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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¡No querías taza, pues taza y media de G-20!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 8 de abril de 2009, 11:12 h (CET)
Ni entre ellos mismos logran entenderse, pero sonríen, se hacen bromas y esgrimen los cuchillos con exquisitas maneras, para intentar diseccionar los escogidos manjares que, una legión de camareros uniformados, se esmeran en poner al alcance de sus bien perfumadas señorías. Una escena propia de un teatro de la ópera, de un Liceo transportable que, unas veces se monta en la veterana Washington D.C, del gran obelisco blanco y la estatua de Lincoln y, en otras ocasiones, se instala en la orgullosa y displicente capital del Imperio Británico, hoy reducido a poco menos que Gibraltar. Cuando se ha bajado el telón sólo queda detrás de él el triste espectáculo de un escenario muerto, sin divas, divos ni figurantes, en el que sólo flotan, en el frío y húmedo entorno de las poleas, cortinas, decorados y cuerdas, los ecos insonoros del mero recuerdo de una ficción encaminada a satisfacer y entretener a los difuminados ocupantes de las tenebrosas filas de butacas de las plateas y, más arriba, en los anfiteatros, la bulliciosa, entendida y despreocupada comparsa que se mueve al compás que le marcan los comprados miembros de la clac.

Sin embargo en estos clubs elitistas de los grandes estadistas, en estos círculos reservados a los privilegiados que ostentan el poder y son los cancerberos de esta humanidad doliente que gira siempre sobre el eje de su propia incapacidad para salir de su medianía; también tienen su corte de lacayos, sus domésticos descendientes de los antiguos pajes y bufones que servían y entretenían a los monarcas absolutistas, aquellos que dominaban con guante de hierro sus heredades, en tiempos medievales. Estaban dispuestos a hacer lo que fuera necesario para satisfacer el ego de sus amos, desde revolcarse por los suelos, ejercer de proxenetas o reírse a carcajadas de las gracias de quien les pagaba. Esta misma imagen es la que yo tengo de la comedia que ha representado el señor Rodríguez Zapatero en esta pantomima a la que se ha denominado como Cumbre del G-20. Desde querernos hacer creer que era una pieza fundamental en dicha asamblea, presumir de estar dentro de la organización (cuando ha sido un mero invitado), o presumir de ser él el que ha aportado ideas a los demás; no ha perdido ocasión de pavonearse ante los españoles como si no tuviéramos el criterio necesario para poder apartar la paja del grano y sacar las oportunas conclusiones de lo ocurrido en aquel foro.

Lo que sí ha sido evidente es que ZP ha hecho de mangas capirotes, dando tarascadas y empujones, para conseguir acercarse al señor Obama, perdiendo, con perdón, el culo para servirle de alfombrilla y conseguir un comentario de tanta trascendencia para España y los españoles, como ha sido aquel en que ambos estadistas se han congratulado de practicar footing y han constatado que son forofos del baloncesto. ¡Un hito en nuestra historia moderna! Pero, si uno quiere algo, algo le cuesta. Y, en su entrega absoluta al señor Obama, nuestro ZP se ha olvidado de las críticas que le hizo al PP por enviar soldados en misión sanitaria a Irak; y ha pensado que, enviando a 450 efectivos más a Afganistán, conseguiría que el inquilino de la Casa Blanca, le dedicara una de sus blancas sonrisas y le llamara: “Hola, friend, amigo, Zapatero”. Sabe nuestro ZP, y digo nuestro porque en el extranjero ya nadie lo quiere, sabe que, a diferencia de Aznar, que “todos” sabemos que era un “fascista” y un “criminal” por enviar soldados a Irak; él, en cambio, tiene patente de corso y ni los de la farándula, ni sus compañeros socialistas ni los mismo separatistas y comunistas le plantearán ningún problema, por la evidencia de que, en Afganistán, ya tengamos destinados a 750 de nuestros soldados expuestos a las balas de los talibanes.

Pero es que, en Afganistán, ya han fallecido 87 militares. Algunos de ellos cuando fue abatido un Cougar en circunstancias todavía no aclaradas pero con pruebas, ocultas por los socialistas, que indican con abrumadora certeza a que fue abatido desde el suelo por los talibanes. Pero, alto, no digamos que nuestras tropas están en peligro porque, enseguida nos taparán la boca con aquello de que están en ¡misión de paz! Y es que esto de las misiones de paz resultan ser tan o más peligrosas que las misiones de guerra; porque ya llevamos más de 144 bajas mortales producidas en aquellas y cero en las últimas, sencillamente, porque nuestros ejércitos ya no van a la guerra, no, ahora van a “la paz”… a morir. Nos traemos tropas de Kosovo, mejor dicho, las trae la señora Chacón y va Zapatero y las envía a Afganistán, donde se muere a diferencia de Kosovo donde estaban tan tranquilas. Un mal cambio, ciertamente.

De modo que ZP ha ido de prestado a la G-20; se ha sacado la fotografía de mister Bean (¡mira que se le parece) con la gente importante que acudió a la cumbre y, de paso, ha prometido entregar mil millones para el fondo encargado de reforzar el FMI y evitar la crisis en los países pobres y, le ha ofrecido tropas a Obama para controlar las elecciones en Afganistán y, por si fuera poco, un plus de 9 millones de euros, para contribuir a la causa. Y ustedes me van a objetar: ¿pero qué es lo que ha conseguido para sacarnos de la crisis? Que yo sepa, nada. Han hablado de economías verdes, de ayudas a países pobres, de reforzar el FMI, de vigilar a los bancos y de eliminar los paraísos fiscales; temas, sin duda, interesantes y que, seguramente, si se hubieran preocupado antes de vigilarlos y tomar medidas para evitar sus consecuencias,ahora no nos encontraríamos en la situación en la que estamos. Pero Zapatero feliz. Mientras Rajoy está en lo suyo; el PP abrumado por las acusaciones de tramas y corruptelas; el sistema bancario pasando por la cuerda floja y la confianza de los ciudadanos por los suelos, nuestro Presidente más contento que unas pascuas, sacando pecho y presumiendo de que España es ¡una gran potencia! Porque así lo ha decidido él. ¿Recuerdan ustedes a D.Quijote, al famoso gentilhombre de La Mancha, aquel que veía las humildes posadas como castillos y a las mozas del servicio como dueñas y princesas? Pues, hete aquí, a su fiel reproducción: imagínense ustedes a ZP con una bacía en la cabeza y móntenlo en un caballo viejo, escuálido y lleno de mataduras y ya tendrán el clón de nuestro caballero andante. Pero, por desgracia, España, en estos momentos no necesita a orates ni soñadores para que la saquen de la recesión, sino a personas cuerdas, eficaces y que mantengan sus pies en el suelo, todo lo contrario es trazar rayas en el mar y todos ya sabemos lo que duran en él.

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