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Amanece el Nuevo Orden

Ángel Ruiz Cediel
Redacción
jueves, 2 de abril de 2009, 10:52 h (CET)
Una semana serrana ésta en la que estamos con cuatro cumbres de primer orden internacional sobre economía: el Nuevo Orden amanece. Cuatro cumbres, cuatro (como las esquinas de la Tierra), en las que se decidirá qué nuevo orden económico internacional será el que sucede al defenestrado, según ya anuncian sin muchos tapujos los pregoneros y medios de El Club, preparando a las masas para lo que ya llega.

Que esta crisis no se la creía ni quienes la intentaban justificar queda ahora más que claro, y todavía quedará más nítido en los próximos meses, cuando se vayan materializando las instrucciones que dimanen de las reuniones de esta semana en tantas y tan altas cumbres. Que hubiera riadas dinero y opulencia por todas partes y que, ¡hale-hop!, por arte de magia y sin ningún descalabro relevante faltara no era, desde luego, algo coherente, y, aunque mucho y muy seguido hemos disfrutado con esos malabaristas de la palabra que trataban de explicar lo inexistente, ahora se van a ir aclarando los orígenes de estas mañas no porque vayan los responsables a declarar cuál fue su estrategia, sino porque lo inferiremos por razón de los fines que ahora van a comenzar a ponerse en planta. «Se impondrá un nuevo sistema económico que impida que crisis como ésta vuelvan a repetirse», dicen los voceros; pero, sin que nadie haya explicado satisfactoriamente lo anterior, lo verdaderamente enjundioso es que todos ya dan por hecho que amanece un Nuevo Orden económico. Lo que callan es lo demás, lo que le rodea al nuevo orden económico, porque un orden tal es inviable sin orden político y social y laboral e internacional que lo respalde. Es decir, que no es “sólo” un nuevo orden económico, sino un Nuevo Orden a secas, y, por demás, totalitario.

La Historia es un puzzle gigantesco al que sólo se le pueden ver las piezas que lo conforman si se le mira desde una tan despasionada como prudencial distancia, y en el amanecer de este Nuevo Orden no podía suceder de esta manera. Ahora, para el que no lo haya visto con detalle, tiene sentido el encumbramiento de freakys (había que desarmar respuestas peligrosas de intelectuales), la política del pelotazo (no convenían capitalistas con buena formación), la defenestración de los patriotismos (había que allanar los caminos de resistencia) y hasta la disgregación de Europa (controlar mejor a potenciales enemigos). Para la implantación de este Nuevo Orden era necesaria una de estas dos causas: o un suceso extremadamente grave, o una maniobra de alta ingeniería económica. A cada quien, según su criterio, le toca decidir cuál de esas causas le convence más. Una discusión, adempero, que no se da en el resultado final: el Nuevo Orden está aquí, y en breve comenzará a implantarse a todos los niveles sociales, políticos y económicos, precisamente en un momento en que las grandes potencias económicas del mundo —que son los adventores y marcan el ritmo de la Historia—, están interviniendo las grandes empresas económicas —las que resguardan los recursos sociales—, estratégicas y la Banca a un ritmo sospechosamente contrario a los intereses del propio sistema capitalista al que estos Estados parecían pertenecer.

¿Ir contra los propios fundamentos del sistema capitalista, rompiendo el principio de libertad de empresa con algo parecido a la socialización?... ¿Acaso no era esto lo que promovían los Estados Comunistas, tan contrarios al sistema capitalista?... Dos cuestiones nada baladíes en los tiempos que corren, toda vez que la intervención de los Estados en esas empresas financieras les garantiza el control absoluto de la economía, precisamente en un momento en el que ellos, además de partes, se instituyen en jueces y legisladores del Nuevo Orden que pretenden imponer. Cuestiones que a su vez derivan en una tercera: ¿y qué sistema u orden de libertades capitalistas sustituirá al actual, si la actuación previa de las mayores potencias económicas indica que se mueven hacia el centralismo estatal, que es decir hacia el control absoluto de la economía, la cual, como ya dije al principio, es política, economía y sociedad?...

No conozco a nadie a estas alturas de la crisis que sepa —y mucho menos que pueda explicar con coherencia— cuáles son las causas de la crisis que nos tiene contra las cuerdas; pero casi todos los que conozco y tienen cierta formación, intuyen que la crisis no era más que una maniobra que justificara un nuevo sistema o un Nuevo Orden. Ahora, conociendo esto, si nos distanciamos un poco y contemplamos los sucesos internacionales más relevantes del últimos decenio -o de los últimos 13 años-, el dibujo resultante comienza a ser particularmente legible. Un dibujo que estará completamente definido en 2010. Ojalá que me equivoque, porque eso significaría que el mundo que nos espera de aquí a unos años nada tendrá que ver con el que hemos habitado hasta ahora. De poco servirá en el futuro haber acumulado mucho o poco.

Desde antes de que esta crisis se delatara como tal, mucho antes, he sostenido que el sistema imperante estaba sentenciado y que una maniobra de este tipo propiciaría su derrumbe y el establecimiento de un nuevo sistema, que fabricaría El Club un enemigo a la medida de ser derrotado para justificar las acciones que tenían previstas... desde hace mucho, mucho tiempo. Después de todo, un buen enemigo es una herramienta vital para alcanzar lo que sin catástrofes relevantes sería imposible.

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