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Cómo aprender a aprender
Ángel Sáez
(PERSEVERANDO EN PRENDER)
Hoy, jueves, diecinueve de marzo de 2009, festividad de San José, día del Padre, dedico los diez versos de esta décima a todos los padres que en el universo mundo fueron, son y serán (especialmente, al mío, Eusebio, finado; a mis hermanos, Jesús María, Miguel Ángel y Eusebio; y a mi cuñado, Jesús); a todas las “Pepas” y “Pepes” (sobre todo, a mi difunto hermano José Javier, mi cuñada María José, mi abuelo y mis tíos José —tres de ellos enterrados o “ennichados”—, mis primos Pedro José, José Félix, “Fina” y José —nada menos que tres—, mis amigos José Luis —a “Prosigol” con más razón, porque, dentro de unos meses, será papá—, y a quien, aunque ya no es vecina nuestra, siempre lo será, Josefina); pero, como hoy también es día del Seminario, se los dedico, asimismo, a quienes fueron mis profesores en Navarrete, Daniel y Salvador (muertos, mas recordados), Ezequiel Julio, Jesús, Jesús María y Pedro María; y a quien tengo por esposa y madre ejemplar, Prepedigna, porque la susodicha hoy, precisamente, cumple años (ergo, ¡muchas felicidades, “Prepe”!), que es digna (empero, como noto que me quedo corto, agregaré el elativo, que le cuadra, dignísima) cónyuge de quien tiene nombre de arcángel y a quien, si no es un ángel, que lo pongo en duda, le falta el canto de un duro para que le entreguen las alas, mi amigo Miguel Salinas.
“Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber”. Confucio
Logra aprender a aprender Quien llega a prender la vela
Que da luz a quien novela Y permite comprender
A quien le agrada emprender. Tal propósito consigue
Quien con afán lo persigue.
Leer de manera atenta
No atenta; alumbra y contenta A quien sigue y sigue y sigue.
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