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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Reflexiones sobre los resultados de EA

Jose Luis Uzabal
Redacción
miércoles, 18 de marzo de 2009, 13:30 h (CET)
Ilegalizaciones
La aprobación de la Ley de Partidos en el Parlamento español, tuvo como objeto la ilegalización de la fuerza polí­tica nacional de izquierdas más relevante y de todos aquellos partidos y plataformas electorales, derivados de ella, que fueron surgiendo ante las diferentes elecciones.

A pesar de esto, las fuerzas españolas no conseguí­an, de manera rápida y eficaz, acabar con las mayorí­as nacionales vascas en las diferentes instituciones; ya que unas listas eran legales en unos ayuntamientos, otras eran ilegales en otros, EHAK se les coló de rondón en el Parlamento de la anterior legislatura; en fin, no conseguí­an su objetivo en el tiempo deseado y optaron por cerrar las puertas a todas aquellas listas, plataformas o partidos con tufillo a Batasuna, en la antesala de las pasadas elecciones al Parlamento de la CAPV

Esta situación de ilegalidad de Batasuna, nos conduce a afrontar unas elecciones en las que el referente independentista de izquierdas más importante no puede acudir a las mismas. Al desaparecer esta opción, se alimenta sustancialmente el crecimiento del bipartidismo, encontrando, tanto el PNV como el PSOE, excelentes nutrientes para fomentar hasta la saciedad la bipolarización Esta lucha mediática López versus Ibarretxe merma las posibilidades electorales de EA, por aquello del voto útil nacionalista frente a la posible ocupación de Ajuria Enea por parte de López.

Efecto Ibarretxe.
En las postrimerí­as de la pasada legislatura, cuando en EA estábamos barajando nuestra salida de la coalición electoral con el PNV, una de nuestra mayores inquietudes era que el PNV mantuviera como candidato a Ibarretxe, porque temí­amos que si este dato se confirmaba, í­bamos a tener enormes dificultades para obtener un digno resultado presentándonos en solitario, dado que nosotros hemos sido el partido soporte de Ibarretxe y su propio partido le dejaba sólo frente a los compromisos que adquirimos la coalición electoral con los centenares de miles de electores que respaldaron nuestra opción.

La figura de Ibarretxe, que está muy bien aceptada por la sociedad en general, ha servido a su partido como reclamo electoral, como la marca del PNV en esta campaña, para ocultar las verdaderas deslealtades que su partido ha cometido con él, con los electores y con su socio Eusko Alkartasuna. Esta es, a mi modo de entender, otra de las causas que ha provocado un traslado de votos que regularmente vení­an a parar a nuestra formación.

Potenciación de Aralar.
El interesado apoyo mediático a ARALAR, tanto de los medios de comunicación privados y públicos afines al PNV y al PSOE, identificándoles en dichos medios y en sus tertulias, incluso de carácter no polí­tico, de manera insistente y durante muchos meses atrás, como el único partido independentista a la izquierda del PNV, también considero que ha sido un factor que ha actuado negativamente en nuestros resultados. A Aralar la han convertido en la alternativa legal a Batasuna como depositaria de los votos independentistas de la formación ilegalizada.

EA Socialdemocracia.
El concepto socialdemócrata de Eusko Alkartasuna no ha sido interiorizado por un número importante de de los afiliados, sobre todo de los venidos de la escisión del otro partido. Pasaron a EA por la fuerza de arrastre del lehendakari Garaikoetxea; aunque compartiendo con éste temas relevantes como la LTH, la pertenencia a la nación vasca, etc. Ideológicamente eran en su mayorí­a de derechas o de centro derecha y a lo largo de los años se han ido apartando del ideario fundacional del partido, como Jose Angel Cuerda, Mario Fernández, Jose Antonio Loidi, Juanjo Pujana, Jasone Iraragorri, por citar algunos ejemplos. Además, a la mayorí­a de ellos les hemos visto en la plataforma de apoyo a Ibarretxe y por tanto, esta circunstancia también ha contribuí­do en la pérdida de apoyos electorales.

Destrucción interna.
Llevamos demasiados años con los destructores del partido dentro de nuestras filas, me refiero al sector liderado por Iñaki Galdos, que teniendo su marco geográfico de actuación en el Territorio Histórico de Gipuzkoa, han conseguido tener apoyos en el resto de los territorios, merced a la adhesión que han recibido por parte de algunas personas que habiendo tenido, en el pasado, relevancia en el partido, actualmente se han desviado del proyecto politico de Eusko Alkartasuna. Han sido escandalosos los continuos desmarques públicos que realizan respecto a la estrategia marcada por los órganos oficiales del partido, sus salidas de tono en los medios de comunicación, así­ como las descalificaciones y contradicciones que airean contra las voces de nuestros lí­deres y sus decisiones legalmente adoptadas.

La actual dirección del partido en un gesto de generosidad, optó por formar en el pasado congreso una ejecutiva de consenso al objeto de dar por finalizada esta situación tan nefasta para el normal funcionamiento del partido. Pero aún así­ persisten en su actitud, habiendo interferido muy negativamente en esta campaña. Son demasiados años mostrándonos a la sociedad como un partido en crisis continua, roto y con una falta de disciplina absoluta.

Polo Soberanista.
A lo largo de la precampaña abanderamos la construcción de un Polo Soberanista a la izquierda del PNV (dicho sea de paso, este partido se estaba apartando a toda velocidad de la construcción nacional), como alternativa seria al nacionalismo del sillón. Esta iniciativa no aglutinó a las fuerzas susceptibles de hacerlo como sindicatos abertzales, colectivos culturales, formaciones polí­ticas abertzales de izquierda, etc. y nos presentamos en la campaña electoral con este señuelo, pidiendo apoyo a los electores para que EA tenga una representación importante en el parlamento vasco y ser el embrión de ese Polo Soberanista.

Los electores nos han dado la espalda, ahora que hacemos una apuesta firme desde nuestras convicciones progresistas por la soberaní­a no conseguimos los apoyos de los que mandan, de los electores.

Es la constatación inequí­voca de lo que nos ha reportado la comunión con el PNV tras largos años de coalición electoral.

La sociedad en su conjunto no se cree que EA tenga ese componente de partido de izquierda, nos siguen viendo como los traviesillos que se enfadaron con el PNV. Pueden pasar veintidós años más, si resistimos, y dudo que se crean nuestro ideario. Mayoritariamente nos catalogan como iguales que el PNV pero más independentistas. Tengo la convicción de que EA se percibe como un partido de derechas y si queremos que esto no sea así­, no nos quedará más remedio que estudiar a toda prisa, porque los retos son inmediatos, la refundación del partido, la creación de otro nuevo o algo por el estilo. Urgen cambios trascendentales en el partido.

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