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Opinión
Etiquetas:   Buñuelos de viento  

La prepotencia de Álvarez Cascos, mal muy actual

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
miércoles, 15 de abril de 2009, 04:23 h (CET)
Álvarez Cascos nunca fue un personaje de mi agrado, pertenece a esa estirpe de engreídos, autosuficientes y sabelotodos que aparentan estar dispuestos a comerse de un solo trago a quienes no se sometan a su peculiar voluntad. Era un personaje con algo de siniestro, era la figura a la que nunca te atreverías a parar en la calle para preguntarle la hora o una dirección. Por nada del mundo querría yo ser uno de sus empleados, un subordinado de un personaje con algo de siniestro autoritarismo.

Conozco en mi vida personal un grupo de personajes de ese tipo, con tal
engreimiento y exceso de confianza en sí mismos que te hace suponer que
corres algún riesgo si permaneces demasiado tiempo cerca de ellos. Ni se te
ocurra contrariarlos. Naturalmente me tengo médicamente prohibido el
contacto frecuente con esas personas. Álvarez Cascos quizá fuera un buen
ministro pero siempre fue un personaje prepotente y desconsiderado con los
demás, durante mucho tiempo fue la perfecta imagen que la izquierda quería
dar de la derecha: intolerancia, intransigencia y absolutismo.

Quien nace así sigue así para siempre, supongo. El que es tímido suele darse
cuenta de su defecto y puede combatirlo, casi siempre sin remedio, me temo,
pero los engreídos, los autosuficientes, los autosatisfechos, aquéllos que
jamás se encuentran un solo defecto, ésos que se creen siempre poseídos por
la razón no suelen cambiar, su actitud les acompaña de por vida. Eso le ha
pasado a Álvarez Cascos, su actitud negativa y su comportamiento adolescente
no se ha limitado a su vida pública, le ha seguido ahora que ya no es más
que un personaje privado e intrascendente, cuando afortunadamente ya no
tiene que ocuparse de asuntos públicos. Sus escoltas están hartos de él, de
protegerle, de defenderle y de ayudarle. Hace falta mucha mala leche para
ofender, hartar y cansar a quienes tienen por profesión poner en peligro su
vida para defender la tuya. Cabe pensar que con ellos deberías llevarte
siempre muy bien, deberías hacer un esfuerzo de agradecimiento, de
comprensión, de paciencia...
Pero los policías que le custodian y protegen no le aguantan más. ¡Están
hartos de sus malos modales, hartos de tener que perseguirle para
protegerle, hartos de sus ofensas! Tanto, tan hartos, que la Confederación
Española de Policía (CEP) ha pedido al Ministerio del Interior "la retirada
absoluta de la protección oficial que se brinda a este personaje". Podría
decirse de Álvarez Cascos que le ha sentado muy mal el alejamiento de la
vida pública y de la política, pero, no es eso, el caso es que el personaje
es así, qué le vamos a hacer. El mundo está lleno de personas tan repelentes
como él, yo conozco a varios.
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