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Toros

Etiquetas:   Crítica taurina / Feria de Abril (Sevilla)   -   Sección:   Toros

Sálvese quien pueda

Ignacio de Cossío
Ignacio de Cossío
sábado, 25 de abril de 2009, 01:51 h (CET)
Los toros de Rincón no salen al amo, les falta todo lo que les sobraba a él en le ruedo casta, raza, fuerza, coraje, empuje y una clase fuera de lo normal. La corrida salió en escalera con tres toros primero, segundo y sexto bien presentados, serios y con cuajo, frente al resto del encierro más propio del bombero torero que de otra cosa.

Pero que pasa en los reconocimientos… El tercero ideal para un espectáculo cómico taurino, el cuarto se tapaba por estar algo más tocadito por delante sin ser nadie y el quinto saltó hecho una lagartija muy en el aire de los del día anterior por muy Victorino que nos quisieran vender. Dicho lo cual el pésimo juego de los del Torreón no se hizo esperar mucho, con la honrosa excepción del segundo toro de la tarde que pese a su mansedumbre aquerenciada fue muy claro en la muleta.

De los toreros apuntar que Enrique Ponce no tuvo rival, con el primero un toro soso y sin fuerza, hilvanó las dos únicas seriecitas con la derecha que se dejó pegar el pobre animalito a base del gran tesón y esmero que puso el gran torero de Chiva. Con el segundo de su lote, un toro muy rajado y a la defensiva hizo el esfuerzo de llevarse la muleta a la mano izquierda después de recetarle con sacacorchos incluido, tres tandas con la diestra que supieron más a una mísera recompensa que a la gloria tus mulillas que dijera Alberti. Para entonces el toro y el viento comenzaron a colarse por las hombreras del valenciano y allí precisamente en un natural muerto en el aire acabó una faena sin ritmo ni compás a la vera del Guadalquivir. Menuda guasa traen hoy los toros de Rincón, nadie se ha percatado y casi le cae un monumental bronca al propio Enrique con lo que es ya en esta plaza. A partir de ahí comienza la gran decepción y no lo digo por mi torero que saben Vds. que es Manzanares no, lo digo por el resto de lo que aconteció ganaderamente hablando claro, pues es precisamente con el toro y sus limitaciones basadas fundamentalmente en la mansedumbre y la brusquedad cuando encontramos las limitaciones de los que no están llamados a mandar en esto y como dijera El Guerra, los toreros de valor a mandar y los de arte a acompañar.

José María Manzanares, torea divinamente pero aún no acaba de ser un torero rotundo y mira que lo siento de veras pues por empaque, clase y elegancia no le gana ni El Tato. Fue la salir el cinqueño segundo y verle detrás del toro, me explico. El animal sin ser nada del otro mundo era un toro claro de orejas, especialmente por el pitón derecho, a pesar de las acotaciones propias de un toro que siempre quiso coger las de Villadiego. José María, dudo, probó mucho y al final seriecitas cortitas con sifón ante un toro que cuando metía la cara lo hacía con la clase de un gran reserva sin serlo. Manzanares pegaba el segundo muletazo y el público coreaba solo el tercero, así no. Miren ahí esta otro claro ejemplo de quien se lo ha pasado divinamente este invierno. Ojo, también hubo un trincherazo y otro cambio de mano de infarto, pero eso no es el toreo fundamental sino el accesorio y José María es un torero que hay que exigirle más porque puede reventar la plaza. Acuérdense la faena de hace tres años, comparativamente con la de ayer, el tono fue menor. Con el quinto y en lo accesorio, más de lo mismo hasta que hay que ligar el toreo a partir del tercer latigazo de su muleta. Es aquí cuando se nos aparece la encarnación del ahora me pongo y ahora no. Menos mal que el toro era mansito y se dejó algo, no quiero imaginarme lo que hubiera durado la faena si hubiera tenido el bendito toda la guasa del mundo. Y hablando de esto último destaco sobremanera en este punto que toda mi apuesta se va corriendo al garete, toda por el retrete.

Daniel Luque, el figurón del toreo que a punto estuve yo de proclamar a los cuatro vientos se esfumó cuando le vi con el segundo, todo un tren de mercancías tocado en suerte. He aquí un toro muy malo, complicado ideal para darse un arrimón de cojones y proclamarse número uno de la fiesta, pero Daniel decidió no atacar al toro que era precisamente lo último que nunca debió hacer, quedarse en la retaguardia con su privilegiada cabeza y su gran clase a cuestas. Pero hijo mío, para ser figurón de época hay que hacer un esfuerzo rotundo y para ello el valor tiene que estar a la altura de las circunstancias ¿Verdad Perera? Cuanto te estamos echando de menos a ti, ni te imaginas yo por lo menos más que nadie en estos difíciles momentos por los que atraviesa la tarde y la feria. Entiendo que el toro daba mucho miedo estar delante, escarbaba, no era claro, pero ahí debió estar un tío desde las manoletinas hasta la montera para aguantar las cuatro o cinco embestidas rápidas, bruscas y embriagadoras del toro y no lo estuvo. No hay justificación que valga, ése toro se fue con las orejas puestas, las orejas de la coronación en Sevilla. La Maestranza tendrá que esperar más aún o quizás haya nacido en esta feria un torero que continúe la herencia de Romero. Lo realizado al primero por Luque no cuenta porque más inválido no te puede tocar y el premio a semejante esfuerzo por mantenerlo en pie pudo haber estado en cierta medida testimoniado, pero… en cuanto a lo que refiere al último toro. Nanai de la China querido Daniel, menuda decepción, ahora mismo me trago una a una, todas mis mejores predicciones de esta feria y pongo en venta mi entrada a la corrida del próximo miércoles. Vaya feria señores, ya ni Luque...sálvese quien pueda.

Ficha técnica
Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Noveno festejo de la Feria de Abril. En tarde espléndida, con fuertes rachas de viento y lleno en los tendidos se han lidiado seis toros de El Torreón, desiguales de presentación, descastados, sosos y sin fuerzas. Primero oso, segundo manso aquerenciado pero con calidad en la muleta, tercero inválido, cuarto parándose y a la defensiva, quinto sin raza ni fondo y sexto complicado, brusco, tardo y sin clase ninguna.

- Enrique Ponce, de azul pavo y oro. En el primero pinchazo y estocada entera (Palmas) En el cuarto pinchazo, aviso, estocada desprendida y trasera. (Silencio).

- José María Manzanares, de azul purísima y oro. En el segundo pinchazo hondo que acaba en estocada, descabello, aviso y otro descabello (Ovación). En el quinto estocada (Silencio).

- Daniel Luque, de grana y oro. En el tercero estocada entera (Palmas). En el sexto estocada y aviso (Palmas).

En cuadrillas saludaron: Curro Javier, de Manzanares, en el 5º; y Curro Robles, de Luque, en el 6º (sonó la música).

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