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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¡Una pena, señora Pajín, tan joven y tan sectaria!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 30 de marzo de 2009, 12:56 h (CET)
¡Vaya!, es evidente que el Ejecutivo del partido socialista está nervioso, se nota en sus miembros una tensión que hace unos meses no tenían y es que, a pesar de los sucesivos “planes” que ha sacado el señor Zapatero ( van para nueve) para solucionar el problema económico que afecta especialmente, y con mayor intensidad que en otras naciones europeas, a España; no parece que éstos acaben de dar con la fórmula para que salgamos del punto de inflexión al que tanto han contribuido los del PSOE en que nos hayamos quedado encallados. Necesitaban un tema polémico que generara movilizaciones públicas, en uno y otro sentido, y que fuera capaz de herir las sensibilidades de la ciudadanía para así evitar que nos quedemos con los estropicios de la señora Chacón o con las boutades de la señora Álvarez, sin descartar la inoperancia y pasotismo del señor Solbes, nuestro inamovible don Tancredo, que parece que no haya nadie capaz de despertarlo de su eterno sopor para mandarlo a casa, para que hiberne tranquilo y, en su lugar, pongan a alguien más despierto y espabilado, que sepa como actuar ante una recesión del calibre de la que tenemos.

El filón lo han encontrado en la famosa, tristemente famosa podríamos decir, ley del Aborto que, como si se tratar de una nueva modalidad de Ley de Caza, a lo único a lo que aspira es a que las mujeres hagan, en virtud de un pretendido derecho sobre si mismas, de su capa un sayo con las criaturas que, fuere por descuido, por falta de control sobre si mismas o por anteponer el solaz de los “cameos”, frutos de las calenturas de un momento y la improvisación de unas premuras, a la debida abstención en periodo fértil; se han generado en su útero, como si fueran un regalo que, al parecer, no desean aceptar. Lo que sucede, y ahí está el quid de la cuestión, es que este regalo no consiste en un ramo de flores ni en un anillo de diamantes que uno puede rechazar si causar mal alguno; nos encontramos con una nueva vida en gestación, con algo que late en el seno de la madre y que quiere, por naturaleza e instinto, desarrollarse y nacer; reclamando los mismos derechos y la suerte que tuvo su madre, es decir:¡vivir!

Es por eso que nos causa repugnancia, verdadera repulsión y rechazo que otra de las féminas de cupo y niña de papá, de papá socialista por supuesto, tenga la desfachatez de criticar a quienes van a salir a la calle para manifestarse en contra de una práctica tan rechazable y criminal, como es esta del aborto provocado. La señora Leire Patín no parece entender que haya personas que puedan rechazar lo que, por lo visto, para ella es algo natural, algo que es causa de “desigualdad” ( como lo es, señora mía, que ustedes tengan pechos para amamantar y ovarios para poder ovular, cosa que, sin duda y afortunadamente, los hombres lo sustituimos por otros órganos distintos, si bien complementarios) una “injusticia” ( otras lo llaman una bendición, vea usted) y un anacronismo “histórico” ( y tan histórico, ¡como que las mujeres vienen pariendo desde, por lo menos, el paleolítico!) lo que ocurre señora Pajín, es que “anacronismo”, si se toma la molestia de mirar el diccionario de la lengua, es “una incongruencia de presentar algo como propio de una época a la que no corresponde” lo que no se puede aplicar ni al aborto, pues se viene practicando desde tiempos inmemoriales y se sigue en ello ni a la procreación que está en el mismo caso. Lo que sucedía es que, antes el aborto no era un negocio de los médicos y las clínicas abortistas y ahora sí; no se practicaba en masa, y ahora sí (cientos de miles cada año en España, señora Pajín); no era una carnicería ni el medio de obtener tejidos de fetos para hacer pomadas restauradoras de la piel, o convertirlo en un negocio de laboratorios para experimentar con ellos. Lo malo, señora mía, es que ahora el aborto se ha convertido en un lucrativo negocio.

No hable usted de frivolidad porque lo frívolo es que está usted defendiendo algo que, en estos momentos está prohibido en España y sólo se admiten tres supuestos como excepciones a la norma; por lo tanto, cuando usted habla del aborto como un derecho de la mujer está usted haciendo apología de un acto que es ilegal y lo es, señora mía, porque usted no se ha tomado la molestia de leerse la Constitución ni lo que se dice en ella y se olvida de que es, precisamente, a los poderes públicos a quienes les corresponde velar por el cumplimiento de las leyes y por la protección de lo hijos. Que ataquen a la Iglesia y a los millones de personas que no comulgan con sus ideas infanticidas por defender a los inocentes que se pretende sacrificar en aras de una supuesta salud de la madre; es la demostración más palpable de la intransigencia de ustedes cuando no consiguen la sumisión de todos los ciudadanos a sus proyectos de exterminio que, por cierto, nos recuerdan mucho a los crímenes practicados por los nazis en sus campos de exterminio de Auschwitz o Treblinka, en Polonia.

“Libertad de la mujer para decidir sobre su cuerpo”, de acuerdo, pero cuando su cuerpo se constituye en el refugio natural de otro ser, con identidad propia, fruto del acto sexual; aquí el huésped ya no es el cuerpo de la madre. Por tanto, no cabe darle a la madre (el sólo uno modo de expresarse) esta libertad, porque nadie le ha conferido la facultad de Dios de poder decidir si vivirá o morirá la criatura que ella misma, en un acto consentido, ha engendrado. ¿Es frivolidad o no, señora Patín, hablar de paternalismo, e hipocresía? Pero señora mía ¡cuide usted el léxico y díganos!, ¿qué hipocresía hay en un acto de protección a un feto para ayudarle a nacer? Más hipocresía se ha venido dando en todas aquellas mujeres que han abortado alegando peligro físico y problemas mentales para así desprenderse del hijo no querido. Esto, señora mía, es abusar de la ley con la aprobación, el consentimiento y la complicidad activa de enfermeras, médicos y familiares que prefieren este camino que hacerse cargo, responsablemente, de las consecuencias de sus actos. Por cierto, que todavía esperamos que la Justicia condene a los culpables de tales delitos ¿ por qué será?

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