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Etiquetas:   Artículo opinión  

Ministros ‘de tribu’

Wifredo Espina
Wifredo Espina
@wifredoespina
sábado, 11 de abril de 2009, 12:55 h (CET)
Desde la sombra de cada campanario es fácil arrancar los aplausos de los paisanos echando todas las culpas a Madrid. Y desde el ‘kilómetro cero’ de la Puerta del Sol resulta cómodo alegar sentido de Estado para disimular la falta de conocimiento de nuestras distintas realidades.

Se suele pedir, desde el paisanaje, que sus hombres o mujeres que van a regentar un ministerio, sean representantes de sus pueblos. Que desde el Gobierno central ‘ejerzan’ de catalanes, de vascos, de gallegos, de andaluces o de donde sea. Error de miopía.

Al Gobierno central no se va para servir a la propia tribu, sino al interés general. Tampoco se va a servir al aparato centralista, burocratizado, desencarnado. Se va a servir a todo el país, a los intereses generales, que son la suma de todos los intereses particulares y algo más. Este ‘algo más’ que da la óptica global aplicada, justa y equilibradamente, a las necesidades locales de territorios y de ciudadanos.

Un Gobierno central compuesto de ministros de tribu, no sería un gobierno. Sería una suma de intereses de campanario. Y un Gobierno central con visión de ‘kilómetro cero’, equivaldría a un conjunto de personajes flotando en las nubes, desconocedores de la realidad, plural y diversa, dando palos de ciego a los nubarrones de unos problemas que desconocen o se empeñan en olvidar enmascarando su ineptitud. Una suma de miopía y de agarramiento a la poltrona.

‘Ejercer’ de catalán, de vasco, de gallego o de lo que se quiera, no es ir a defender prioritariamente el propio campanario ni a conseguir un nuevo puente para el riachuelo. Es algo más importante. Es poner en práctica las propias virtudes y las potencialidades que da cada idiosincrasia – mamadas en la especificidad de cada tierra y cultura – al servicio de la gobernación de los intereses comunes y concretos.

¿No hicieron esto Ernest Lluch y Narcís Serra, por citar dos ejemplos de ministros catalanes? El primero, generalizando la seguridad social, y el segundo, poniendo al Ejército al servicio del Estado democrático.

O se opta por la independencia, pura y dura, o se colabora y se ‘ejerce’ la propia personalidad desde un Estado de todos, con visión de interés general y encarnado en la realidad diversa. Ni ministros enganchados en el ‘kilómetro cero’, ni ministros de ‘tribu’.

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Wifredo Espina. Comentarista político y exdirector del Centre d’Investigació de la Comunicació.

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