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Etiquetas:   Cesta de Dulcinea   -   Sección:   Opinión

En cada casa un Pepe o un José

Nieves Fernández
Nieves Fernández
domingo, 22 de marzo de 2009, 10:58 h (CET)
Esto de los nombres ya no es lo que era, hasta los años 80 apenas hubo cambios y los nombres más comunes eran José, Antonio, Francisco y Manuel, en masculino, y María, Carmen, Dolores y Josefa entre los femeninos. De tal forma, que al llegar un día tan señalado como San José en el que se celebra el día del padre, no era extraño que coincidieran padres, hijos, sobrinos, nietos y demás familiares en la misma celebración y con los mismos nombres. En cada casa era muy común encontrarse con un Pepe o un José, pero también con un Antonio, Paco, y Manolo. Y sin olvidarnos de ellas, por supuesto que se daban la mano con una Loli, Mary, Mª Carmen y Josefa. Eran nombres que se daban en numerosas casas de un mismo lugar con curiosas coincidencias, de tal forma que al llegar la hora de la celebración, raro era el hogar que no celebraba un día como éste. Esa era también la educación y mentalidad de entonces, hacía que se utilizaran esos nombres y no otros.

En un pasado más reciente, sin embargo, en los años 80, se instalaron otros nombres también comunes como David, Jorge, Javier entre los chicos y Cristina y Marta entre las chicas. Pero, quién recuerda la onomástica de un san David en un veintinueve de diciembre, o de una santa Marta en otro veintinueve, pero de julio. El santoral es muy extenso pero hay que reconocer que hay santos y santos, y si hay algunos que son famosos y entran en nuestros pueblos y ciudades como Pedro o san Pedro por su casa, hay otros de los que no se sabe demasiado y quedan ignorados sus celebraciones, salvo rara excepción.

Ahora, en cambio, a la hora de poner un nombre a un niño o niña se tienen unos miramientos especiales. Según las últimas encuestas, los padres quieren que el nombre de sus hijos e hijas aporten sobre todo una especial musicalidad, que signifique lo que signifique el nombrecito le haga sonar bien. Pero muy pocos se decantan por los nombres tradicionales, les gusta, eso sí, que les aporte personalidad, otros padres más extravagantes desean romper moldes y a veces eligen nombres tan extraños que algunos de sus propios familiares no saben pronunciarlos. Por eso, a la hora de bautizar o dar nombre a un vástago hay que tener también en cuenta como pronunciará ese nombre el abuelo o la abuela, sobre todo si es andaluz o canario. Bueno, el abuelo y cualquiera de los miembros de las dos familias, a veces se debe pensar incluso en los que aún están por llegar, como los hermanos que harán apócopes extraños. Tengo un amigo que no podía pronunciar el nombre que tan maravillosamente pronunciaba su embarazada esposa y, lógicamente, acabaron cambiándoselo.

Aunque los nombres compuestos dicen que ya no se llevan, a veces se tiende a mezclar algo nuevo con un nombre familiar por aquello de no dejar en el olvido a alguien querido, pero la tendencia es que si se eligen dos nombres es para que de mayor se utilice el que más guste. Sé de un caso donde lo que se buscaba eran unas iniciales interesantes como B. B. y se buscaron nombres de chica que comenzaran con B como Belén y Blanca, sólo para que hicieran juego con el apellido. Hay casos de padres que esperan al nacimiento de su hijo para decidirse, en cambio otros lo deciden nada más conocer el sexo del bebé.

También se pretende en general que el nombre elegido les dé fuerza, que sea original y que se pueda cambiar por un diminutivo a utilizar durante la infancia, y algo muy importante, que no se presten a burlas en la escuela. Si es nombre de niño que le aporte inteligencia y masculinidad y si es de niña también inteligencia pero mezclada con delicadeza.

Un anuncio de una caja de ahorros muestra como gracias a su labor social muchos niños se llaman Madrid, los padres son así de caprichosos y ya existen bastantes nombres como Barack u Obama para cumplir la tradición norteamericana de nombrar a los hijos como al actual presidente de EEUU. En cualquier caso no se deberían nombrar significados antagónicos como Héctor y Aquiles, o Caín y Abel.

En el mundo hispano hablante suenan hoy con fuerza los nombres de Sofía y Santiago, concretamente en España destacan nombres como Lucía, Paula y Sara, y Daniel, Pablo y Alex. Si en la misma lista buscamos el nombre de José va a quedar relegado a un modesto puesto número cuarenta. Esto de los nombres ya no es lo que era.

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