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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Camps, la sombra de la sospecha

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
jueves, 23 de abril de 2009, 05:55 h (CET)
Finalmente el inmenso montón de folios en los que el juez Baltasar Garzón asienta sus sospechas, con indicios suficientes a su buen entender, sobre el supuesto delito de cohecho cometido por diversos dirigentes valencianos militantes en las filas del Partido Popular han llegado a la sede del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana y la Sala de lo Civil y Penal de este tribunal los ha hecho suyos declarándose competente en esta materia abriendo diligencias para investigar los supuestos delitos cometidos por quienes fueron puestos al frente de la Comunitat Valenciana para servir a los ciudadanos. En estos momentos Francisco Camps, el President, está en el punto de mira de muchas escopetas con lo fácil que hubiera sido para él presentar en su momento las facturas de los trajes que, supuestamente, le fueron regalados por los dirigentes de la trama corrupta que ha dado lugar al llamado caso “Gürtel” y mientras en Madrid se han producido ceses y dimisiones en Valencia los supuestos implicados se han enrocado a la espera de que el veredicto de los jueces les sea favorable o bien el tiempo, ya se sabe que la justicia es lenta, diluya ante la opinión pública los negros nubarrones que ara les cercan.

En esta ocasión hasta los colegas que firman habitualmente en los medios afiliados a la llamada “Brunete mediática” han sacado las uñas contra los implicados en este caso, aunque creo que sus convicciones andaban más en el deseo de ir segando la hierba bajo las piernas de Rajoy que a desear que las cosas se aclaren y los supuestos corruptos den con sus huesos en prisión o tengan que ir a engrosar las largas colas del paro que últimamente se ven ante las oficinas del INEM. Camps ha andado “missing” desde que su nombre y sus trajes aparecieron en las listas confiscadas por Garzón a Francisco Correa y Álvaro Pérez antaño grandes amigos de la cúpula popular- no olvidemos su presencia en la boda “principesca” de Ana Aznar- y hoy apestados de los que la muchachada de la gaviota huye a uña de caballo. En las Cortes valencianas la oposición todavía está esperando que el President de las tierras valencianas acuda a dar alguna explicación y la televisión pública valenciana, Canal 9, sigue ignorando todo lo relacionado con este presunto caso de corrupción y cohecho.

Se me hace difícil llegar a entender que con su sueldo de máxima autoridad de la Comunitat Camps se vista en Milano, creo que puede permitirse el lujo de envolver su cuerpo serrano en una traje firmado por Armani o Gucci a no ser que se lo prohíba esa austeridad franciscana que se desprende de su triste figura aunque a caballo regalado no le mires el diente. Las facturas siguen sin hacerse públicas, supongo que las enseñará ante los jueces del TSJCV donde los valencianos esperan que resplandezca la verdad aunque son muchas las sospechas existentes sobre la supuesta imparcialidad de los jueces ante el trasiego que durante años se viene dando en la judicatura por tierras castellonenses donde el caso Fabra, máximo “capo” del Partido Popular de aquellos pagos, parece eternizarse.

En estos tiempos de crisis cuando los ciudadanos más necesitan que los dirigentes políticos estén con los cuatro sentidos puestos en mejorar la calidad de vida no es un buen presagio tener al frente del Gobierno autonómico a un personaje imputado en un supuesto cohecho. Los valencianos necesitan unos dirigentes que intenten sacarles de la crisis, una crisis que en tierras valencianas se ha venido tapando con la política del cartón piedra disfrazado de grandes eventos. Primero fue Zaplana con esa Terra Mítica que se quedo en eso, en un mito con pies de barro y que pierde millones año tras año, luego llegó Francisco Camps para rematar la faena fiando toda la prosperidad al cultivo del ladrillo mientras se destrozaba el país y se entretenía a la ciudadanía con veleros y bólidos de F-1. Pero no nos equivoquemos, el camino es largo y la justicia además de ciega es lenta, en tierras valencianas el PP volverá a arrasar en las elecciones europeas aunque recelo que muchos valencianos se quedarán en casa ya que las alternativas a la gaviota están ajadas y desparecidas. Quizás algún día los trajes, supuestamente regalados y aceptados, le saldrán caros a Camps, pero eso aún tardará.

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