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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

ZP se apalanca ante las europeas. ¿Crisis?, ¿pero, la hay?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 12 de abril de 2009, 16:02 h (CET)
Si alguien hubiera tenido la tentación de pensar que el señor Rodríguez Zapatero tenía en mente solucionar los problemas de la recesión en España con esta súbita, rocambolesca ( por las filtraciones de la prensa de los componentes de la remodelación ministerial), inoportuna ( es evidente que a Zapatero la necesidad de adelantar sus planes le ha supuesto un serio revés, ya que le ha privado de solazarse en el “éxito” de su entrevista con Obama) y, seguramente, más espectacular por el número de ministros removidos, lo que podríamos entender como un intento del señor Zapatero de disimular el efecto de las filtraciones a los periodistas –pretendiendo dar a entender el haberse guardado, en la manga, algunos de los cambios realizados que, evidentemente, podemos suponer que no tenía previstos –; pues pensamos seriamente que puede olvidarse de ello y empezar a buscar otras razones más convincentes, dado el perfil de los nuevos ministros, su currículo y su evidente implicación como miembros sectarios del partido al que representan. Porque, señores, no vemos la necesidad de magnificar la crisis del gobierno aumentando el número de ministros afectados, si se tiene en cuenta que los cambios en Cultura, Sanidad y, si me apuran, en Educación, no parece que tuvieran una urgencia tan grande como para tener que sumarlos a los que, sin duda alguna, parecían perentorios para intentar atajar la recesión, mediante un cambio radical de los métodos que hasta ahora se venía aplicando para paliar los efectos de la crisis. Otra cosa muy distinta será comprobar si, los relevos que ha hecho Zapatero en el sector de economía y en el ministerio de Cooperación Territorial, asignando a la señora Elena Salgado y al señor Chávez, respectivamente, para ocuparlos; significarán un verdadero cambio de rumbo que implique una mejora real y efectiva respecto a las políticas económicas que llevaron a cabo sus antecesores.

En realidad, podríamos llegar a imaginar que lo que el señor ZP ha intentado hacer con este rediseño del Ejecutivo, es asegurarse tener bien guardadas las espaldas con gente de su misma cuerda, de probada lealtad a su figura y de evidentes dotes propagandísticas y demagógicas que, sin duda, le van a ser muy útiles ante las problemáticas elecciones europeas que, es muy probable, constituyan una prueba de fuego en cuanto a que, sus resultados, pueden aclarar el horizonte de las legislativas del 2012. Nadie se atrevería a descartar un anticipo de las elecciones, en unos meses, si la situación se va degradando y ZP pueda barruntar que se le va de las manos con el consiguiente peligro de que, las voces de descontento que ya se están propalando en su partido, lleguen a convertirse en algo más y pudieran surgir personas de la vieja guardia que quisieran disputarle el poder. Sólo en este contexto se puede entender que se haya designado al señor Blanco para ocupar un ministerio de la importancia del de Fomento, donde su antecesora falló estrepitosamente, y que puede que sea uno de los ministerios más importantes, donde se precisan personas experimentadas, con los imprescindibles conocimientos técnicos y las dotes administrativas que las capaciten para hacerse cargo de la ejecución de proyectos en los que se combina la técnica, la eficacia y la inversión de cantidades millonarias para llevarlos a cabo. El señor Blanco puede ser un hábil político, un excelente demagogo y un aceptable tiralevitas pero, pretender que es la persona que requiere el ministerio al que ha accedido, Fomento, es la mayor sinrazón que mente humana pude imaginar.

El caso de la nueva ministra de Cultura, la señora González-Sinde (los internautas ya le han puesto el mote de “Sin-descargas”) es una nueva evidencia de que, al señor Zapatero, le importa menos que España salga del lodazal en el que está apresada, que asegurarse de que tiene a su disposición todos los resortes electorales que le garanticen que, si se supera la crisis ( él piensa que, con el “amigo” Obama que le apoya, más o menos tarde se va a solucionar por sí sola), le van a allanar el camino para ser reelegido nuevamente para el puesto que ocupa. Es el enlace que precisa para tener satisfechos a mis “amigos” los de la farándula que, aparte de estar recibiendo sustanciosas subvenciones (el cine recibió 85.000.000 de euros cantidad muy superior a la del año anterior, que rondaba los 67 millones de euros) –cuando, sin embargo, la facturación conseguida durante el año 2008 rondó sólo los 81 millones de euros, o sea, que se dieron más subvenciones que lo que se recaudaron en taquillas –; de haberles “regalado” el canon digital y haber dotado a una organización privada, la SGAE facultades inspectoras y recaudatorias; ahora, con la señora Gonzáles-Sinde, van a tener todavía más apoyo, porque la nueva ministra fue de las que defendió, desde la presidencia de la Academia del Cine ( presuntuoso nombre para tan poca calidad), la implantación del Canon digital. Como en tantos casos, la endogamia del partido funcionó en su favor, porque esta señora da la casualidad de ser la hija del fundador y primer presidente de la Academia, don José María González-Sinde.

Una muestra más del fariseismo imperante en el PSOE. No les ha importado prescindir del ministro más valioso, culto e ilustrado de todo el, más bien mediocre, plantel de ministros, el señor Molina. Pero era necesario meterse en el bolsillo a los “de la ceja” y esta escritora de guiones de cine se prestaba a ser el nexo adecuado con toda la parafernalia de la “cultura” aquellos que gritan contra la pena de muerte pero abogan por el aborto libre; o, como alguno que presume de medicucho, sin enseñar el título y que con la cara paga, que se encuentra en su salsa cuando, desde la TV, se mofa de los católicos y hace bromas de mal gusto con los preservativos y los obispos. Desde aquí le emplazo a que haga lo mismo con los islamistas y con Mahoma y así veremos si, de verdad, tiene lo que hay que tener. Lo malo es que, en su ignorancia, piensan que cultura viene de culo, trasero, nalgas y no del latín “cultus–a–um” que significa cultivado y el sustantivo “cultus” se aplica a un “género de vida”, un modo de entender el hábito de la ilustración. Por desgracia, parece que la cultura se quiere reducir a aquello que, en todo caso, sería una de las ramas de la cultura siempre que tuviere méritos para serlo, el cine o el teatro, lo que, dada la ínfima calidad de la mayoría de nuestra producción nacional y la profusión de escenas de destape, más se asemeja a una cultura, entendida al modo hortera, que a una verdadera cultura producto de la inteligencia, la excelencia y el verdadero arte.

Pero al señor Zapatero le basta con que cada uno de los nuevos ministros toque la cuerda que él le ha asignado, no tanto en cuanto al funcionamiento de su ministerio, a la reactivación de nuestra economía y a la reducción del desempleo, sino en cuanto le aseguren la fidelidad de su clac, de aquellos que prefieren no discurrir ni determinar las claves de nuestra actual situación, porque les basta aferrarse al rencor de la izquierda, que han ido atesorando desde que perdieron la Guerra Civil, para apoyar sin condiciones a un Gobierno que ha conseguido algo que, hace unos años, era impensable: llevar a una nación próspera, unida, solidaria y respetada en toda Europa a lo que queda de ella, si es que algo queda, dividida, empobrecida, enfrentada una parte con la otra y abocada a una situación que, si Dios no lo remedia, nos puede conducir a una situación extrema en la que cualquier disparate sea posible, incluso el que a alguien se le pueda ocurrir que los que nos gobiernan no merecen estar un minuto más en el puesto que ocupan.

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