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Flores y esp ritus
Nieves Fernndez
Escuchar una conferencia sobre espiritismo a finales de octubre, en la antesala de los das de Santos y difuntos, puede parecer por un lado un reto oto al con un cierto mal gusto, o por el contrario un valiente reto y oportuna escucha acorde al fro y h medo calendario, pero si adems esa conferencia es impartida por don Jos Mara Pil n, jesuita y uno de los pocos autores catlicos espa oles que han escrito sobre parapsicologa, entonces te embuchas en un jersey de lana, aparcas quehaceres vespertinos, te acuerdas o m s bien te olvidas -pues me olvid-, del paraguas y te animas con el calor del p blico a escuchar junto a la lluvia la experiencia de quien cuenta con ms de cuarenta a os en esto de lo paranormal y la radiestesia.
nvitado y acompaado por la concejala de la Mujer del Ayuntamiento de Ciudad Real, Helena L pez, ha impartido sendas conferencias en dos das consecutivos que han sido del agrado de los cientos de mujeres y algunos hombres, pues m s a las fminas iban dirigidas, siendo igual de interesante el coloquio posterior como la conferencia.
Escuchando al Padre Pil n, te da la sensacin de que en la sala de butacas va a aparecer de improviso un esp ritu golpeador o alguna ectoplasmia de famoso o famosa que intemporalmente se hace figura plstica y gelatinosa para perseguir y cercar al sacerdote por los lugares sacrosantos o seglares elegidos por el experto conferenciante para hablar a sus m ltiples seguidores. En otro momento de la charla puede surgir un clsico repel s, ese que a veces acompaa a lo desconocido, a lo desagradable, a lo prohibido o a lo incre ble. Mientras lo escucho, el Padre Piln se me antoja con algunos a os menos realizando una psicofona junto al joven madrile o que atropell a una persona y quiso disculparse en una sesi n espiritista con el atropellado. Tambin lo imagino rodeado de guardias civiles buscando a uno de los secuestrados por Eta entre los montes y caser os vascos, dicen que se acerc bastante al escondrijo a golpes de vaiv n de su pndulo, pero desgraciadamente el empresario vasco fue asesinado, stos slo por citar dos de sus famosas actuaciones.
Para Jos Mara Pil n no existe la muerte ni un limbo infantil mal definido, cree en el ms all , en el diablo, en la imposicin de manos, y no siempre en una m s que peligrosa gija. En cualquier caso, resulta parad jico escuchar a un sacerdote en tribunas tan dispares al plpito sobre estos temas en la proximidad del d a de difuntos. La posicin de la Iglesia sobre los fen menos paranormales tranquiliza en gran medida aunque tambin alarga misterios de ultratumba. Igualmente tranquiliza una de las frases del veterano parapsic logo: Hay que dejar tranquilas a las personas que han fallecido, ya pertenecen a Dios. En la festividad de Santos y difuntos haremos caso al Padre Piln y arroparemos esa tranquilidad con visitas silenciosas y flores para dormir o despertar recuerdos de los seres que se van de nosotros hacia otra dimensi n.
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