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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Rusia mueve pieza y Europa tiembla

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 21 de marzo de 2009, 12:13 h (CET)
Como es natural, no puedo saber lo que tendrá en mente el nuevo presidente de los Estados Unidos, señor Obama, ni si su nueva política de “diálogos” y de tender manos a los que, durante el periodo del mandato del señor Bush, se mostraron más hostiles con la gran nación americana; será la más adecuada para apaciguar los ánimos y limar asperezas; pero, a la vista de lo que se puede observar en el actual panorama mundial, podríamos decir que se están constatando movimientos tácticos sobre el gran tablero de la política internacional. Es evidente que, sobre él, se está desarrollando la gran partida de estrategias, entablada por los grandes grupos de poder que se mueven en la sombra para intentar hacerse con la hegemonía económica y militar, que les permita imponer sus reglas sobre el resto de potencias que, como no, también aspiran a ejercer el poder sobre las demás. Lo verdaderamente extraordinario es que, un antiguo imperio que dominó tiránicamente una gran parte de Europa y, que terminó sucumbiendo al desgaste de una economía dirigida, basada en el intervencionismo estatal y en el esfuerzo militar; parece que intenta resurgir de sus cenizas y, como ocurre con las hienas, animales oportunistas, intenta aprovechar la gran recesión económica que se ha abatido sobre las naciones civilizadas, para utilizar en su provecho la ocasión de sacar la mayor renta posible de la aparente situación de debilidad que están demostrando naciones que, como los EEUU, ostentaban el liderazgo de todo el mundo occidental.

Si Rusia, al menos de puertas para afuera, dejó de ser comunista y optó por intentar amoldarse a la economía de mercado, no debemos perder de vista que sigue con sus mismos “tics” autoritarios y que, en definitiva, está dirigida por los militares con el señor Putín a la cabeza. Ya he comentado, en otras ocasiones, como los ramalazos de antiguos hábitos totalitarios, se han dejado entrever en alguna de sus recientes acciones, como en el caso de Georgia, donde el ejército ruso actuó con plena prepotencia, aplicando la ley del más fuerte, hasta que consiguió doblegar al régimen que le plantaba cara. Allí se pudo ver como Europa temblaba ante la posibilidad de que el antiguo “coloso soviético” cerrara la espita del gas y el petróleo y, las naciones europeas, se vieran constreñidas a mendigarle para evitar un invierno glacial. Ni hubo sanciones (a pesar de que se anunciaron) ni naciones de la envergadura de Alemania o Francia, se atrevieron a pasar de meros comentarios y alguna que otra gestión diplomática encaminada a calmar al gran oso ruso.

Veamos, no obstante, los nuevos gestos del Kremlin, medidos y bien estudiados, aprovechando la situación de que el señor Obama ha puesto toda la carne en el asador intentando, con ayudas billonarias, levantar la desquiciada economía de su país. Es evidente que no parece el momento más adecuado para que los EE.UU se lancen a otra carrera armamentística, como la que mantuvieron durante los años de la “guerra fría”; porque las circunstancias son otras y no tenemos a un señor Kennedy ni a un señor Bush padre al frente de la nación que sepan plantarle cara a Rusia y apunten sus misiles hacia Moscú. Por contra, la política del nuevo inquilino de la Casa Blanca más bien tiene visos de buscar el acercamiento al señor Medvedev y,vean ustedes que,uno de sus primeros gestos ha ido encaminado a aplacar a los rusos, poniendo en evidencia su debilidad, al desistir del proyecto estrella de sus antecesores, el famoso “escudo antimisiles”, que tanto preocupaba a los vecinos del río Moscova. Así nos enfrentamos, otra vez, a una nueva fase de rearme del ejército ruso bajo el pretexto, poco consistente y, yo me atrevería a decir, un tanto risible de que, la OTAN, pretende expandirse. No dudo de que a los rusos, con sus inmensas reservas de combustibles, ahora les vaya bien poner presión a los europeos quienes, aunque Francia se hay incorporado (con condiciones) a la OTAN, es evidente que no están en disposición ni entra en el ánimo de sus dirigentes, el embarcarse en ninguna clase de aventura bélica contra su vecino del norte.

Sabe, el señor Putín, que Europa, aparte de soportar una crisis grave, tiene fronteras con el Islam y, por si fuera poco, el señor Obama les está presionando para que se hagan cargo de sus asuntos militares (algo bastante sensato) y, de paso, contribuyan en mayor medida en insuflar más dinero a instituciones, como el FMI, para que, con ello, se pueda buscar la forma de evitar que la recesión se cobre nuevas víctimas. Tampoco deberemos olvidar al gigante asiático, el gran mercado emergente, junto con la India, que es la gran nación China que, pese a que también le ha afectado la crisis, parece que no deja de mejorar su, ya gigantesca, potencia militar, en cuya mejora y modernización está empeñada. No da la sensación de que, de momento, tenga intenciones hostiles hacia occidente, pero está claro que quiere dejar bien sentado, ante los EE.UU (veamos con que presteza y contundencia reaccionaron ante el incidente del barco americano que entró en sus aguas territoriales), que en aquella parte del mundo no quiere que nadie meta la nariz. La prueba de ello la tenemos en el propio Japón, otra nación afectada de forma especial por la recesión, que procura mantener una buena entente con sus antiguos y endémicos adversarios, los chinos, con los que prefieren no tener demasiados contenciosos.

No sabemos si, el señor Barak Obama, dará la talla en su faceta de relaciones internacionales. Si sabemos que el señor MacCain le acusaba, durante la campaña electoral a la presidencia, de estar poco preparado en esta materia y, aunque, sin duda, ha tenido el acierto de nombrar a un peso pesado de la política, la señora Hillary Clinton, para hacerse cargo de las relaciones internacionales, no hay duda de que tanto el señor Putin como su homólogo chino, Ju Jintao, no van a dejar de tensar la cuerda para ver como responde a sus envites el nuevo presidente americano. En todo caso, una mala noticia para Europa y un aviso para España, que parece que fía toda su política energética en las energías alternativas; de la necesidad de activar, a la mayor brevedad, los medios efectivos y capaces de suministrar a toda la nación la energía que precisa para atender la demanda de nuestras empresas y de la población. No sé si hace falta potenciar la energía nuclear, pero lo que si es obvio es que, mientras dependamos de Francia, para la energía eléctrica, y de Argelia para el gas, es evidente que los molinos de viento que se están instalando no van a ser suficientes para satisfacer la demanda energética de todo el país. En todo caso, un motivo más de preocupación que no debiéramos de desatender, porque, lo que pueda ocurrir en el resto del mundo no hay duda de que, también, nos va afectar a nosotros.

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