Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   La linterna de diógenes   -   Sección:   Opinión

Cumbres y simas

Luis del Palacio
Luis del Palacio
miércoles, 8 de abril de 2009, 11:12 h (CET)
De la reciente cumbre del G-20, celebrada en Londres la semana pasada, cabe sacar la conclusión de que poco hay de nuevo, como no sea ese preocupante desembolso de cinco billones de dólares que, cómo no, pagaremos todos en impuestos directos o indirectos. Estaba del todo claro que arreglar el mundo en una mañana resultaba tarea titánica y que ninguno de nuestros líderes formaba parte del panteón griego, ni del Walhalla, ni de ningún otro conjunto de deidades conocido. Los que lideran a trancas y barrancas el rebaño se trabucan a cada paso, son sólo medianamente letrados, amagan y no dan, e invariablemente decepcionan, cuando no irritan o sumen en la desesperación, a los sufridos ciudadanos.

De todos estos políticos – me refiero a los Berlusconis, Zapateros, Zarcozys, Browns etc.- y acaso con la excepción de Merkel, Barak Obama es el único que parece emitir algo de luz propia, apartándose de esa densidad de la materia que parece lastrar a los otros hacia las simas (lo contrario de “cimas”: cumbre) del mediocre gobierno y el despropósito. Se podría argüir que Obama lo tenía muy fácil, puesto que su antecesor en el cargo era el colmo de esa densidad, no sólo por lo plúmbeo de su mensaje sino por la manifiesta torpeza que mostró durante los ocho años de su mandato. Bush fue un desastre y, como tal, sólo cabía esperar que quien le sucediera fuera mejor. No han pasado aún los cien días que son preceptivos, según algunos, para poder empezar a evaluar una acción de gobierno, pero parece bastante evidente que el presidente Obama es algo más que una incógnita o, para muchos, una promesa: desde el principio adoptó medidas –como la de formar un gobierno basado en la valía de las personas y no en su adscripción política o la de liquidar la aberración de Guantánamo- que sorprendieron favorablemente por ser audaces, valientes y, en muchos casos, innovadoras. Otra cuestión es que le dejen hacer una cuarta parte de lo que pretende; porque hay muchos intereses económicos en juego, no pocos ocultos. ¿Podrá hacerse algo para que desaparezcan los paraísos fiscales? (Zapatero cree que sí, luego es muy probable que no haya nada que hacer) ¿Podrá detenerse la carrera armamentista y evitarse en el futuro la fabricación de armas nucleares? Como declaración de intenciones está muy bien (Bush, a diferencia, era un belicista convencido), pero es muy dudoso que nada en este sentido pueda concretarse, ya que países como Irán, Corea del Norte o la misma Rusia se frotarían las manos ante tamaña ingenuidad.

Obama participa a medias de esa pose que se ha dado en llamar “buenismo político”. Es demasiado inteligente para meterse por senderos que pueden desembocar en un laberinto. Quizá por ello ha defraudado las expectativas de quienes le creían “uno de los nuestros” o, como dicen los ingleses, “one of the lads”. Ha declinado cortés su asistencia al rimbombante Foro de la Alianza de las Civilizaciones; aunque haya dado palmaditas en la espalda a nuestro primer ministro y se haya referido a él en términos amistosos.

La amable resaca del G-20 de abril promete otra reunión de fraternidad en septiembre. Volveremos a ver las mismas caras, algunas más bronceadas tras el descanso estival, y hasta la próxima. Todo será, como siempre, “histórico” y “trascendental”; aunque aquí en Europa lo percibamos menos porque mediarán las brumas del Atlántico.

Y la balanza de pagos, espejo de la crisis, si tiene cara, esbozará entonces, como ahora, una enigmática sonrisa.

Noticias relacionadas

Qué explicaría la visita de Xi Jinping a Panamá

Panamá no constituye ejemplo de gran o mediana potencia

¿A quién voto en las próximas elecciones andaluzas?

Los socialistas han gobernado en Andalucía desde 1982 sin interrupción y no hemos salido del vagón de cola

Macron y Mohammed 6 en tren de alta velocidad

Mientras otros países del Magreb se resisten a la modernidad, Marruecos se suma a la carrera espacial y viaja en trenes de alta velocidad

¿Hacia un Brexit traumático?

La irrupción de fuerzas centrífugas consiguió la victoria inesperada

Interior del Ministro de Interior

​Desayuno de Europa Press con el ministro de Interior Grande-Marlaska en el hotel Hesperia de Madrid. Llegué con adelanto y atendí el WhatsApp: “¡Vaya espectáculo!.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris