Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Copo   Semana Santa   -   Sección:   Opinión

Se sigue buscando

Subió a la montaña y repartió pan y peces entre los que le seguían y, lo más importante, nos dejó su credo, lo que creía
José García Pérez
domingo, 27 de marzo de 2016, 00:56 h (CET)
No sé si fue revolucionario; incómodo, con toda seguridad. E inadaptable al mundo en que vivió: “mi reino no es de este mundo”, de esta sociedad. Nació en Belén, pero creció, trabajó, vivió y predicó en Galilea, región de gentiles, por ello era conocido despectivamente por “el galileo”. Fue ejecutado en Jerusalén, la ciudad santa.

Buen judío, gustaba de rezar en sinagogas y lugares sagrados, pero en los dicho y hechos que sobre él se han escrito se narran momentos de oración en montes, desiertos, mares y entre olivos. Parecía ser amante de la naturaleza. Era cumplidor de la ley, “yo he venido a que la ley se cumpla”, pero tenía su credo particular; todavía hoy su credo sigue siendo particular. El oficial es otro.

Subió a la montaña y repartió pan y peces entre los que le seguían y, lo más importante, nos dejó su credo, lo que creía. Y él creía en los pobres, en los que sufren, en los que tienen hambre y sed de justicia, en los que prestan ayuda y en los que trabajan por la paz. Con el tiempo otros hicieron el Credo oficial, y el suyo quedó convertido en una especie de obras de misericordia, un modo de ejercer la caridad, una manera de conseguir que algo cambiase para que todo siguiera igual.

Empezó a molestar a los superiores políticos, religiosos y militares. Unas monedas derrumbaron un Ideal. Fue hecho prisionero y pasó legalmente por algo parecido a un Tribunal de la Inquisición, el Sanedrín. Fue declarado blasfemo y condenado a muerte. El poder político, legalmente constituido, ejecutó la sentencia. La masa, mediante referéndum, lo confirmó al grito de ¡crucifícale!

Enterrado, comenzó a circular una extraña noticia: su sepulcro estaba vacío. Más tarde dijeron que había resucitado y que en verdad era el hijo de Dios. Desde entonces se busca incansablemente por unos y otros, por amigos y enemigos, pero muy pocos dan con él.

Se sospecha que puede estar entre los suyos, a saber: pobres y demás. Ya saben.

Se asegura que no está entre oro, tribunas, poderes y fusiles. No sé.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Yihadismo que no cesa

Parece que estamos entrando en una nueva etapa de la historia europea

Muchas personas mayores, pero pocas personas sabias

Sólo la actitud que se tiene al ir entrando en años define cuanta plenitud de vida posee una persona de edad

Fariseismo religioso

El fariseísmo, sea religioso o político, mata todo lo que toca. Una sociedad edificada sobre la mentira se destruye

Matanza en Barcelona

Es una guerra y somos tan inconscientes que decimos no tener miedo

¿Seguiremos soportando desplantes de la CUP y los separatistas?

¿España no es capaz de acabar, de una vez, con semejantes incordios?
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris