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Etiquetas:   Analisis   -   Sección:   Revista-arte

ARCO 2009. El arte y la masa. El arte y el hombre

Carlos Nistal
Redacción
lunes, 30 de marzo de 2009, 22:00 h (CET)


Este articulo tiene dos partes muy diferenciadas, una general y otra individual, quizás caiga en algunos tópicos pero es justamente lo que opino de esta feria y, solo, de algunos artistas y obras que forman parte de ella.
En la primera parte no hay imágenes, en la segunda son muy breves las explicaciones, después de leer entenderéis el porqué.

Visión general de ARCO: El arte y la masa.
La verdad es que me cuesta escribir sobre algo que no me gusta, desprendo negatividad y mal rollo, me canso enseguida y no disfruto ni la mitad que cuando escribo sobre algo que realmente aprecio, pero debo cumplir con la revista ya que gracias a la misma pude visitar la feria de ARCO. Una de las ferias de arte más importantes de Europa.

En un principio y tras la larga visita del sábado por la tarde, cansado y saturado, me daba la impresión que solo los datos, las cifras y la cantidad de países era lo único que contaba en esta feria. A manera de una gran empresa multinacional, las ventas y el número de visitantes marcan el éxito o el fracaso de la edición. Poco se habla de artistas nuevos o de las propias obras. Tras visualizar detenidamente el dossier de prensa mi opinión cambió parcialmente, esta es la razón por la cual el artículo se divide en dos partes tan diferentes.

Las cifras están por encima de todo, es el triunfo de la masa y la cantidad. Al entrar en ARCO tienes la sensación de que todas las personas que visitan la feria van vestidas igual, ya ni siquiera existe la posibilidad de encontrarse con lo que en otra época eran personajes extravagantes, mujeres y hombres del mundo de la bohemia que al cruzarse con la masa desprendían un halo de distinción y originalidad. Como supongo que sucede en otras ferias en cualquier parte del mundo el público es tan anodino como lo pueda ser en HM, la terminal 4 de barajas o el festival de Benicasim. Mismas pautas, mismo comportamiento, todo políticamente correcto, hasta los actos más transgresores resultan predecibles. Lejos queda aquel “decadentismo” de Oscar Wilde que en una de sus frases sobre las exposiciones de arte no sabía si preferir que no hubiera mucha gente y le dejaran ver tranquilamente las obras o al contrario, que hubiera tantas obras interesantes que no pudiera ver a la gente. Ni una cosa ni otra en el recinto de IFEMA.

Menuda decepción, todo me parece de lo más simple y absurdo que no vale la pena nombrar ningún ejemplo, lo más similar a esta sucesión de artículos de decoración sería un catalogo fashion de IKEA. Parece una mezcla entre supermercado y tienda de moda barata.

Reflexiono de forma pesimista: es cierto que el arte llega a todo el mundo, que la “cultura” aparece en los medios...Pronto, por este camino, las mejores obras serán las que más votos obtengan en la red de internet y como sucede en el resto de productos de consumo, estas serán las que tengan el precio más alto y estén más valoradas por la crítica. Un poco como lo que sucede en las elecciones con los votos, y las estadísticas... Podríamos estar engañados continuamente confiando en los números y cifras sin preguntarnos para lo que sirven o lo que quiere decir cada uno de ellos.

Otra cosa curiosa de este gran escaparate es comprobar cómo cada vez en un mundo más globalizado se le da tanta importancia a la cantidad de países y ciudades participantes. Si investigamos un poco las referencias e influencias de los artistas de la India, España o Bolivia llegamos a la conclusión de que cada vez son más parecidas.

René Huyghe auguraba en su magnífica obra “El arte y el hombre” (1965) las consecuencias negativas que podría tener para la cultura occidental la perdida de referencias de nuestra propia tradición artística en detrimento de obras procedentes de otras culturas (concretamente se refería a los gustos de André Gide por el arte africano en una lista de sus obras preferidas).Su presentimiento no iba mal desencaminado, en general los referentes culturales no solo en el arte sino también en ciertos valores o principios se están perdiendo, pero al contrario de lo que pensaba el gran historiador del arte sucede que son las culturas no occidentales las que imitan los patrones de aquí. Como paso con la industrialización, rápida y devoradora, exportamos con la misma velocidad lo mecánico, lo superficial y anodino de occidente. Eso es lo que se está colando mayoritariamente en buena parte de estas sociedades. Llegan tarde ciertos valores que aquí se pierden y surgen nuevos conceptos o lenguajes sociales, simbólicos o políticos que allí aun carecen de sentido. ¿Como en la India o en Perú los artistas tratan el tema de las bodas gays (con todos mis respetos) como una denuncia cuando a su lado hay gente que muere de hambre...?.¿Eso es cultura al alcance de todos, eso es el arte por el arte? .Eso es pura mierda mediática y conservadora. Como sucede en la película Slumdog millonarie cuando el protagonista engaña a unos estereotipados turistas que se dedican a contar monumentos, sumar horas de vuelo y fotografías que más tarde enseñaran orgullosos a sus amistades,” ¿quieres ver la verdadera india? .Esto es: hambre, opresión física y real de los más fuertes...”Eso, de ahí debe partir el autentico arte comprometido de esos países, de su realidad social más urgente, pero claro eso no está en museos ni en galerías, ese arte está en la calle.

Cada vez estoy más convencido que algo similar sucede en nuestras ricas sociedades. Los museos y exposiciones son cada vez más cementerios del arte. Algo está a punto de pasar para desenmascarar toda esta falacia, esta rebelión de masas y cifras de la cual se percataron pronto Ortega o Ibsen y que se está convirtiendo en la peor de las dictaduras, porque como en el “Gran hermano” de Orwell pretende controlar al individuo no por la fuerza física sino por el control mental. Un nuevo salón de los “rechazados”, una convención de lo políticamente incorrecto y depravado pronto aparecerá, y es necesario para regenerar unos espíritus que cada vez se centran más en la línea recta, en el culto al cuerpo sano y al ahorro energético, los chats y los fármacos anti- enfermedades. Una sociedad que parece querer ocultar el arte más grande y necesario de todos, el de vivir.

Todo esto es lo que opino de ARCO, de muchas ferias y galerías actuales y de tantos cuentos por el estilo. A pesar de esta contundencia sería muy tonto negar ciertas cosas positivas dentro de otros niveles alejados del puramente artístico:

Primero: esto es un negocio, y si el negocio va bien a todos nos va bien, algunos ganan más que otros pero el comercio suele ser muy positivo para una gran mayoría. Si fuera director de ARCO tengan por seguro que no escribiría esto. En contra perdería parte de mi libertad.

Segundo: se habla de crisis y puede que esta agudice los sentidos de mucha gente, tanto la de los vendedores como la de los compradores
Tercero: lo que he dicho antes de esa revolución. Los museos huelen a cementerio y a domingo.

Versión particular de ARCO: El arte y algunos hombres.
Ya dije al principio los riesgos que conlleva caer en las generalidades. Siempre hay excepciones y en esta feria son lo suficientemente notables para que observen una gran cantidad de obras y artistas, sin hacer distinción entre nacionalidades, edades o materiales, todos ellos son para mí lo más destacable de este evento y a la organización del mismo debemos agradecérselo.

Empiezo con algunas obras que parten de nuestra propia tradición artística y que algunos críticos podría catalogar de postmodernistas:

Esta fotografía le da un toque renovador al estilo realista y paisajista americano del periodo de entreguerras, su autor es John Gerrard.




Oil Stick Work1 - John Gerrard



La pintura de Julian Faulhaber me recuerda al mismo movimiento, parece que va a salir Edward Hooper a echarnos la gasolina.




Gasoline Station - Julian Faulhaber



Juego con el retrato renacentista. Markus Schinwald.




Unna - Markus Schinwald



Esta vez al juego se le añade una fotografía, postmodernismo puro en la obra de Anni Leppala.




With flora, portait - Anni Leppala



Aquí tenemos una fotografía al más puro estilo prerrafaelita de Nikhil Chopra.




What will I do with - Nikhil Chopra



El expresionismo es una constante en nuestro arte. Pintura de Klodin Erb.




Portrait mit nackten beinen - Klodin Erb



La sombra de Warhol o Diego Rivera en la India...Pintura de Riyas Komu.




Systematic Citizen_óleo sob - Riyas Komu



Alex Katz y el cine de Ozu en las pinturas de Alejandra Freyman y Miki Leal




Sin titulo,2008 - Alejandra Freyman






Vivir el zen - Miki Leal



En el siguiente bloque la fotografía cobra protagonismo, algunas obras son deudoras de Steichen o Robert Doisneau, como sucede en el Sao Paulo de Francesco Jodice o el Nueva Orleans de Paul Graham.




Sao Paulo-T40-2006 - Francesco Jodice






New orleans de la serie a shimmer of - Paul Graham



Más novedosa me parece la obra de Mona Breede. Me recuerda al estilo de los Video juegos, estático y colorido .Como si se tratara de imágenes naturales con vida artificial.




Laomiao II - Mona Breede






Make up print - Mona Breede



Geoffry Banne muestra una perspectiva y un tratamiento audaz a sus piernas de modelo.




Leonard legs - Geoffry Banne



De nuevo Anni Leppala en la misma onda sega o nintendo. Causa extrañeza.




Girl in a museum



Priscilla Monge parece retratar a una macabra protagonista de Tomb Raider.




TB videojuego - Priscilla Monge



Cine y deconstrucción en la obra de Jeff Browns, tipo Paris-Texas, Alfonso Zubiaga, recordando al alemán Gerhard Richter, Javier Garcera o Vadhera al más puro estilo Blade runner).




North Wilson - Jeff Browns






Obra de Alfonso Zubiaga






ST - Javier Garcerá






Hope - Zoe Byland



Por último las desconcertantes propuestas de David Krippendorff entre el antiguo grabado, la fotografía y la tv en blanco y negro.




Sin título - David Krippendorff






Sin título - David Krippendorff



Hasta el próximo mes.
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