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Etiquetas:   Crítica taurina / Feria de Abril (Sevilla)   -   Sección:   Toros

Miau, miau

Ignacio de Cossío
Ignacio de Cossío
viernes, 24 de abril de 2009, 08:08 h (CET)
Los toros de Victorino me los cambiaron los toreros no tengo más pruebas que mi entrada del pasado año y la de este, comparen, comparen…. Si no como se explica que la corrida de ayer sea de la misma casa que la jugada el pasado año en esta plaza, no hay comparación posible son el día y la noche, como el agua y el aceite, toros por no sé que es esto. No eran de Victorino parecían por sus hechuras de Buendía y encima el sexto bis nos sale anovillado, toma del frasco Carrasco, pero por el amor de Dios que ha sido del gran criterio ganadero de Victorino. Tiene tanta fuerza seductora estar en la Maestranza de Sevilla con figuras matando sus toros. Como ha podido claudicar por estos toreros que con todo mis respetos no son nadie para exigir que toro se lidia y cual no. Todos se le veían venir, fueron fenotípicamente muy a modo de los maestros. Felicitaciones al fotógrafo de la web oficial del ganadero, nos la han metido doblada a todos incluso a los veterinarios que fueron a verla en el campo. Que gol por la escuadra ni Zidane. Aquellos no debieron ser éstos, parecían en la pantalla mucho más puestos más comiditos y más fuertes, ¿Que ha pasado en los últimos meses con los piensos?...Lo que sí que tengo claro es que el resultado de ayer solo perjudica al ganadero, Morante con el quite al quinto ha salvado los muebles y El Cid frente al cuarto tapó sus carencias de este invierno. Vamos que en el primero nada de nada, en el segundo el saltereño tomó demasiadas precauciones, para lo que es él que nunca duda y se pone a la primera con la muleta planchada; y con el tercero imposible a todas luces no tenía un pase, la verdad sea dicha. Morante nada de nada, El Cid a medio gas y la corrida sin fuerza, floja y desarrollando peligro pues ya me dirán ustedes. La tarde se tornó rápido de la expectación a la decepción más absoluta. Gallareto donde estás…tarde de apaga y vámonos esta claro que son muchos años sembrando y había tocado el turno a la cosechadora.

Puntualicemos. Morante a ras del suelo comienza la tarde, desplazando tanto al toro en sus verónicas que casi se alcanzan a ver sus propios tirantes. Agustín Romero sale aleccionado a la hora de picar, la primera vara se hace eterna y la segunda resulta trasera y mortífera. El Cid salta al quite por verónicas, un quite que no puede ser más soso y más triste. El toro se queda por abajo, desarrollando guasa de la mala y Morante abre su faena con un trincherazo muy torero. El toro lo quiere todo por abajo y bien hecho y pese a llamarse Estupendo de estupendo, na de na tiene lo suyo. Por el izquierdo no tiene ni un pase, el torero se dosifica con derechazos espaciados, pero no entiende este encaste es normal no domina ni a las vacas de esta casa en los tentaderos, así que ya me dirán ustedes. Muerte al medio toro a base de pinchazos no se merece otra cosa piensa el maestro, es lo mejor que le puede pasar que se muera. Primera pitada al ganadero. En el tercero a todos nos desconcierta, sale andando, manseando y emplazado. A ver a ver, pero si es un torito escurridito muy gracioso y encima me te muy bien la cara desplazándose cada vez más. Ya veremos se pregunta Rafael Cuesta. Vuelve el picador, bueno este es otro, nada menos que Aurelio Cruz y también viene con la lección aprendida del Hotel, nos regala dos puyazos a la carioca. ¡Que buen caballista, como obedece al maestro de la Puebla del Río, contratado para la siguiente!. Leñazo gordo al toro, y encima la cuadrilla esta descompuesta, no me lo explico tampoco pero si este toro es Venerado de la familia de los veraniegos, no hay problema es amigo. Con este animal por el amor de Dios había que haber estado mejor y no fue así. El viento aprieta, a buenas horas las banderas, grita un vecino de localidad. Morante no tiene la decisión de echarle la muleta por delante, ganarle la cara y estar cruzado, parece que es lo más seguro dado el tipo de toro pero que miedo debe dar estar ahí ¿Verdad José Antonio? Con la izquierda ni lo intentó, sainete con la espada. Fin de la historia de un tal Venerado, pero no deseado por nadie de oro y plata. En el quinto Morante hace un poco el esfuerzo y cimbrea su cintura como un junco en Doñana. Tres verónicas bajan del cielo, suena la música y la tarde despierta de su letargo primaveral. Entre puyazos de órdago El Cid no perdona y accede al quite, un quite metiéndose en el costillar y tocando las orejas del toro. Como se nota que no quiere ponerle las cosas fáciles a Morante, que diablos esta en su derecho. El toro cambia, que casualidad, si antes embestía por abajo ahora lo hace a media altura, que peligro tuvo aquel quite envenenado. Buen par de Pepín Monje. José Antonio comienza con ayudados por alto y el toro a cada ayudado, le responde con un hachazo, el torero desconfía, pierde pasos, duda, se viene abajo. Aquí acabó la presente historia de un toro descastado, tontón que dejó estar y un maestro que no lo vio claro. Corridita muy desrazada y venida a menos Victorino, pero ni una más pensaría Morante casi se juega el puesto en Sevilla nada más y nada menos.

El Cid no pisó el acelerador como otros años esta claro tiene muchos compromisos por delante, me dicen que le ofrecieron la de Victorino en Madrid como único espada y dijo que no y encima los empresarios de Madrid se las vieron y desearon para meterlo con una terna en esta corrida. Manolo quiere cambiar de aires y en cierta manera tiene sus razones, ahí esta la gesta de Bilbao para que la repita otro que se atreva. Él no tiene que demostrar nada a nadie lo es todo. En el segundo de la tarde, un toro muy lavadito de cara y flojo de los cuartos traseros, el de Salteras le roba los pases uno a uno hasta completar una seriecita en redondo. Le veo que esta al hilo del pitón saltillero y casi nos pega un susto con el toro que se complica por minutos. El de Victorino comienza a buscar colillas por el suelo, asoma el peligro. Manolo estado bien, sin más pero pudo estar mejor, no arriesgó o no quiso hacer más esfuerzos de ya los ya hechos, habidos y por haber en el toreo y tiene razón. Seguro y firme con la espada, pronto se hace notar la segunda atronadora pitada al ganadero, verlo para creerlo. Salta el cuarto al ruedo y resulta ser otra cosita, este si que es un Victorino con hechuras de Victorino, El Cid lo entiende y lancea cadenciosamente a la verónica. Manolo vuelve por sus fueros este si es mi Cid, como torea cuando lo hace bien, da gusto verle. El toro aprieta en varas e injustamente sale pitado de un más que aseado quite de Morante. A que viene tanto pito y descortesía, no es justo es su turno y tiene su derecho de hacerlo. El Cid con el galleo por la derecha descubre las limitaciones del toro por este pitón. No es potable esta claro. Curro Robles prepara bien el par y cae muy trasero, la plaza le obliga a saludar. Pero donde hemos llegado en Sevilla, cuanto exceso y que poca cordura la de esta plaza agotada de ver tanto toro vacío de fuerzas como de casta. Manolo realiza toda la faena con su zurda ésa que ya quisiera el PSOE. Nacen cuatro series largas con un toro que demanda solo dos muletazos y el de pecho. Todo se hace más despacio y poco a poco va calando en los tendidos hoy más generosos que nunca. Faena de mérito y esfuerzo que no de especial talento a un toro sin transmisión. Estocada eficaz y excelente actuación de Alcalareño que tumba de un capotazo al torpe Garabato de su mano. Tras el inválido sexto saltó el anovillado sobrero de Bucaré, perdón de Victorino, un manso sin celo ninguno con toda la guasa del mundo incapaz de darle un muletazo ni el mismísimo Lagartijo. Termina la tarde en tiempo record cojo el Ave a Madrid y pienso: Victorino el año pasado os premiamos por todo, presentación, juego en el caballo y en la muleta, pero este os habéis lucido haciendo caso a los toreros, nunca vimos una corrida vuestra tan falta de trapío como de juego en esta plaza. Próximo año a sembrar, de este no comen ni los gatos.

Ficha técnica
Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Octavo festejo de la Feria de Abril. En tarde espléndida, con rachas de viento y lleno hasta la bandera, se han lidiado seis toros de Victorino Martín. Faltos de presentación en general y sin fuerzas en particular. Primero tobillero, listo y sin clase; segundo complicado y quedándose siempre por abajo; tercero manso y sin fuerza; cuarto a menos; quinto embestía a media altura y flojo; y sexto bis anovillado e imposible.

José Antonio Morante de la Puebla, de grana y azabache. En el primero: dos pinchazos, media estocada trasera, aviso y silencio. En el tercero: pinchazo, descabello y pitos; y en el quinto: pinchazo hondo trasero y división de opiniones.

Manuel Jesús El Cid, de grana y oro. En el segundo: estocada trasera tendida y silencio. En el cuarto: estocada trasera tendida y ovación. En el sexto: dos pinchazos, estocada y palmas.

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