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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Elección personal

Ruth Marcus
Ruth Marcus
martes, 21 de abril de 2009, 05:05 h (CET)
Quisiera agradecer a Sarah Palin su valor al explicar la importancia del derecho a elegir de una mujer. Con mayor valentía, la gobernadora de Alaska expuso su elocuente defensa del aborto en una cena de recaudación de fondos antiabortista.

Esa no fue, por supuesto, la intención de Palin cuando reveló que momentáneamente consideró someterse a un aborto. En dos ocasiones, en realidad -- la primera cuando supo que iba a ser madre a los 44 años, y de nuevo varias semanas después cuando descubrió que su vástago sufría el Síndrome de Down.

Voy a citar a Palin generosamente, en parte porque quiero que el lector vea que no estoy sacando sus comentarios de contexto, y con mayor razón porque el relato de su angustiosa elección en torno a si "cambiar las sustancias" o no es muy conmovedor y genuino. En lugar de una caricatura de la guionista Tina Fey, vemos una mujer de carne y hueso cuyas certezas morales son puestas a prueba en el mundo real:

“(BEG ITAL)Supe que estaba embarazada estando fuera del estado, en una conferencia sobre petróleo y gas. Estando fuera del estado, hubo simplemente un efímero momento en el que, vaya, lo supe, nadie me conocía allí, nadie lo sabría nunca. Pensé, vaya, es fácil, podría ser fácil pensar que, tal vez, intentar cambiar las circunstancias. Nadie lo sabría. Nadie lo sabría nunca.

“Fue entonces cuando los resultados de mi amniocentesis fueron positivos, mostrando lo que ellos llaman anomalías. Oh, vaya por Dios, tuve inmediatamente la respuesta a ese efímero momento en el que alguien pensará posible cambiar esas circunstancias. Basta con seguir adelante y devolver cierta normalidad a mi vida. Basta con hacerse a la idea. Porque en el momento en que mi médico supo los resultados, Todd ni siquiera lo sabía. Nadie se enteraría. Pero yo sí lo sabría. Primero, pensé cómo íbamos a poder dar salida a un cambio de esta magnitud. Yo era una gobernadora muy ocupada con cuatro hijos de los que dan trabajo y un marido con un trabajo a cientos de kilómetros de distancia, en los campos de extracción de North Slope. Y, ah, las críticas que sabía se avecinaban. Además, ya no era una niña…

Entiendo lo que estas mujeres, lo que estas niñas tienen que atravesar en ese proceso mental. (END ITAL)”

Salvo que, por supuesto, si dependiera de Palin, ninguna de las mujeres tendría que atravesar ese proceso mental. La “buena decisión de elegir la vida," como dice ella, no sería decisión en absoluto, porque el aborto no sería una opción.

No es una idea particularmente compleja, pero es una idea en la que Palin parece deliberadamente torpe. Se presentó en la convención Republicana el verano pasado, cuando los Palin difundieron una circular acerca del embarazo de su hija: “Estamos orgullosos de la decisión de Bristol de tener a su hijo.” Una vez más, en el mundo según Palin, no habría ninguna decisión. El aborto es ilegal excepto en el caso de riesgo para la vida de la madre.

Respeto la decisión de Palin de “llegar hasta el final.” Ella describe sus dudas en torno a si tenía la fortaleza y la paciencia para encargarse de un hijo con el síndrome de Down y, con la fuerza del amor de una madre, la bendición especial que Trig supuso para su vida. Habla como alguien que confía en haber tomado la decisión correcta.

En su caso. En realidad, la aplastante mayoría de parejas eligen poner fin a los embarazos cuando las pruebas prenatales anuncian deformidades acusadas. En los casos de Síndrome de Down, el índice de abortos supera el 90%.

Para la muchedumbre que la escuchaba en la cena de la semana pasada, el descubrimiento de Palin cumplió el confortable papel del refuerzo moral: dudó de su fe, fue tentada por el pecado, hizo acopio de fuerzas y salió siendo mejor persona.

En cuanto a aquellas de nosotras menos seguras de saber, poder estar preparadas para impartir doctrina a los demás, saber cuándo empieza la vida o cuándo es tolerable poner fin a un embarazo, el discurso de Palin ofrece una lección diferente: el aborto es un asunto personal y una elección personal. El gobierno no pinta nada tomando esa difícil decisión por aquellas que van a tener que vivir con las consecuencias.

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Diario SIGLO XXI dispone de los derechos de publicación en exclusiva para medios digitales españoles de este y muchos otros columnistas del Washington Post Writers Group.

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