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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Hasta para difamar hay que tener clase

Piedad Sánchez (Málaga)
Redacción
miércoles, 22 de abril de 2009, 04:58 h (CET)
Miserables. Este es el adjetivo que cuadra mejor a la ola de ataques a la Iglesia Católica y que abarca a todos sus miembros. Imitando a Don Juan Tenorio cuando presumía de sus conquistas podríamos decir que van desde la altiva princesa a la que pesca en ruin barca. Pues con la Iglesia pasa lo mismo. Hay desde un ataque mezquino hecho al Santo Padre Benedicto XVI escrito en un periódico de primera línea hasta quitarle la subvención a un colegio que prefiere eso de los niños con los niños y las niñas con las niñas.

Además se permiten con toda frescura emitir un juicio de intenciones por los motivos que lo hacen. Ataques miserables porque no tienen categoría ni humana, ni literaria, ni están hechos con conocimiento de causa. Señores que atacáis a la Iglesia ¿conocéis lo que criticáis en profundidad, con una lectura seria, sin prejuicios y objetiva? Casi estoy segura de que muy pocos han leído un documento del Papa y sin embargo se atreven a comentarlos así, por las buenas. La verdad es que me dan pena porque no se dan cuenta que para todo, hasta para difamar hay que tener una cierta clase. Grandes pensadores, grandes escritores han estado durante la historia enfrentados a Cristo y su Iglesia pero en ellos ha habido una carga de conocimientos, de cultura y de estudio que aunque equivocados había que escucharlos. Pero vosotros, no. Aunque como personas tenéis todo el respeto, como comentadores solo destacáis por una lengua viperina que solo trata de manchar el tema que tocáis. Solo sois la voz de su amo. Yo, a Descartes, a Spinoza, y a algunos filósofos alemanes de nombres impronunciables por lo difícil de pronunciar. Y Azaña como escritor jamás los llamaría miserables, aunque en mi opinión hicieron mucho más daño que podáis hacer vosotros pero al menos antes de hablar o escribir pensaban sus palabras. Pero no sois solo vosotros. En la radio, de madrugada también se vierte basura de una manera más sutil, más culta, con una voz de mujer muy bien modulada de gran profesional pero que en el fondo va a lo mismo, a arrancar cualquier concepto cristiano que quede en la sociedad. Y con respecto a los colegios que quieren educar por separado a niños y niñas pienso que están en su derecho. Y que quede claro que yo estoy de acuerdo con la educación mixta aunque matizando algunas cuestiones que no vienen al caso en este momento. Y, por favor, que no saquen eso tan manido “A mi no me gusta que con el dinero de mis impuestos se subvencionen colegios que discriminan a la mujer”. Eso esta ya muy oído. Tampoco a los católicos que también pagamos impuestos, nos gusta que nuestro dinero se emplee en asesinar niños en el vientre de la madre o que nuestras hijas puedan ir a abortar a los dieciséis años sin permiso de sus padres. Ahora que se acerca el día de Cervantes podríamos terminar con la famosa frase de su QUIJOTE “cosas veredes Sancho que faran hablar a las piedras”.

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