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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Igual da

Carlos Roces
Redacción
viernes, 3 de abril de 2009, 20:39 h (CET)
Las protestas contra la ley de plazos no parecen cambiar el guión del poder

En España, incluida Gijón, se han celebrado numerosos actos en protesta contra la ley de Plazos del Aborto que el Gobierno español prepara con la asesoría de «expertos». El Ministerio de Igualdad es el que presenta y defiende esa ley. Y la señora ministra, quien asegura que cuenta con el apoyo de las fuerzas progresistas.

Igual da que todas esas asociaciones que defienden la vida se manifiesten por las calles o delante de las Cortes o de los ayuntamientos de toda España. Igual da que dos mil científicos e intelectuales firmen el «Manifiesto de Madrid», diciendo que el progreso demuestra que hay una nueva vida humana dentro de la madre desde el instante de la procreación, por lo que el aborto es un asesinato de un ser humano. Igual da que la Conferencia Episcopal edite unos carteles con un lince y un niño en peligro de extinción. Igual da. Las consignas dadas desde el poder, desde el Gobierno español, están bien claras. Son las mismas consignas dadas desde el Gobierno de los Estados Unidos.

Los que mandan en el mundo son los que mueven los hilos. En todas las naciones. Las excelentísimas e ilustrísimas ministras del Gobierno español no son más que marionetas de un guiñol, que se ajustan al guión que les están apuntando quienes mueven esos hilos, muy por encima de ellas. Trágico guión para un trágico guiñol, que defiende y promociona la muerte con una ley de plazos para matar.

En los planes de las ministras no están la promoción y la ayuda nacional a la adopción de esos niños concebidos y pendientes de nacer. Pendientes de un hilo. Porque esas mismas ministras no quieren reconocer que el único remedio humanitario al aborto es la adopción del niño, entregarlo a una de las muchísimas parejas que están esperando, que están pidiendo, que desean un niño para adoptar.

Igual da. Las ministras no se pueden apartar del guión que les dictan... Y quienes redactan ese guión carecen de sentimientos humanitarios. Son robots informáticos deshumanizados. La trágica ley de plazos seguirá adelante. Y no sigo porque... igual da.

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