Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

España rechaza al plan Bolonia

Anna Bermeo
Redacción
viernes, 13 de marzo de 2009, 23:21 h (CET)
DESCOMPOSICIÓN DE LA UNIVERSIDAD – ESPAÑA RECHAZA AL PLAN BOLONIA Y A LOS MERCADERES DE LA EDUCACION SUPERIOR

La progresiva política de mercantilización de la Educación Superior, conlleva a preguntarnos: ¿Cuál es el futuro laboral de Europa y el papel de la universidad en manos de empresarios? No pretendemos que estas líneas parezcan un acto de maquillaje de imagen o discurso, pretendemos realizar un breve análisis, y las consecuencias que podría tener su desarrollo para buena parte de la población estudiantil que se vería obligada a vivir forzosamente por encima de sus posibilidades y capacidades reales. La implantación de la Reforma de la Universidad Europea a través del Espacio Europeo de la Educación Superior, con escasa participación de sectores implicados, con rapidez en su implantación, supone una serie de transformaciones en el proceso y muchas interrogantes que aún no son absueltas por parte del gobierno español.

Las universidades españolas están en pie de guerra contra la reforma impuesta denominada “Proceso Bolonia” (Declaración de Bolonia: http://www.eees.es/pdf/Bolonia_ES.pdf) impuesta bajo Real Decreto de Ordenación de Enseñanzas Universitarias (26-10-2008) y se extiende por toda la comunidad universitaria, prácticamente desde que se firmó la reforma, hace ya nueve años, y especialmente desde que la ratificó el Gobierno español, el año pasado.

La Declaración de Bolonia es una iniciativa para reformar el sistema educativo europeo, suscrita en esta ciudad del norte de Italia, (el 19 de junio de 1999), por 29 países de Europa: todos los que conformaban entonces la Unión Europea, España incluida, y otros pertenecientes al Espacio Europeo de Libre Comercio del este y el centro del continente. (Cuatro países de la Unión Europea – G7, el grupo que conforman las naciones más ricas del mundo).

Se dio paso al llamado Proceso de Bolonia, o Plan Bolonia, perfilándose con diversos cambios y la inclusión de más estados, a través de cuatro nuevos acuerdos, especificados en los Comunicados de Praga (República Checa, 2001), Berlín (Alemania, 2003), Bergen (Noruega, 2005) y Londres (Reino Unido, 2007). La próxima conferencia de seguimiento se celebrará el año que viene en Lovaina (Bélgica).

Dentro de sus Objetivos del proceso Bolonia se considera: facilitar un efectivo intercambio de titulados así como adaptar el contenido de los estudios universitarios a las demandas sociales; a partir de un modelo anglosajón diseñado y organizado, según el propio tratado, teniendo en cuenta los principios de calidad, movilidad, diversidad y competitividad.

Entre otras cosas la movilidad estudiantil dentro del continente y la homogenización de los Estudios Superiores en Europa, acabando con las convalidaciones.

Pretende lograr un Sistema de Educación Superior competitivo atractivo, para el resto del mundo y que atraiga a estudiantes e investigadores de otros países y adecuar las enseñanzas al mercado laboral.

Busca “Educación para toda la Vida”, “interacción entre formación y trabajo”, cambio de “Métodos de Enseñanza”, con atención individualizada al alumno (más tutorías y trabajo personal, menos clases tradicionales); e incrementar el empleo en la Unión Europea.

Dentro del análisis encontramos que los principios que inspiran la declaración de Bolonia están enfocados a hacer de la universidad un instrumento al servicio de la creación de mano de obra cualificada para un sistema productivo basado en la globalización de la economía.

Los principios de competitividad se encuentran “estrechadamente relacionados en colaboración con las empresas” priman de los intereses económicos sobre los formativos, científicos o culturales. Marginando muchas ciencias humanas y sociales. Los estudios basados en “pensar” son innecesarios en un mundo tecnificado. Estudiar filosofía o historia es algo rancio e inútil donde la convergencia europea sólo se da a nivel de reconocimiento de titulación y no de conocimientos. (Carreras como filosofía, diversas filologías o historia se verán condenadas al ostracismo o a su completa desaparición).

La universidad se reduce a ser un centro de formación para las empresas, promoviendo aquellos contenidos directamente relacionados con sus necesidades productivas. Se producirá una homogeneización y reducción del número de titulaciones (respecto a las actuales), así como los masters, que en vez de ser más específicos serán más generales y estarán enfocados a la empresa privada, la cual será la encargada de establecer los planes de estudio. Este punto significará, además de la destrucción de muchas disciplinas tan fundamentales para el desarrollo de la sabiduría humana, una elitización de la enseñanza universitaria.

No existe aumento de becas y/o ayudas en los estudios, la alternativa propuesta es la de un sistema de becas-préstamo, que obligara al estudiante a su devolución en los primeros diez años posteriores a su inserción en el mercado de trabajo, marcando así una nueva forma de dependencia económica y personal.

Los estudios tienden a encarecerse recortando la parte que se considera obligatoria y semigratuita (los cursos de Grado) y alargando la parte ‘voluntaria’ y sujeta a pago (master, cursos de especialización y doctorados). El resultado de esa combinación es que los títulos obligatorios se desvalorizan y en cambio los cursos de especialización que son caros o muy caros, son los que dan el perfil exigido.

En la nueva "forma de estudio", el alumnado es el principal responsable de su formación. El personal docente ya no será una herramienta imprescindible en la formación. Se reducirá la oferta de plazas docentes, se practicarán jubilaciones anticipadas y no se renovarán los contratos.

Créditos ECTS (European Credit Transfer System)(RD 1125/2003 y RD 1393/2007) Es el nuevo sistema de créditos propone medir, no ya los resultados académicos, sino el tiempo dedicado al estudio. El sistema hasta ahora vigente equipara un crédito a 10 horas lectivas; los ECTS se traducirán en 25 horas, la mayoría de las cuáles serán de trabajo individual (tiempo que pagaremos en la matrícula), reduciendo al mínimo las horas lectivas. Se estima que la “jornada media” del estudiante será de 40 horas semanales, excluyendo así a todo aquel que necesite simultanear la carrera con el trabajo. El Plan Bolonia incluye el Sistema Europeo de Transferencia y Acumulación de Créditos (ECTS, en sus siglas en inglés), aumenta las horas de prácticas, trabajos y tutorías, dificultando poder combinar los estudios con el trabajo.

Se propone un sistema de evaluación de calidad de la enseñanza universitaria, pero no se especifican los criterios que se van a seguir en la evaluación ni los organismos competentes para realizarla. Siguiendo las ideas de competitividad y relaciones con las empresas que revisten todo el proceso, probablemente los criterios de “evaluación de calidad” seguirán las directrices empresariales.
ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación), creada por la LOU y las sucesivas declaraciones del proceso de Bolonia, el Consejo Asesor está “conformado por 18 personalidades nacionales (españolas) y extranjeras de reconocido prestigio dentro del ámbito académico, profesional y empresarial”. Esta agencia está representada por empresarios, y será la encargada de realizar un “informe, de carácter preceptivo”, sin cuya aprobación los planes de estudio de los nuevos Grados y Postgrados elaborados por las distintas universidades no podrán ser viables. En resumen, “la calidad” de futuros planes de estudio será medida con criterios empresariales. (http://www.rae.es/).

Nos encontramos frente a la eliminación de la función más importante de la universidad, la creación y difusión de conocimiento. Las empresas decidirán qué se financia y qué no en la investigación, relegando a un segundo plano la investigación básica y apostando únicamente por la investigación aplicada. Esto supone vender nuestro futuro, porque sin investigación básica, los conocimientos necesarios para avanzar en tecnología y aplicaciones serán insuficientes, pudiendo llegar a ser inexistentes.

Los Niveles de Estudios son dos:

a) Grado, (duración de tres o cuatro años), cuyo objetivo es proporcionar, "conocimientos generales básicos para la integración en el mundo laboral", dando lugar a los títulos de Licenciado, Arquitecto o Ingeniero. Para obtener estos títulos habrá que superar un examen de evaluación general del Grado, incluso teniendo todas las asignaturas aprobadas. Si no se supera este examen no se obtiene el título, no pudiendo optar al nivel de Postgrado. Se reduce el número de alumnos en la Universidad, se reduce el gasto público y se desincentiva a los alumnos a seguir estudiando.

2.- El segundo ciclo es el de Postgrado, donde se integran los títulos de Master y Doctor. (que supondrá 60 ó 120 ECTS, 1 ó 2 años) y Tercer Grado (Doctorado, similar al actual, pero tras haber superado el Máster) El título de Master sustituye a las especialidades de las actuales carreras. Para acceder a este nivel de estudios, habrá que superar el examen del Grado y posteriormente la Universidad donde se imparten los estudios de Postgrado puede escoger a sus alumnos según sus propios criterios de elección. Al existir un ranking de Universidades (aprobado por la LOU), habrá una distribución de la financiación pública, y existirán Universidades de 1º y de 2º categoría. De esta manera se corre el peligro de que las Universidades de 1º categoría elijan a sus alumnos según criterios arbitrarios que no favorezcan la igualdad de la Universidad pública y que los títulos de dos Universidades distintas no tengan el mismo valor.
La empresa privada, entra en la Universidad, está estipulado que el 50% de los créditos de las asignaturas tiene que corresponder a actividades fuera de la Universidad, por ejemplo prácticas en empresas privadas. En este proyecto de Real Decreto no menciona cómo serán las condiciones de los alumnos en prácticas, los alumnos podrán ser utilizados como mano de obra muy cualificada, pero sin derecho a sueldo, y recibiendo una escasa formación
Los Efectos del Plan Bolonia no terminan aquí, las reformas educativas proveen una reducción de los años de estudio del Grado, dando mayor importancia a los cursos de Post-grado, (que son mucho más caros) una elitización de la enseñanza universitaria, para acceder a ella será necesario disponer de mayores cantidades de dinero sin la posibilidad de trabajar para ello. Además, el aumento de las horas lectivas para acceder a estudios especializados de posgrado se ve como otra criba para apartar a aquellos con menos recursos económicos de los niveles altos de conocimiento universitario.

Dirán que no y se empeñarán en que no. Que Bolonia no mercantiliza, que Bolonia no es elitista pero los hechos son los hechos: Precio del posgrado: el costo de los ECTS de posgrado subirá de 10 a 25,80 €/crédito. El futuro Máster en Formación del Profesorado reduce las plazas de 1100 a 465 y multiplica el precio de apenas 150 a 200€ a más de 1500 y 2000 €. Si esto no es elitizar y mercantilizar ¿Qué es entonces? (http://www.iu-chamartin.org/index.php?option=com_content&task=view&id=22&Itemid=29)

Estas son básicamente las razones por las que resulta ineludible solidarizarse con las huelgas estudiantiles contra el plan Bolonia y la manifestación que ha tenido lugar en Madrid. Por lo tanto la comunidad universitaria tiene la palabra y decisión sobre la Universidad que necesita. Si tan beneficioso es Bolonia ¿porque no acepta el Rector un debate público con todos los alumnos? Si tan beneficioso es Bolonia ¿porque no informaron a todos los sectores antes de aprobarlo?
A esto hay que sumarle que el grado no es un título oficial, sino sólo académico (como si te sacas un cursillo en una academia privada). La validez oficial la obtendrás a través del Máster, cuyo precio suele oscilar entre los 1.500€ y 3500€.

¿La mesa redonda de los Empresarios Europeos (agrupa lobby que agrupa a los ejecutivos de multinacionales) pueden decidir sobre el proceso de Enseñanza Aprendizaje de las Universidades? ¿Tenemos que aceptar realizar investigaciones bajo directrices de las corporaciones empresariales? ¿Debemos aceptar la falta de autonomía de las universidades en la adopción de sistemas participativos y cooperativos de evaluación con carácter cualitativo y continuo? Estas son unas cuantas interrogantes que aún no son respondidas.

Noticias relacionadas

El huracán Florence expone la dura realidad de la desigualdad en Estados Unidos

El huracán de categoría 4 avanzó a una velocidad de varios kilómetros por hora inundando las Carolinas estadounidenses

La Cataluña imaginaria y autosuficiente de los separatistas catalanes

“La autosuficiencia es incompatible con el diálogo. Los hombres que carecen de humildad o aquellos que la pierden, no pueden aproximarse al pueblo” Paulo Freire

Dos debates, dos Españas

La crispación general y el estilo bronco, zafio y chulesco del diputado Rufián representaba el nivel de descrédito que ha alcanzado el debate parlamentario

La distopía del Máster Casado

Sánchez en situación apurada

Casado exculpado por el fiscal
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris