Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

China, Irán y Rusia ¿mucho bocado para Obama?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 1 de abril de 2009, 06:13 h (CET)
Si hace unos pocos días comentábamos la reacción rusa ante una supuesta “amenaza” de la OTAN, justificándose en ello para afirmar, sin el más mínimo rubor, que ello la ha “obligado” a entrar en una nueva etapa de rearme; postura que parecía haber abandonado durante los últimos años ( más obligada por sus agobios económicos que por una repentina moderación de sus aspiraciones de mantener su disputa por la primacía mundial con sus eternos rivales, los EE.UU); hoy tendremos que contemplar con preocupación algo que sólo hace unos años hubiera sido mera ciencia ficción. Se trata del emergente poderío de naciones como China y la India, dejando como una mera anécdota el histórico poderío económico de naciones como Japón, otrora uno de los poderíos militares más impresionantes de toda Asia. Y no es que la paulatina liberalización de la nación china, su modernización y su última tecnología hayan cambiado sus afanes expansionistas, especialmente respecto al problema de su vecina Taiwán (Formosa) a la que consideran, con una cierta razón, parte de su territorio nacional, pese a que en ella se mantengan los restos del antiguo ejército de Chian Kai–shek, los elementos derechistas que fueron derrotados en 1949, en su enfrentamiento con los ejércitos comunistas de Mao; sino que tampoco ha dejado de mantener una férrea disciplina y control de la población civil que, no obstante, especialmente en las grandes ciudades, ha ido adquiriendo hábitos de corte occidental ni, por supuesto, ha dejado de poner sus ojos en las naciones occidentales como destinatarias de su comercio exterior, fuertemente beneficiada por los bajos costes de su mano de obra, abundante y retribuida con salarios nada comparables a los de sus colegas europeos o americanos (EE.UU y Canadá).

Desde que la nueva administración del señor Obama se ha hecho cargo del poder y, a pesar de la visita de la señora Clinton a Pekín, en enero del corriente año, parece que los enfrentamientos entre ambas potencias se suceden con preocupante frecuencia. Si hace unos días se toparon por la cuestión de un navío de guerra estadounidense en mares de China, al que los chinos acusaron de hacer labores de espionaje, ahora parece que vuelven a hacerlo por los distintos criterios que ambas naciones mantienen sobre la modernización del ejército chino, cuyo presupuesto de defensa ha sido aumentado en 55.800 millones de euros, un 15% más respecto al año anterior. Los chinos mantienen que su única finalidad es garantizar sus necesidades de defensa, pero el Pentágono no comparte tal argumento y señala que los misiles antisatélites, la construcción de una nueva base submarina en Hainan y un supuesto arsenal de misiles de corto y largo alcance ante Taiwán, amén del impulso de nuevas tecnologías militares, no se limitan a una mera labor defensiva y que tales rearmes entrañan un peligro para la estabilidad de la región. Es evidente que, lejos de que la política de acercamiento ensayada por Obama en aquel sector, pese a las aparentes buenas relaciones entre los dos países, existe un enfrentamiento solapado, tanto por el dominio militar como por la influencia económica de ambos colosos sobre Asia y Europa.

No obstante, los americanos necesitan que China continúe invirtiendo en su país, comprándoles su deuda pública para poder mantener el plan millonario en el que el señor Obama se está jugando su credibilidad y prestigio ante sus paisanos; por lo que tampoco les conviene enfadar al coloso asiático y están obligados a amagar, pero no pasarse de la línea que los llevaría a un enfrentamiento peligroso con la emergente potencia china; situación para la que no están preparados en una delicada posición económica como aquella por la que están pasando. Es obvio que, para los demócratas, cualquier situación que les pudiera conducir a un enfrentamiento armado, después de haber insistido en culpar a los republicanos por lo de la guerra de Irak, sería motivo de la pérdida de confianza de aquellos que les confiaron su voto y, por ello, la nueva situación denunciado por el Mossat , el Servicio de Inteligencia israelí, por la que se da por cierto que Irán “ha superado el umbral tecnológico” que les permitiría desarrollar bombas nucleares, habrá constituido un elemento más de preocupación para la Casa Blanca. El jefe de los Servicios de Inteligencia de Israel manifestó, ante la Knesset, que “la capacidad nuclear de Irán depende principalmente de una decisión política” lo que, según el señor Amos Yadlin, le permitiría construir bombas atómicas en sólo unos pocos meses.

Es evidente que todos aquellos países a los que, hace apenas un año, el poder militar y la capacidad de reacción de los EE.UU les imponía respeto y se arrugaban ante sus amenazas; parece que se han dado cuenta de que la nación más poderosa del mundo está herida y que la nueva administración del señor Obama está dando muestras de flaqueza, como ha ocurrido con la suspensión del famoso “escudo antimisiles”, que ha quedado en hibernación, y el inesperado ofrecimiento a Irán, del nuevo inquilino de la Casa Blanca, invitándole al diálogo y a la concertación. La propia Hilary Clinton ofreció a Irán asistir a la conferencia internacional sobre Afganistán, decisión que hemos de esperar no debió ser muy del agrado de sus aliados de siempre, el pueblo de Israel que, por cierto, todos sabemos la honda preocupación que siempre han sentido de que Irán pueda convertirse en una potencia nuclear. En todo caso, y como prueba del ensoberbecimiento al que han llegado los ayatolás persas, tenemos la respuesta de Aliakbar Javanfekr a la propuesta americana, al responder: “ Los EE.UU debería darse cuenta de sus errores anteriores y hacer un esfuerzo para enmendarlos” añadiendo que las sanciones contra Irán “no fueron un gesto amistoso” y que “estuvieron mal y deben ser revisadas”. ¿Significa la nueva postura de Obama que los EE.UU ya dan por descontado que Irán podrá fabricar la bomba atómica o es que esperan dejarse chantajear por Ahmadinejad, cediendo en su apoyo a Israel, para permitir la expansión del ayatolismo por todo oriente medio?

En Europa que, tradicionalmente, siempre ha dependido de los EE.UU ( en las dos guerras mundiales tuvieron que ser ellos quienes les sacaran del apuro a los contendientes europeos), quizá debiéramos preocuparnos menos de la Alianza de Civilizaciones –algo impensable, siempre que Irán mantenga su postura teocrática y radical respecto al islamismo – y mucho más en apoyar a Israel que, en la actualidad, constituye el único freno al expansionismo islámico en la zona, gracias al control que ejerce para que no se impongan en Palestina las facciones terroristas de Hamás y Hizbollah, dos de los grupos apoyados y armados por el régimen iraní. Habrá que esperar a ver como la señora Clinton maneja sus cartas, no sea que la aparente suavidad y su postura de manos tendidas hacia aquellos países que tradicionalmente han sido sus bestias negras, no acabe por revolverse en contra de su nación y salgan todos trompicados en el intento. Lo digo porque, en Europa, seríamos los primeros en sufrir las consecuencias.

Noticias relacionadas

Sánchez en situación apurada

Casado exculpado por el fiscal

Los ejes sobre los que Hitler construyó el Nazismo

La historia que sigue después es conocida, y sin embargo sus promesas nunca fueron cumplidas

Una muralla para aislar el desierto del Sahara

Intelectuales de todo el mundo analizarán en Marruecos el problema de la inmigración que causa insomnio y desacuerdos en Europa

El discurso de la payasada

Cuatro artículos que me han ayudado a encontrar la mía

Heráclito

Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris