|
¿Zapatero, gatopardista, lampedusiano?
Jesús Salamanca
“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Giuseppe Tomasi di Lampedusa
Confucio llegó a la conclusión de que “quien comete un error y no lo corrige comete otro aún mayor”. Ergo, veo bien que el presidente del Gabinete, que tiene la competencia o potestad para hacer una crisis de Gobierno, tras haberles agradecido antes los servicios prestados, haya optado por cambiar a cuantos fueron por él elegidos para gestionar los distintos departamentos o ministerios (porque, según su criterio, no llevaron de manera plenamente satisfactoria para él las carteras asignadas), sustituyéndolos por los que ahora, como también acaeciera antaño, desea y espera que cumplan con las expectativas que él ha depositado en ellos.
Ojalá me equivoque de cabo a rabo, porque el yerro de mi intuición redundará en beneficio de España y los españoles, pero, parafraseando el final de “El Buscón”, de Francisco de Quevedo y Villegas, no es descabellado pensar que, vistos los antecedentes, tras la remodelación del Ejecutivo, el Estado apenas mejorará, pues a nadie con dos dedos de frente se le escapa que poco, muy poco, medra su condición y estado el Gobierno de una nación que cambia a varios miembros o ministros del mismo al año de haberlos nombrado, mas no muda sus políticas, estructuras ni actitudes.
|