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El recorte de honorarios de Obama (II)

Sergio Brosa
Sergio Brosa
martes, 17 de marzo de 2009, 12:10 h (CET)
El pasado 23 de febrero comentamos sobre el riesgo del recorte de los honorarios impuesto por Obama en su Plan de Estímulo a la economía americana, a los ejecutivos de empresas que reciban fondos del Tesoro para su reflotamiento.

Ya ha saltado a la palestra el caso de American International Group, Inc. (AIG), líder mundial de seguros y servicios financieros, cuya red corporativa se extiende a más de 130 países y ha cotizado o cotiza en las bolsas de Nueva York, Zurich, París y Tokio. Está especializada en seguros industriales y comerciales y da empleo a más de 100.000 trabajadores. Su volumen de negocio está en torno 100.000 millones de dólares.

En 2008 arrojó pérdidas del orden de los 20.000 millones de dólares y sus acciones cayeron en picado al tiempo que caía Lehman Brothers. Las hipotecas subprime aseguradas que habían sido estimuladas desde la administración Bush para que todo el mundo tuviese acceso a la propiedad de una vivienda, para así hacer realidad el sueño americano, le produjeron el agujero financiero y el consecuente desplome en bolsa.

La Reserva Federal, para evitar la quiebra, intervino la firma, con una inyección total de 170.000 millones de dólares y se hizo cargo del 80% de sus activos.

Ahora llega el momento de aplicar las medidas de Obama y, según éstas, entre otras disposiciones, hay que recortar el sueldo a los ejecutivos y Edward M. Liddy, consejero delegado de la empresa, contratado por el anterior Secretario del Tesoro, Henry M. Paulson Jr., afirmó, luego de aceptar hacer ciertas revisiones que “se trata de una conversación difícil”, durante una confrontación cuasi ideológica, con el nuevo Secretario del Tesoro, Timothy F. Geithner, el pasado miércoles, en la que éste indicó a Liddy que el pago de los bonus a los ejecutivos era inaceptable y debían ser renegociados, como explican David Cho y Brady Dennis, del Post.

El problema al que se enfrenta Liddy es la capacidad de la empresa para retener a los ejecutivos de talento, pues no decidieron ellos invertir en hipotecas subprime sino que, en el mejor –peor– de los casos, siguieron “sugerencias” de la Administración y consideran que sus bonus están ahora sujetos a continuos y arbitrarios ajustes del Tesoro. Tal parece que AIG puede meterse en problemas legales si hace efectivo a sus ejecutivos los 400 millones de dólares que les prometió pagar el pasado septiembre, con anterioridad al acuerdo del Tesoro de ceder los fondos de ayuda.

AIG indica al Tesoro en un escrito, que animar a los ejecutivos a dejar la empresa pone en riesgo la gestión de los 1.600 billones de dólares de su cartera en derivados complejos en los que están trabajando.

Los siete principales ejecutivos de AIG, con Liddy al frente, ya renunciaron el pasado noviembre a sus bonus de este año. La semana pasada la empresa acordó reestructurar los bonus de los siguientes 43 ejecutivos más altos de AIG que recibirán ahora el 50% de sus bonus. Otro 25% el 15 de julio y el resto el 15 de septiembre. Sin embargo, los dos últimos pagos estarán sujetos a los progresos en la reestructuración de la empresa en sus diversas áreas de negocio y la devolución de los fondos de ayuda a los contribuyentes.

El Departamento del Tesoro y la Reserva Federal tomaron el control de AIG en otoño, temiendo que uno de los conglomerados de mayor éxito que creció entrelazado con la economía global, cayera de forma inminente con desastrosas consecuencias. Así fue como el entonces Secretario del Tesoro, Henry Paulson le dijo a Edward Liddy “… mijito, ocúpate de AIG que has de sacarme las castañas del fuego.”

Edward M. Liddy (62) venía de la firma de inversiones Clayton, Dubilier & Rice, Inc. y anteriormente fue presidente y consejero delegado de Allstate Corporation, vinculada a Allstate Insurance Company. Liddy cobrará este año 1 dólar por su gestión, más participación de capital.

Por su parte, los 25 ejecutivos más altos del área de Productos Financieros también cobrarán 1 dólar por todo el resto de 2009 además de recortar los bonus futuros en un 30%. Y todos los demás empleados de la firma reducirán su salario en un 10%. Y si bien se siguen pagando los bonus ya devengados, tampoco resulta extravagante el importe medio a percibir, pues el departamento de seguros, con 4.700 personas percibirá 600 millones de dólares. Además, los bonus corporativos irán a 6.400 empleados que se repartirán 121 millones, lo que supone una media de 19.000 dólares por persona.

Decía Liddy que sus ejecutivos están altamente especializados en el control de miles de millones de dólares de ingresos y puesta en valor que se necesitará para devolver las ayudas a los contribuyentes; “los competidores conocen la capacidad de nuestros ejecutivos y estamos advertidos de sus intenciones de contratar a los mejores”.

De todas formas, el gobierno no puede revocar los bonus comprometidos con anterioridad a las ayudas concedidas.

Como decíamos en nuestro anterior artículo, en Europa nos sorprende esta forma de “premiar” a los ejecutivos de empresas que han fallado tan estrepitosamente, porque sencillamente aquí se les pagan los “bonus” en la nómina cada mes y tan sólo hay una pequeña parte de “incentivos” o bonus por el éxito en la gestión. Aún queda mucho por aprender de EE.UU., sus escuelas de negocios y de la forma de retribuir a los directivos. Pero de eso a reducir sus honorarios a caballo pasado, por elevados que sean, no es de recibo.

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