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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Tiembla la hegemonía de los EEUU?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 7 de abril de 2009, 10:52 h (CET)
Es evidente que la crisis que se inició con las famosas “sub-prime” o hipotecas de alto riesgo, en los EE.UU, que tan letales consecuencias ha tenido en la economía mundial, especialmente en la de los EE.UU y Europa; no se puede encajonar en el ámbito financiero y el económico, porque es evidente que un hecho de tal trascendencia no puede librarse de repercutir en otros aspectos que no se circunscriban a los meros límites centrados en lo que pudiéramos denominar mercado euro-americano o reducirlo, simplemente, a los efectos que la recesión pudiera producir en las economías y en las finanzas de lo que pudiéramos considerar el eje EE.UU, Europa,Canadá y Japón, tradicionalmente considerados, al menos durante el periodo que se inició con el fin de la segunda Gran Guerra, como los adalides de la producción mundial y los dueños de los mercados de capitales. Se han producido, recientemente, algunos movimientos, en el ámbito político y también financiero y económico, que quizá puedan hacernos pensar que el statu quo que hasta ahora ha regido el orden mundial, empiece a dar signos de debilidad y que se están empezando a abrir algunas grietas que parece que pueden ser los primeros signos de un cambio que acaso no sea inminente, pero, que tiene trazas de ser el inicio de una nueva época donde, el centro de gravedad que hasta ahora, radicaba en los EE.UU como la nación más poderosa del planeta, que ejercía su influencia sobre toda Europa y América, copando los mercados de todo el mundo, amén de ser el país con el ejército más potente, moderno y mejor dotado del más sofisticado armamento; empiece a trasladarse hacia el este, Asia, cuna de la más evidente y potente resurgimiento económico que las ha llevado a ser naciones de economías, fundamentalmente, agrícolas y artesanales a convertirse en verdaderas potencias industriales emergentes, con grandes perspectiva de crecimiento capaces, sin ninguna duda de tomar el relevo a los EE.UU en el orden económico y militar mundial.

Quizá es por eso que, últimamente, hemos venido comentando ciertos movimientos estratégicos que vienen a avalar los intentos de estas nuevas potencias de crear su propio sistema, que las independice de lo que pudiera ser la “tutela” o las cortapisas que se pretenden imponerles desde occidente con verdaderas barreras arancelarias; para crear un poderoso grupo capaz de enfrentarse, con éxito, al sistema geopolítico actual. Como no podemos ignorar, estas naciones emergentes, están dirigidas por regímenes que han venido evolucionando de un comunismo al estilo estalinista a otro que, sin renunciar a sus postulados fundamentales, han abierto sus puertas a las técnicas y organizaciones de tipo capitalista, con la gran ventaja sobre el mundo capitalista, que la mano de obra de todas estas naciones emergentes es mucho más barata y trabaja más horas que en el caso de sus colegas occidentales. Quizá las preocupaciones que ahora nos vienen afectando hagan pasar inadvertidas noticias como la de que, en Corea del Norte, se ha lanzado un misil de largo alcance, según las autoridades “con carácter pacífico”, pero que ha levantado las alarmas de las naciones colindantes, especialmente del Japón. No ha contribuido a tranquilizar a los inquietos vecinos las provocativas declaraciones de los coreanos del norte afirmando que: “nuestra fuerza revolucionaria está lista para un combate de alto nivel”. No deberíamos olvidar las bunas relaciones de Pyongyang con Pekín, otra monstruosa potencia militar, provista de un ejército bien pertrechado, numeroso y, por si faltara algo, con un gran presupuesto de defensa que, este año, va a tener un incremento de un 15%.

Rusia no pierde comba y, después de poner orden en sus clientes europeos, ya no ha dudado en enfrentarse al señor Obama por el famoso escudo antimisiles, al tiempo que ha estrechado sus relaciones con el coloso Chino; hasta el punto de presentar conjuntamente, en el G-20, una propuesta revolucionaria para sustituir el sistema monetario, basado en el dólar como divisa común, por una nueva divisa internacional. Es decir, pretenden poner la primera piedra para un nuevo orden mundial para lo cual parece que cuentan con el visto bueno de la India, otra de las florecientes economías emergentes. Hay otro factor importante y es que, China, ha estado comprando en grandes cantidades letras del Tesoro americano, lo que, como es fácil imaginar, le está produciendo serias preocupaciones, lo que precisamente es lo que les ha impulsado a intentar implantar una nueva divisa internacional. Pero como los EE.UU precisan de una financiación record, debido a que los planes de estímulo económico del señor Obama suponen un compromiso de 12’8 billones de dólares ( casi el 88% de su PIB), parece que China no quiere desperdiciar la ocasión de apretarles las clavijas. Sabiéndose el mayor acreedor de los EE.UU y conociendo las dificultades de financiación, ha comenzado a reducir, paulatinamente, sus compras de bonos americanos, precisamente cuando el Gobierno del señor Obama está más necesitado de mayor financiación exterior.

Para redondear la compleja situación que la debilidad de EE.UU parece que está provocando entre sus más directos rivales, el inefable señor Chávez de Venezuela, ha visitado estos días Irán, nación a la que le unen fuertes vínculos ( no olvidemos que también está estrechamente unido con Moscú por sendos tratados militares y de defensa mutua) que, evidentemente se han reforzado a causa de esta visita, de la que ha salido una declaración en la que se refleja la unión de ambos gobiernos mediante un comunicado en el que consta haber constituido “un frente revolucionario común” entre ambas naciones. Evidentemente se concertaron con Ahmadinejad sendos acuerdos comerciales, con los que pretenden “no depender del comercio mundial”. Un curioso rompecabezas que, sin embargo, tiene vértices comunes que parece que convergen en la Rusia de Putín a través de la cual China, Corea, Irán y Venezuela (es indudable la influencia de este país en el resto de repúblicas sudamericanas), sin que se pueda descartar que se les vayan uniendo más países asiáticos que busquen evadirse de los ligámenes de dependencia con el dólar, para constituirse en el eje de un nuevo orden financiero y económico. Algo que nadie puede descartar, sobre todo si, como parece, los EE.UU van a tener dificultades para mantener su situación privilegiada que lo convertía en el “centinela de occidente”. Quizá no sea un proceso corto, pero nadie se puede llamar a engaño, todo en la tierra tiene sus ciclos y parece que el de la hegemonía de los EE.UU pudiera ser que estuviera llegando a su fin.

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