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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¿Son los periódicos de papel alcahuetes de la democracia?

Ángel Morillo (Badajoz)
Redacción
miércoles, 22 de abril de 2009, 05:11 h (CET)
Qué curioso. Hoy, 17 de abril, que me pongo a escribir sobre informar, resulta que es –lo acabo de saber por un artículo de Nieves Fernández en este medio digital- el Día Europeo de la Información y Asesoramiento para los jóvenes.

Bueno…, a lo que iba, pues la verdad es que resulta poco extraño que uno se ponga a escribir sobre “argo” y no sea el día de “Algo”.

A nadie le cabe la menor duda de que la prensa de papel tiene los días –no más de diez años, quizá- contados. Aún a pesar de que “debido a su permanencia y bajo costo de adquisición ha sido el vehículo que ha conducido la libertad y la democracia a través de sus páginas”, como dijo alguien no hace mucho.

Mientras tanto llega ese momento, todos los periódicos impresos del País se dedican, según sus propias manifestaciones, a informar de manera independiente y plural; pero sabemos que no es cierto. Es decir, para entendernos, cada periódico impreso –o la mayoría, al menos- disfraza, ¡perdón!, comunica haciendo lo que puede para que le caiga la merced en forma de publicidad (preferentemente) y de “ayudas” de los poderes económicos y públicos y así sobrevivir.

Unos con ocultación y otros con denuncia de lo que acontece a la política, a la economía, a la sociedad, a la educación, a la sanidad, a la cultura, al medio ambiente (muy de moda), etc.; más todos, sin excepción, tratando de que ciertas verdades que no convienen a políticos, empresarios y demás mandamases sean publicadas, aunque resulten muy necesarias para el normal desarrollo intelectual y la correcta formación de una ciudadanía moderna acorde con los tiempos, y, cómo no, objetivamente informada. Y si alguna lo fuere –por “negligencia” de algún periodista despistado, seguramente- que aparezca claramente amañada para confundir y que no se sepa en realidad lo pretendido, aunque esto muy rara vez ocurre, pues se cuidan muy mucho de que nada falle para tener contento al “señorito” y seguir obteniendo los pingües beneficios (que ya no son tantos y cada vez serán menos).

Así pues, a mi modesto modo de ver, la prensa de papel no es otra cosa que un instrumento muy valioso para ocultar la verdad sobre lo que más interesa a los ciudadanos, que, dicho sea de paso, cada vez desconfían más de los diarios impresos y confían más en los digitales; y un modo muy productivo para algunos interesados –políticos y empresarios, obviamente- en la manipulación de las conciencias para vivir de la mejor manera del sudor de los demás.

Y de hecho, los jóvenes, los menores de 35 años, no leen prensa impresa y si la digital que es, con diferencia, mucho más crítica y se identifica más con la rebeldía propia de la edad; claro que, servidor piensa que quien nace rebelde, lo es, de alguna forma, durante toda su existencia. Algo, por otra parte, que no se les escapa a los diarios más leídos, El País y El Mundo, que varían sus ediciones digitales y las hacen más críticas, desafiando, puede que sin darse cuenta o quién sabe si dándolo por hecho, al uróboros.

Por tanto, lo de que la gente esté bien informada para que cuando se les requiera aporten con su voto una mejora sustancial en el desarrollo progresista que nos acerque a los Países de nuestro entorno es impensable que ocurra con los medios impresos españoles actuales. Mientras los que gobiernen lo hagan como durante estos treinta últimos años -de manera caudillista, sin orden y civismo, no exentos de corrupción y despilfarro y, algo impensable para los que tenemos cierta edad, abdicando (¡vaya demócratas!) los Presidentes de Comunidades Autónomas como si fueran régulos del Medievo (casos de Extremadura y, recientemente, Andalucía)- es, sin duda, prácticamente imposible.

Visto así, ¿son entonces los alcahuetes de la “democracia” los periódicos de papel?

Pienso que sí, y si no estos son algunos ejemplos de verdades que el firmante de este escrito ha denunciado y la prensa de papel, que me publicó otros escritos sin problema, ha tenido a bien omitir:

En un escrito titulado “¿Altruismo?” critiqué al Sr. Ibarra -que había donado un premio obtenido- porque es muy fácil ser altruista cuando se ganan 8.000 €/mes y se goza de privilegios impropios de alguien que se considera a sí mismo “un buen socialista”. Ni que decir tiene que el Sr. Ibarra es “sagrado” para la prensa de papel. Quien lo “ofenda”, aunque sea por boca de otro, se queda sin publicidad.

En noviembre del pasado año, denuncié, en un escrito titulado: ¡A la calle!, por qué había que “tirarse” a la calle para que ciertas circunstancias no terminen empobreciéndonos a todos: como es la de crear un Estado Federal puro y duro o devolver al Estado Central la Sanidad, la Justicia, la Educación y todo lo relacionado con Hacienda porque 17 Autonomías atiborradas de Altos Cargos y derrochando sin control y llenas de caciques es algo insoportable que no puede durar mucho; o esa otra circunstancia llamada salario (¡en cuantas ocasiones lo habré denunciado!), que a pesar de que la moneda es la misma y los costos de los productos básicos se han equiparado, es de los más bajos de la UE y resulta insultante que nuestro poder adquisitivo sea, por ejemplo, un 69% inferior al de un alemán; o la de que el dinero de todos (incluido el de los que han estado pagando 40 años o más) salga al rescate de los mangantes aprovechados en vez de al de los, tantos y tantos años, estafados y expoliados.

También en noviembre del pasado año repliqué a un Sr. llamado David Ortiz Carrasco (Director General de Relaciones Informativas, Institucionales y Publicidad de la Junta de Extremadura, ¡ahí es nada!) que había contestado, a través del diario Hoy, a un escrito mío reclamando la distribución de unos fondos de la Junta directamente a los ciudadanos en vez de hacerlo a través de las entidades financieras, ya que, sencillamente, resultaba una incongruencia tener que pedir a alguien lo que es de uno. Obviamente, mi réplica no pasó la censura como ya expliqué en el único sitio que pude, en la prensa digital.

Tampoco “merecieron el honor” las denuncias efectuadas en otros tantos escritos, entre ellos: “Crisis: Las medidas de Dña. Carmen”, “¡25 años! Rompiendo cristales”, “Somos Extremadura”, “Crisis: Diez recetas del sentido común”, “¿Felices Pascuas?”, “Hombre bueno, desfalco, empresarios y banqueros”, “De bancos y cajas y bajos salarios”, “¿Radicalismos?”, “Camino de Ciudad Juárez”, “Equívocos” (en el que reiteré la denuncia del engaño de la patronal cuando habla de que se le bajen las cotizaciones sociales sabiendo que aunque el índice sea superior al de Europa, los salarios –sobre los que se calculan- son inferiores en España y, por tanto, pagan menos), “¿Caciquismo?¡no hombre, no! modos!”, y algunas más que se me han quedado en el tintero por anteriores.

Ni lo mereció el enviado por mi esposa sobre algo muy importante en los días que vivimos como es la hipoteca. En ella denuncia el engaño que supone la hipoteca abierta de la Caixa, pero, ¿quién se atreve con el monstruo? Sólo la prensa digital, claro.

Para terminar. La prensa impresa, sino siempre, si en muchas ocasiones, es encubridora de verdades que tienen que llegar al ciudadano para que este País disponga –como la mayoría de los que forman la UE- de una opinión pública formada y coherente que sirva para erradicar caciquismos y excesivo tiempo apoltronado en el cargo que lo que conduce es al caudillismo y a la desfachatez.

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