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Entre cocos y cenicientas
Daniel Sanabria
El próximo viernes se celebrará en Nyon a partir de las 12:00 del mediodía el sorteo para los emparejamientos de los cuartos de final de la Champions y de la Copa de la UEFA. En esta última competición ya no tenemos nada que venderle al viejo continente por lo que toda la atención entresemana se centrará en la Liga de Campeones, y por tanto, en el Villarreal y el Barcelona tras los desastres europeos de Deportivo y Valencia en UEFA y de Real Madrid y Atlético en Champions.
Es evidente que los futbolistas mienten, o al menos no dicen toda la verdad, cuando se les pregunta por sus preferencias para la siguiente eliminatoria. El recurrido tópico de “si quieres ser campeón tienes que ganar a todos” queda muy floreado como eslogan para un anuncio de una marca deportiva, al estilo de Imposible is Nothing de Adidas. Pero en su interior todos ellos esperan benevolencia por parte del bombo europeo. Por mucho que digan que hay que ser el mejor para ganar la Champions, si en cuartos te conceden jugar contra el Oporto en vez de contra el Manchester United las opciones de pasar de ronda aumentan ostensiblemente.
Después hay otro grupo de aficionados, periodistas, tertulianos, etcétera, que se inclinan por preferir un rival italiano, o alemán, o del país que sea simplemente por su estilo de juego. “Un equipo inglés al Real Madrid (o al Barcelona) le vendría que ni pintado”, he escuchado en decenas de ocasiones los últimos años. “Dejan muchos espacios atrás y juegan de una manera alocada que nos vendría bien”, continuaban diciendo. No sé porqué se empeñan en querer antes al Chelsea o al Liverpool en vez de a otros rivales de perfil más bajo como el Oporto, por ejemplo.
Nunca he jugado la Champions y ni siquiera en regional preferente, pero si yo fuera futbolista y quisiera ganar una competición vería más posibilidades de llegar a la final cuanta menos calidad tuviera el equipo rival. Ya habrá tiempo de enfrentarse a los más fuertes en las semifinales o la final, pero si hasta entonces el camino es llano, mejor que si está lleno de chinitas. Que un mal día en la Champions te manda para casa y tener un mal día contra el Liverpool o el Inter es más fácil que tenerlo contra el Panathinaikos.
Por ello apelo al sentido común de los futbolistas y los periodistas cuando hablen el jueves sobre posibles rivales. Es cierto que no conviene subestimar a nadie ni hablar de chorreos en campos ajenos pero cada uno sabe el lugar que ocupa en la vida y si un jugador del Barcelona o del Villarreal sale diciendo que prefiere al Oporto antes que al Manchester ninguno le vamos a tachar de miedica, que de valientes está el cementerio lleno.
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