Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Buñuelos de viento   -   Sección:   Opinión

Mola ser progre

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
miércoles, 1 de abril de 2009, 06:13 h (CET)
El problema de la derecha española, del conservadurismo en general, es que se ha dejado ganar la batalla de la credulidad de la ciudadanía. La credulidad digo, que ser progre tiene buena imagen mientras que ser de derechas es ser carca, troglodita y descerebrado. Y no se nos olvide tampoco que la derecha ha abandonado tradicionalmente la defensa de elementales derechos sociales de las minorías, pero no quería entrar en este debate, sino en el de la credulidad que decía más arriba.

Nos han hecho creer, al pueblo en general, al ciudadano que madruga, se esfuerza en el trabajo y acaba el día rendido ante una serie española de televisión, que todo lo que suene a progresista es mejor, es más moderno y es irremediable “porque lo demanda la sociedad”. Como el aborto. Avanzar es progresar socialmente, y progresar es abortar cada vez más, que nunca es suficiente, que nunca hay límite definitivo. Y como lo más progre a los españoles les parece siempre sistemática y automáticamente mejor y más digno y más defendible, pues abortar a los dieciséis y sin permiso de los padres es algo que encuentra un campo abonado para ser defendido por mucha gente, simplemente porque lo propone alguien progre, supuestamente moderno que le añade el consabido marchamo de que “lo demanda la sociedad, especialmente los más débiles e indefensos, que para defenderlos estamos nosotros, los progres”. “Abortar tiene que molar, que lo critican las conservadores, los malos, los antiguos, los privilegiados millonarios que no quieren defender los derechos de los ciudadanos de a pie”. Ni siquiera el PP se atreve a combatir estas posiciones proabortistas que nuestra sociedad ve naturales, quizá para que no le relacionen con la “retrógrada” iglesia católica. Esa misma sociedad progresista considera negativa la pena de muerte y positivo el ecologismo radical, sin pensar en la contradicción que el asunto tiene con el aborto, y defiende sin concesiones una sociedad laica, hedonista y materialista. Sin caer en la cuenta del existencialismo de los profetas marxistas del siglo XX.

No sólo importa el mensaje, importa el mensajero, pensemos en las caras más conocidas de la derecha española… La política conservadora tiene la batalla perdida, la batalla de la imagen, del aprecio social, que a los españoles les mola ser progres más que sacarse los mocos mientras esperan en un semáforo. Nunca se es bastante progre, ser progre es un viaje sin final. También, me repito, la derecha tiene culpas propias por falta de defensa de causas sociales, por no arrimar el hombro en defensa de las clases populares menos afortunadas, por abusos cometidos en el manejo de los bienes públicos… convenientemente explicados, publicitados y magnificados por la prensa.

Si no fuera por la izquierda mundial la mujer todavía estaría en las cocinas, nunca habría accedido no ya a puestos de dirección, sino a puestos simples de trabajo. La izquierda es necesaria, imprescindible para el avance social, para la justicia social. Pero necesita encontrar cada semana una nueva batalla y no siempre la encuentra. Extender la seguridad social, subir los impuestos a los más ricos, subir las pensiones a los más pobres, redistribuir la riqueza, ampliar la cobertura del paro son tareas sociales en las que la izquierda ha sido pionera y en la que aún queda mucho que recorrer, existen muchas libertades que defender, muchas injusticias que combatir, sin por ello renunciar a un elevado número de valores sociales tradicionales. La confusión de papeles lleva a embrollar progreso con progresía, laicidad y el consabido “todovalismo” moral. Hay una diferencia entre ser de izquierdas y ser “progre”, ese hábito costumbrista con el que se disfraza quien quiere estar a la moda y que sale mil veces retratado en las horribles, chabacanas, zarrapastrosas, sanchopancescas y vulgares comedietas españolas que pueblan cada noche nuestras televisiones, estercolero del más zafio costumbrismo.

Para ejemplo vale el último exabrupto de Rodríguez Ibarra, que ha venido a decir que hay que sustituir este gobierno de ancianos y mujeres por otro de “hombres”. Nuestra sociedad permite, disculpa y minimiza memez tan supina, soplapollez tan desmandada, barbaridad tan exagerada porque lo ha dicho un concienzudo hombre de la sana progresía que sólo busca nuestro bien y el avance social… Ay, si el deslenguado hubiera sido un miembro de un partido conservador (bueno, si exceptuamos a CiU y PNV, las otras dos patas de la democracia cristiana en España), sobre él habrían llovido millones de aceradas críticas, sobre él habrían caído gravísimos titulares de prensa, severas acusaciones de “trogloditismo” y la sociedad habría rechazado de plano tan desvergonzadas expresiones del machismo más retrógrado sólo propio de alguien que aún siendo de derechas no se muere de vergüenza. No digamos si tan bizarra afirmación proviniera de un curilla de barrio, pongamos.

Pero lo ha dicho Rodríguez Ibarra. Amén.

Noticias relacionadas

La Querulante

Cree que el mundo entero está contra él y por lo tanto se defiende atacando con contenciosos de todo tipo

Tras una elección histórica, comienza el trabajo de verdad

El Partido Republicano aumenta su mayoría en el Senado mientras que los demócratas logran obtener el control de la Cámara de Representantes

Extraños movimientos políticos que alertan de un invierno caliente

“El verdadero valor consiste en saber sufrir” Voltaire

Uno ha de empezar por combatirse a sí mismo

Obligación de vencer ese mal autodestructivo que a veces, queriendo o sin querer, fermentamos en nuestro propio mundo interno

Ataque al museo

Hay colectivos que van a terminar comiéndose las patas, como los pulpos.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris