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Alergia primaveral
Luis del Palacio
Recorrer más de medio mundo para hacerse una foto, parece empeño excesivo y oneroso, pero es precisamente lo que nuestro inefable presidente del gobierno ha hecho este fin de semana. Se trataba de mostrar a su cada vez más reducida audiencia que todavía pintamos algo en eso que se ha dado en llamar “el orden mundial”. Por eso, Zapatero ha acudido raudo y veloz a una “cita trasatlántica” en Chile. Todo valía para retratarse junto al vicepresidente norteamericano, Biden, en la Cumbre de Líderes Progresistas (cómo no) celebrada en Viña del Mar. Y, menos mal, no hay que preocuparse: somos, como siempre, buenos amigos.
La verdad es que hemos pasado de la zozobra espiritual a una beatífica calma anímica, merced a los desvelos de nuestro abnegado primer ministro. El desplante de Kosovo fue muy mal interpretado: no se trataba de una falta de solidaridad con el resto de nuestros socios de la OTAN, sino de una decisión muy meditada, muy medida, que estábamos en nuestro perfecto derecho de adoptar como país soberano. Que todo pareciera improvisado, fruto de una ocurrencia genial del Jefe del Gobierno, era eso: mera apariencia (¿Le perdonará a su mentor la jugarreta, quien parecía candidata a sustituir a Fernández de la Vega en la vicepresidencia? Otras fotos, las de Chacón en la sesión del Parlamento, el miércoles pasado, hablan por sí solas)
Por otra parte, es de lamentar que Obama se distancie del compadreo del Foro de la Alianza de las Civilizaciones. Hubiera sido una baza mediática para ZP, la presencia del presidente de los EEUU en su próxima reunión. Acaso –se me ocurre- pueda sustituírsele por algún líder de una talla equivalente; por ejemplo, el presidente Ahmadinehjad, de Irán, quien parece proclive a aliarse con la sombra de Belcebú, con tal de que no detecten sus verdaderas intenciones…
Mientras el gobierno sigue pelando la pava, la primavera avanza y con ella, inexorables, muchos asuntos pendientes; casi tantos como días le quedan al año. Pero parece que Zapatero y su gobierno han decidido alegrarnos en la penuria y cada semana nos ofrecen una nueva ocurrencia. La que ya pasó, tuvo como colofón el viaje a Chile y la primera nacionalización de una caja de ahorros. Esta tendrá como luminaria a la Cumbre del G-20 (del que no formamos parte), el próximo jueves, en Londres.
¿Quién se acuerda ya de los tejemanejes de Camps con su sastre; de las correrías cinegéticas del ya olvidado Bermejo con el omnipresente juez? ¿Y de aquellos casos de espionaje, que parecían sacados del Libro Gordo de Petete? ¿Y del brillantísimo proyecto de reforma de la ley del aborto?
Nada hay más viejo, pasado y aburrido, que un periódico de hace quince días.
Pero eso era antes; ahora en el de ayer crece el moho, gracias a los continuos esfuerzos de nuestro admirado prócer por sacarnos del tedio.
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