Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
16º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Células madre, Obama y la Iglesia

Jesús Domingo Martínez (Gerona)
Redacción
viernes, 13 de marzo de 2009, 11:04 h (CET)
La determinación política del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica de levantar las restricciones al financiamiento federal para la investigación de células estaminales con embriones humanos, ha provocado una serie de afirmaciones no siempre correctas, muchas equívocas y otras ideológicas, algunas han querido volver a enfrentar a Obama con la Iglesia católica.

En este sentido me parece necesario recordar que la Iglesia ha dado un apoyo constante a lo largo de su historia a “las investigaciones encaminadas a la curación de enfermedades y al bien de la humanidad”, no obstante “si hubo, y sigue habiendo resistencia, era y es ante las formas de investigación que incluyen la eliminación programada de personas, de seres humanos ya existentes, aunque aún no hayan nacido".

¿Por qué? Porque en estos casos la investigación, prescindiendo de los resultados de utilidad terapéutica, no se pone verdaderamente al servicio de la humanidad, pues implica la supresión de vidas humanas que tienen igual dignidad que los demás individuos humanos y que los investigadores.

En éste caso, “células estaminales embrionarias” desde el punto de vista estrictamente científico, la investigación no ha dado hasta la fecha ningún resultado terapéutico o aplicativo, a diferencia de varias (aunque incipientes) terapias y beneficios ya aplicables en 80 condiciones médicas diferentes con células estaminales adultas. Es por ello que nos preguntamos: ¿La decisión de Obama responde a criterios científicos, a criterios ideológicos, a promesas electorales o a intereses económicos de alguna gran multinacional?

Noticias relacionadas

Y, ¿Ahora qué?

Un escrito de Ángel Pontones

A 75 años de Hiroshima explotó Beirut

La capital libanesa ha padecido mucha destrucción desde que estalló la guerra civil de 1975 y luego con las dos invasiones israelíes, pero nunca antes había sufrido esta clase de destrozo en una época de paz

¿Es posible tanta indignidad?

​¿Nos merecemos los españoles tanta desgracia?

Razón y verdad

En el libro de Schopenhauer se explican también diversas estratagemas dialécticas para ganar en los debates

Voces coherentes

Para levantar el vuelo es preciso cuidar el semillero de las actitudes sociales, desde la franqueza personal
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris