patrimonio de un millonario se podría solventar las necesidades básicas anuales de diez trabajadores en paro. Haciendo las oportunas cuentas y fiándonos más del banco de inversiones que de la Agencia Tributaria, por razones de puro sentido común, obtenemos el siguiente e inquietante dato: con el importe análogo a la propina mínima exigida por el decoro en un restaurante, el conjunto de los millonarios españoles podrían mantener a un millón y medio de parados. Para dar cobertura a la totalidad de los actuales desempleados, los millonarios españoles deberían aportar el 30 % de su patrimonio. Cosa que no supondría un gran quebranto en sus economías, ni les apearía de su glorioso actual nivel de vida. No es cuestión de caridad cristiana, sino una exigencia en un Estado de derecho que dice amparar la justicia social y garantizar a todos los ciudadanos su derecho a una vivienda digna, a un trabajo y a la protección de la familia. El Gobierno de la nación, sobre todo en una situación como esta, debe tener en consideración estos datos y obrar en consecuencia. Es inadmisible que, por encima del derecho a comer se defienda el más que discutible derecho a vivir opíparamente. Si recaudando el 30 % del patrimonio de los ricos se elimina la miseria de nuestro país, yo no sé a qué está esperando el Gobierno para hacerlo. Y, sobre todo, un gobierno que se llama socialista ¿Aplicará la economía de guerra cuando ya estemos todos en la calle pegándonos tiros? Antes de llegar a ese punto, al Gobierno se le ha de exigir la aplicación de una economía de crisis basada, entre otras cosas, en la exacción de las rentas millonarias. Además, aparte de resolver a corto plazo los problemas más perentorios de la población, inauguraríamos una cultura radicalmente contraria a la del espolio, que es la que hasta ahora hemos venido sufriendo y que, después de mantener a los trabajadores durante décadas en un estado de permanente precariedad, nos ha llevado finalmente a esta situación límite de la que no sabemos cuál va ser su desenlace.

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