Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   La tercera puerta   -   Sección:   Opinión

Cárcel, prisión, también llamada “despensa”

Xabier López de Armentia
Opinión
martes, 7 de abril de 2009, 10:52 h (CET)
Cuando hablo de la situación de las cárceles que se encuentran en Euskal Herria, intento no quedarme en la concreción de las mismas, aunque sin duda podríamos hacerlo, ya que la situación general de nuestras cárceles da mucho que hablar. Sin embargo, intento ir más allá.

Quiero plantear un debate en torno al sistema penitenciario del Estado español. Un sistema que se define a si mismo con las siguientes palabras: muerte, drogodependencia, problemas sanitarios, masificación, falta de recursos humanos y materiales... Éstas son, tristemente, las únicas características que tienen la totalidad de los centros del sistema penitenciario del Estado español.

El sistema penitenciario español se ha dedicado durante los últimos años a “apilar a personas incomodas para la sociedad” en lo que denominan las “despensas” de las ciudades. Despensas donde encierran todo aquello que les es incomodo para seguir viviendo sus ostentosas y vanidosas vidas. Es evidente que para las conciencias maltrechas es mucho más digestivo no encontrarse con los problemas que está creando su forma de gestionar una sociedad. La desigualdad es sinónimo para muchos de bienestar, y la ignorancia su plato más deseado que llevarse a la boca.

A pesar de venir reflejado en su Constitución, hace falta decir bien claro que este sistema penitenciario no ofrece oportunidades de reinserción a presos y presas. Es imprescindible cambiar la política penitenciaria, para buscar al menos, cumplir su objetivo principal: la reinserción. Pero, ¿Cómo cambiamos una política penitenciaria perpetrada y alimentada durante 30 años?.

El actual Gobierno Español, el PSOE, tiene un modelo penitenciario basado en las macrocárceles. Bloques de hormigón de dimensiones espeluznantes, fríos como el hielo y basados en la destrucción de la persona. Estas macrocárceles se colocan como papeleras donde echar los residuos de esta sociedad en mitad de la nada, alejadas de la civilización, escondidas entre cuatro montañas, escoltadas por molinos de hierro, azotadas por el incesante y gélido viento.

Cuando hablo de cambiar el sistema penitenciario, hablo de cambiar el modelo de abajo a arriba, y dentro de ese cambio está el cambio del modelo de prisiones. No sólo acabar con ese aberrante modelo de macrocárcel, si no dotar de recursos económicos y humanos a estos centros, que a duras penas pueden realizar sus funciones.

Si entramos en casos concretos, la Prisión de Nanclares de Oca (Álava), es una de las prisiones peor conservada de todo el Estado; una de las que menos recursos económicos y humanos tiene, y una de las que mayor proporción de presos y presas tiene por metro cuadrado. En la Prisión de Nanclares no se ha dedicado la atención que merecían esas personas, ni desde el punto de vista material, ni desde el punto de vista de infraestructuras, y mucho menos, desde el punto de vista de personal.

Los presupuestos de mantenimiento que tiene esta prisión rozan lo absurdo y lo ridículo. ¿Qué dotación de recursos económicos tiene una prisión que no puede cambiar todas sus bombillas en un año?. Y he aquí el verdadero problema. Si justo tienen dinero para un tema tan sencillo como el alumbrado de la prisión, nos encontramos con una infraestructura inútil desde el punto de vista de la eficiencia. Un bloque de hormigón que es imposible su mantenimiento por el actual sistema político en el que se basa.

El problema de la cárcel de Nanclares no acaba con la deficiencia del alumbrado, sino que éste es uno de tantos. Si damos una pequeña vuelta nos encontramos con la enfermería. Si alguien ha visitado la enfermería de la prisión de Nanclares, estoy seguro que coincidirá conmigo en que se le cae a uno el alma a los pies, al ver una enfermería más propia de otra época, donde los adelantos tecnológicos no sólo brillan por su ausencia, sino que parecerían sacados de una película del futuro.

Es cierto, están “luchando” contra la masificación de las cárceles. Se están creando muchas cárceles, pero, ¿Qué tipo de cárceles?. ¿Qué modelo penitenciario están alimentando?. La solución no es “bloque de hormigón”, la solución pasa por aceptar esta situación y no querer olvidarla en las montañas y cambiar de abajo a arriba el modelo penitenciario.

Hoy en día se destinan el 85% de los recursos a la seguridad, y el 15% a la reinserción, a la resocialización, a dar respuesta a los problemas de las personas. Con este modelo, no podemos aspirar a tener una sociedad más igualitaria y justa. Con este modelo, sólo aspiramos a ser un clon “ridículo” de Estados Unidos.

Yo creo en el derecho a la dignidad de las personas, el derecho a su resocialización, el derecho a su reinserción. Creo en el derecho a una segunda oportunidad, creo en una sociedad que no aparte a las personas que han cometido delitos como desechos humanos, como basura, sino que se intente resocializar a esas personas.

Noticias relacionadas

Qué explicaría la visita de Xi Jinping a Panamá

Panamá no constituye ejemplo de gran o mediana potencia

¿A quién voto en las próximas elecciones andaluzas?

Los socialistas han gobernado en Andalucía desde 1982 sin interrupción y no hemos salido del vagón de cola

Macron y Mohammed 6 en tren de alta velocidad

Mientras otros países del Magreb se resisten a la modernidad, Marruecos se suma a la carrera espacial y viaja en trenes de alta velocidad

¿Hacia un Brexit traumático?

La irrupción de fuerzas centrífugas consiguió la victoria inesperada

Interior del Ministro de Interior

​Desayuno de Europa Press con el ministro de Interior Grande-Marlaska en el hotel Hesperia de Madrid. Llegué con adelanto y atendí el WhatsApp: “¡Vaya espectáculo!.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris