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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

La retirada de las nuestras tropas de Kosovo

Mario López
Mario López
lunes, 30 de marzo de 2009, 12:56 h (CET)
Carpintería metálica exterior. Coño, ¿no podrían decir ventana? No. Bueno, sí. Sí podrían, pero no les da la real gana. Se conoce que a algunos les parece más inteligente definir la realidad en términos opacos. Y se lo parecerá, porque no lo es. La inteligencia, por definición, es la capacidad de hacer inteligible aquello que no lo es a primera vista. La retirada de las tropas españolas de Kosovo es una decisión gubernamental memorable y la manera de llevarla a cabo, impecable.

Pasará a la Historia como uno de los hitos de ls excelencia en política. Pero, en cambio, no es motivo suficiente para que por una vez en su vida el PP decida anteponer la patria a su partido. La patria es el conjunto de intereses comunes y el patriotismo la voluntad de defenderlos. Hay infinidad de publicistas, remunerados espléndidamente, que se dedican a repartir luces y sombras al dictado de las marcas. Es lo que ellos llaman focalizar la atención del consumidor. Como si los ciudadanos no tuviéramos otra cosa mejor que hacer que consumir lo que se nos diga. Los intereses comunes y las libertades individuales puestos a salvo de la ley de la selva. Eso debe ser la política. La retirada de las tropas españolas de Kosovo pertenece al ámbito de la mejor política. He oído aseveraciones tan estúpidas como que España está en .Kosovo no como país sino como OTAN ¿Pierdes el apellido cuando vas a la cena de tu promoción? La retirada de las tropas españolas de Kosovo es una impecable manifestación de España como país, en tanto en cuanto ratifica la inequívoca voluntad de los españoles de rechazar cualquier decisión unilateral contraria a la convivencia. No es, por tanto, como se ha dicho en numerosas ocasiones una táctica para evitar que una situación como la vivida en Kosovo se pueda reproducir en Euskadi o Catalunya. Es algo mucho más simple y, a la vez, más amplio: en convivencia las cosas se deciden entre las partes; no las impone uno solo. En un país normal, con una oposición leal, que no entendiera su oficio como el ejercicio rutinario de la mezquindad, todos y cada uno de los ciudadanos estaríamos hoy orgullosos de nuestro Gobierno por haber defendido en el foruro internacional nuestra soberanía como pueblo y nuestra dignidad nacional. Es cierto que nuestro presidente es bastante lego en materia publicitaria, pero hay que reconocer que su foto con el vicepresidente de Estados Unidos desmiente con creces esta afirmación. Esperemos que cunda el ejemplo y podamos focalizar nuestra atención en hechos políticos que, como este, nos dignifican. Hoy he escrito esta carta porque, por muy casposo que a muchos les pueda resultar, me siento español porque ese es mi apellido de convivencia.

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