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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

El 23-F y la pasividad ciudadana

Mario López
Mario López
domingo, 12 de abril de 2009, 12:21 h (CET)
Es inquietante el retrato que de la clase política española de aquel tiempo hace Javier Cercas en su libro “Anatomía de un instante”, en el que se ocupa del golpe militar del 23 de febrero de 1981. Habla del clima conspirativo que se había adueñado de la mayoría de nuestros políticos, los cuales llegaron a coquetear con la cúpula militar más antidemocrática.

Ese clima fue lo que hizo posible la aventura de los militares. Si el rey Juan Carlos detuvo el golpe es algo que, siendo importante, no es lo que más me inquieta. Lo que realmente me inquieta, y lo trae a colación con gran oportunidad el autor del libro, es la pasividad de la ciudadanía frente al golpe hasta que don Juan Carlos compareció en televisión para restablecer el orden constitucional. Los españoles no movieron un dedo durante las largas horas del asalto al Congreso. La mayoría estaba a la expectativa, para saber a qué atenerse, esperando tomar partido por quien saliera victorioso de aquello. Unos pocos militantes de izquierdas se dispusieron a salir del país para iniciar un nuevo exilio, apenas sin tomarse el tiempo necesario para hacer desaparecer los rastros de su militancia. Los soldados de reemplazo –entre los que yo mismo me encontraba- aún tuvimos que esperar un par de meses a saber qué decisión iban a tomar nuestros mandos, durmiendo con las botas puestas y el fusil en la mano. Dos meses. El rey ya había ordenado a todas las Capitanías que se reincorporaran a la normalidad y acataran la Constitución. Pero las Capitanías tardaron dos meses en obedecer al rey. Al menos la Capitanía de la Sexta Región Militar de Burgos, que es donde yo me encontraba realizando el servicio militar. De todo esto han pasado ya treinta años y parece que, por fin, estamos muy lejos del riesgo de sufrir otro golpe militar, pero me inquieta la pasividad de la ciudadanía. Igual que durante el 23-F nadie se atrevió a mover un dedo, hoy nadie se manifiesta contra los corruptos que nos gobiernan. Incluso en algunos casos se les ríe la gracia. Eso sí es muy inquietante.

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