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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Un descuido o un cambalacheo? El PP no lo explica

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 16 de marzo de 2009, 09:27 h (CET)
Hay situaciones que uno es incapaz de comprender que se puedan producir y, por mucho que intente explicárselas, se ve enfrentado al muro de la más elemental lógica que le impide tragarse por las buenas que sea consecuencia de un descuido involuntario o un despiste supino y que, precisamente, sean aquellos que más interés debieran haber tenido en aprovecharse de la inmejorable ocasión de propinarles una derrota histórica, en el Parlamento, a sus adversarios políticos. Es algo difícil de asimilar que los parlamentarios del PP hayan podido permitir que, el partido del Gobierno, haya salido del apuro en el que se encontraba, totalmente indemne y con la cara alta. Algunos nostálgicos del antiguo PP, los que nos apartamos de él cuando, después del Congreso de Valencia, nos apercibimos de que, la formación política salida de él, nada tenía que ver con el PP de tiempos del señor Aznar y que, de manera incomprensible, el señor Rajoy se había dejado convencer por el nuevo equipo de colaboradores “reformistas”, para que imprimiese un giro de 180º a la política de partido, de forma tal que, valores y principios que, con anterioridad, se consideraban básicos e indiscutibles, pasaran a segunda fila dejito que otras cuestiones les pasaran delante en aras a una supuesta deriva hacia un “reformismo” centralista, poco explicado y menos comprensible, con la evidente finalidad de congraciarse con los nacionalistas y conseguir los votos para gobernar pretendiendo abarcar una base más amplia, pero menos comprometida en la defensa de los temas que el partido siempre había considerado las bases éticas y morales en que se sustentaban los pilares de su filosofía fundacional.

Hay motivos que pueden avalar la duda que cuestiona hasta qué punto está dispuesto el señor Rajoy a ceder para conseguir que el PSV acepte su apoyo. ¡Ya no se trata de que sea el señor Paxi López el que busque y pida el apoyo del PP, para ocupar el cargo de lehendakari!, no señores, es que da la sensación de que sea el propio PP quien implore al PSOE que le deje apoyarle para gobernar en el País Vasco. No es que nos parezca mal que constituyan el PP y el PSV una alianza en contra del nacionalismo vasco, al contrario, creo que es lo que debe hacerse; pero nos tememos que es tal la impaciencia del señor Basagoiti por cerrar el trato con los socialistas que, esta premura, se pueda llegar a manifestar en el propio Parlamento de la Nación donde parece que, el señor Rajoy, puede que haya permitido al PSOE que se salga con la suya, impidiendo que una de las propuestas del propio PP obtuviera la luz verde; cuando tenía la magnífica ocasión de superar la barrera “sanitaria” a la que lo tienen sometido; derrotando, por primera vez, a los socialistas en la Cámara, cuando el PNV y el resto de partidos habían evitado apoyarle.

No es de recibo y difícilmente se puede conseguir una explicación entendible que justifique el que, 13 parlamentarios del PP, con el señor Rajoy a la cabeza y con la inclusión del señor Trillo, la señora Villalobos y el alcalde de Burgo, señor Juan Carlos Aparicio, tres miembros destacados del partido; estuvieran ausentes del hemiciclo cuando se produjo la votación. Una cosa es el absentismo de parte o la mayoría de los diputados en una reunión de trámite ( algo que repugna a la misma condición de mandatario del pueblo y que debiera ser sancionado con la pérdida del escaño) y, otra mucho más grave, que se esté ausente cuando es su propio partido el que necesita los votos para sacar adelante una de sus propuestas. Sin duda alguna el que se hubiera aprobado alguna de las medidas del programa electoral del PP hubiera significado un fuerte varapalo para la política errática del PSOE en la gestión de la crisis y, a la vez, una importante victoria moral para los populares. ¿Acuerdos de trastienda?, ¿convenios y contraprestaciones pactadas bajo mano? Es posible, pero, para los españoles de a pie, que no participamos de las componendas que se traen los distintos partidos entre bastidores, no resulta aceptable ni comprensible que, aquellos diputados a los que pagamos con nuestros impuestos, se dediquen a vaguear y a perderse por los bares y pasillos del Senado y dejen de cumplir con su obligación de concurrir y ocupar su escaño, cuando deban emitir su voto, ejerciendo su labor de miembros de la oposición al Ejecutivo.

Ya son muchas y, por desgracia, nada aleccionadoras, las ocasiones en las que nos sentimos defraudados por el único partido que, en teoría, pensamos que debiera defender los postulados en los que creemos una parte importante de la ciudadanía de derechas, de esta base que lo ha venido votando y que lo sostiene aún que no esté de acuerdo con el nuevo rumbo que le imprimen sus actuales dirigentes. Sin duda que quienes los han votado están en su derecho en pedir un control más estricto de aquellos miembros del partido que ejercen funciones de gobierno en las distintas comunidades; evitando que se produzcan casos tan desconcertantes como aquellos de los que hemos tenido conocimiento últimamente. Es evidente que algo poco claro se encubre bajo las oportunistas acusaciones del juez Garzón y nadie nos puede sacar de la cabeza la sospecha de que, en la Comunidad de Madrid, personas del mismo PP se han dedicado a segarle la hierba a doña Esperanza Aguirre, con la connivencia de algunos de los más destacados miembros del partido, muy interesados en desprestigiar a la Presidenta que, al parecer, constituye un estorbo para los proyectos presidencialistas de ciertos personajes que, por otra parte, no se han preocupado ni poco ni mucho en disimularlos.

Nadie se llame a engaño, la victoria en Galicia no se la ha construido el PP en base a méritos propios, sino que ha sido el efecto natural de la política del gobierno bipartito, de sus corruptelas y de la falta absoluta de tacto y discreción tanto del señor Touriño como del señor Quintana, ambos sorprendidos in fraganti en mangoneos y compañías que poco les acreditaban ante sus electores. En cuanto a los resultados del señor Basagoiti, en el País Vasco, han sido decepcionantes cuando han perdido dos escaños ante un PSOE que arrastraba tras de si sus fracasos en contener la recesión y la fuerte presión ejercida por el PNV, vencedor virtual, explotando el conocido nacionalismo vasco. Es curioso que, el señor Basagoiti y el señor Rajoy, saquen pecho y se ufanen como si el resultado de los comicios les hubiera favorecido, cuando es obvio que lo que ha ocurrido ha sido que, por uno de esos raros azares del destino, se ha encontrado con la lotería de resultar ser el único que puede ayudar a formar un gobierno estable. ¡Méritos propios, ninguno! Por ello habrá que seguir muy de cerca los resultados de estos politiqueos y sus consecuencias en las sesiones de las Cortes, para saber lo que ha conseguido sacar el PP de esta endiablada situación que se ha producido con respecto a la gobernabilidad del País Vasco. Wait and see.

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