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Opinión
Etiquetas:   Opiniones de un paisano  

La frenética actividad de los liberales nacionales

Mario López
Mario López
domingo, 19 de abril de 2009, 06:50 h (CET)
Los liberales nacionales están alcanzando niveles épicos en la defensa de sus ideales. Aznar, en las universidades americanas, a la par que aprende inglés nos alerta del peligro comunista que, a lo que parece, ya está colándose por la puerta de servicio de nuestro inexpugnable almodóvar sistémico, vulgo Latinoamérica.

El caudillo de la oposición, Mariano Rajoy, vela denodadamente por la honorabilidad del Gobierno de la nación, exigiendo con espeluznante prontitud e inmediatez las oportunas explicaciones de los ministros a la primera sombra de duda que se pueda vislumbrar desde su despierta actitud de oteador implacable; lo que sus partidarios puedan hacer o no de censurable intramuros es cosa que deja en manos del Poder Judicial, que para eso está. La presidenta de la CAM abandona la sala de plenos regional para volver a entrar con una botella de agua en ristre –agua prohibida por la felona presidenta de la Asamblea-, cual Juana de Arco aguadora, uncida de un valor guerrero capaz de poner el vello de sus señorías como escarpias. El vocero telúrico-turolense, perdida ya la plaza episcopal, la emprende contra todo lo que se menea, jurando morir matando y aliándose con el otro libérrimo gacetillero, Pedro J., para poner de una vez en orden la retaguardia del vituperio. El Mundo, Libertad Digital, y la que sin duda va a constituirse como cabeza de puente entre la retaguardia y la vanguardia del ejército liberal, la nueva emisora de radio que les ha concedido gentilmente la heroína de la Puerta del Sol, sin quitarse los calcetines. Podrá no verse el final del túnel de esta crisis fatal. Podrá dilucidarse, en cambio, el abismo hacia donde nos precipitamos en caída libre, lastrados en nuestras pudendas partes por el sistema financiero. Podrá ser que sea el final de los tiempos para nuestra civilización. Pero nada, absolutamente nada, hará mella en estos titanes del liberalismo que sobrevivirán, por más que se reviren los acontecimientos, a cuantos empellones les pueda lanzar el destino. Ellos están por encima del bien y del mal; más allá de lo humano y lo divino. Qué digo semidioses… Son los dioses mismos.

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