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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Política   -   Sección:   Opinión

¿Cumplirá Rivera su promesa de no pactar con Podemos?

“Lo que se promete y no se cumple lo recibe por afrenta el superior, por injusticia el igual y por tiranía el inferior; y así, es menester que la lengua no se arroje a ofrecer lo que no sabe que puede cumplir” D. de Saavedra Fajardo
Miguel Massanet
jueves, 31 de marzo de 2016, 01:48 h (CET)
Como no podía ser menos los plazos transcurren, los apremios vuélvense exigencias y los tiempos de llegar a acuerdos tocan a su fin; mucho antes de lo que los políticos quisieran, porque las dilaciones ya no sirven de excusa y es momento de dar cuentas al pueblo de lo que los politiqueos, las martingalas, los forcejeos y los tira y aflojas han dado de si, en cuanto al objetivo último de proporcionar a España un nuevo gobierno, mediante la investidura de uno de los aspirantes que pugnan por conseguir los apoyos precisos para lograrlo. También ha llegado el momento en nuestra nación de que, aquellos que intentaron ser investidos por designación del Rey y no lo lograron, concluyan con el periodo de gracia de dos meses con el que la Ley les ha dotado, para que se pongan de acuerdo antes de que se vean obligados a acudir de nuevo a las urnas.

Lo que ocurre es que el hombre, como dijo el gran filósofo Aristóteles: “es esclavo de sus palabras y dueño de su silencio”, y sobre esto los políticos deben saber que están doblemente obligados a cumplir con sus promesas, primero como hombres y, en segundo lugar, como representantes del pueblo, en virtud de su voluntad manifestada por su voto en las urnas. Y es que, señores, en este complicado laberinto de las alianzas, de las cesiones y las exigencias, del reparto de funciones y de la distribución del poder; es muy fácil que, a algunos dirigentes políticos, se les puedan olvidar las promesas que les hicieron a sus electores, las que extendieron a todos los españoles y las que se comprometieron a mantener, como condición sine qua non para ofrecerse, participar, apoyar o formar parte de un acuerdo que permitiera formar un gobierno para la nación española.

Durante estos días hemos tenido ocasión de leer, en la prensa especializada, toda la variopinta secuencia de sucesivos encuentros entre los representantes de los partidos políticos, cada uno de ellos intentando arrimar el ascua a su sardina, en un una especie de intercambio de cromos, traducido a las prebendas que están dispuestos a conceder los mejor situados para la investidura a cambio de apoyos precisos para alcanzar la presidencia del Gobierno. Como es evidente, las posibilidades de llegar a acuerdos siempre están condicionadas por unas determinadas líneas rojas o stops que cada formación viene obligada a respetar, más allá de las cuales no pueden moverse por imperativo de sus compromisos con sus electores, el programa del partido y los mismos límites que, cada grupo, se fija a sí mismo antes de iniciar las conversaciones con el resto de sus adversarios.

Y a ello queremos referirnos en este comentario cuando, según las noticias que nos han llegado, el señor Sánchez y el señor Pablo Iglesias, en una reunión mantenida en el día de hoy, parece que han acercado posiciones en sus intentos de alcanzar un acuerdo de gobernabilidad. Es obvio que no ha pasado de un escarceo pero, si la información no es errónea, se habla de la posible renuncia del señor Pablo Iglesias de Podemos a ocupar cargos importantes en lo que sería el nuevo gobierno. ¿A cambio de qué? o ¿con qué condiciones? No es, precisamente, el líder de los podemitas una persona que sea fácilmente manejable ni que se deje intimidar por un desesperado señor Sánchez, que sabe que se juega toda su carrera política, en su apuesta por ser presidente del nuevo ejecutivo.

No ignora que, agazapados y esperando su momento, tiene a las hienas del partido que se le van a lanzar al cuello a la primera vacilación o torpeza que cometa. ¿Acaso las noticias que le llegan a Pablo Iglesias de los sondeos electorales no son lo buenas que esperaba? , o ¿su distanciamiento con el pactista señor I.Errejón, lo ha situado en una posición más débil dentro del partido asambleario que preside? , o ¿ha notado movimientos preocupantes en las cuatro franquicias del partido que puedan anunciar la posibilidad de que alguno de ellos haya decidido desertar y lanzarse a la política por si solo?

Ya sabe Sánchez de la dificultad que supone, aún contando con Podemos y los del señor Garzón, IU, para alcanzar el quórum preciso para poderse presentar a una investidura con las garantías de lograr su objetivo. Y aquí juega una de las líneas rojas que, el PSOE, fijó al señor Sánchez para llegar a los acuerdos precisos con otros partidos: la imposibilidad de aceptar ningún tipo de consulta catalana sobre el llamado “derecho a decidir”. Sabe Sánchez que no puede traspasar esta barrera sin que en su partido se produzca una verdadera hecatombe. ¿Habrá conseguido el líder del PSOE convencer a Iglesias de que renuncie a exigir el famoso referéndum catalán?, o ¿habrán acordado algún tipo de chapuza para darle largas a esta exigencia, para retrasarla en el tiempo, aún sin renunciar definitivamente a ella; de modo que le diera una salida a Sánchez con la que poder calmar a sus compañeros de partido? Todo ello es probable y, hasta podría decir que posible. Pero, y así lo reconoce el líder del PSOE, precisan a más gente para conseguir el apoyo necesario o, al menos, que se abstengan en la votación de investidura para conseguir la mayoría precisa.

Sabe que los nacionalistas van a vender a un precio demasiado caro cualquier posibilidad de acuerdo o, incluso, de abstención en la votación, porque así ya se lo han anunciado sin tapujos: quieren la votación por “ el derecho a decidir” y, probablemente, una serie de medidas económicas que les libren de la situación angustiosa en que ellos mismos se han situado, al endeudarse por encima de sus posibilidades, lo que los ha llevado a tener que andar pidiendo apoyo económico al Estado del que pretenden desentenderse.

Pero el punto neurálgico de todo este embrollo, el comodín que le faltaría a Sánchez para completar su jugada en busca de su ansiada presidencia, está centrado en conseguir que el señor A.Rivera de Ciudadanos, accediera a participar de la entente: PSOE, Podemos, IU y Ciudadanos, lo que le proporcionaría una amplia mayoría en el Parlamento (no en el caso del Senado, de mayoría del PP) con la que podría intentar gobernar, al menos conseguir la investidura y presidir un gobierno que, por sus características, es muy posible que no durara toda la legislatura; pero que sí les permitiría poner en solfa algunas leyes comunistoides, con las que poner en duda las posibilidades de la nación de seguir creciendo y, con toda seguridad, que nos enfrentarían a Europa que, como ya ha repetido y puesto en práctica en el caso de Grecia, no está dispuesta a que la semilla de la revolución bolivariana, se implante en el resto de naciones de la CE.

No quisiéramos que el señor Rivera que, por activa y por pasiva, se ha reafirmado en su posición inamovible de que su partido, Ciudadanos, no se prestaría a formar parte de una alianza en la que figuraran los comunistas de Podemos y, también, se negó a abstenerse para que alianza en la que estuviera Podemos pudiera salir beneficiada de la abstención de los votos de sus parlamentarios, de modo que pudieran conseguir la mayoría necesaria para gobernar; se dejara llevar por las promesas de recibir un puesto importante ( por ejemplo, vicepresidente) en el nuevo gobierno; o se le proporcionase el apoyo de Ada Colau, en Barcelona, para desbancar a DyL (CDC) y a sus socios, los de ERC, con el objetivo de instaurar un gobierno mixto de Ciudadanos-BenComú. No quisiéramos que el señor Rivera se dejara llevar las lentejuelas del poder, por la soberbia de alcanzar notoriedad a costa de vender a España y los españoles; porque conviene recordarle, si es que se siente tentado de desertar de sus promesas, que su partido se hizo grande, principalmente, a costa de los millones de votantes del PP desilusionados por el mandato mojigato de don Mariano Rajoy.

Difícilmente podría justificar el líder de Ciudadanos, el dejarse arrastrar por esta izquierda radical, ante sus votantes que, con toda seguridad, abandonarían la formación si intentara desbancar o ayudar a desbancar al PP, uniéndose al PSOE o a Podemos. Estamos convencidos de que un inteligente señor A.Rivera no se va a dejar engañar por los oropeles que le van a enseñar aquellos cuya única finalidad es alcanzar el poder para seguir el camino emprendido en Venezuela por Chávez y Maduro.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con inquietud que, junto a la pasividad del líder del PP, señor Rajoy, que espera ver pasar el cadáver de su adversario; los que sí se mueven lo hacen en un sentido contrario, igualmente peligroso, de modo que los únicos que salen ganando son Pablo Iglesias y Podemos, capaces de tragarse al PSOE por los pies antes de que el iluso de Sánchez se llegue a enterar de ello.
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