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En torno al arte poético / de Arteaga, ético, estético (III)
Ángel Sáez
Dilecto Jesús Arteaga:
Acabo de echarle un ojo (me desdigo ipso facto, los dos) a las líneas que componen el último de los textos que me has remitido, “LA VERDADERA AMISTAD”, que tratan de la materia susodicha y versan sobre los versos (el primer acento versal recae indefectiblemente, a lo largo de todo el romance, en la tercera sílaba —“que, con ritmo siempre fijo”—), ese polvo de estrellas de que se componen los poemas.
Te pido permiso para publicarlo en mis blogs. Y, si no te parece un absurdo morrocotudo, me gustaría agregarle la décima que, teniendo en cuenta la lectura de tu poema, acabo de trenzar:
¡QUÉ ARTE, JESÚS ARTEAGA! (QUE ES AMIGO DE MAESTROS Y FUE MAESTRO DE AMIGOS)
“Pedacitos de amistad” Llama Jesús (que es mi amigo)
Arteaga (a quien bendigo) A sus versos. Avistad
Qué ritmo gasta; alistad En su ejército de luces,
O de caminos de cruces, Que conforman sus antorchas,
Que fulgen cuando descorchas Botellas o das de bruces.
Te (man)da un abrazo de hermano (porque, como sostiene Demetrio de Falero, “un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo siempre será un hermano”) y deseos de salud para toda la gran familia camiliana quien espera tu licencia al respecto o parecer en contra,
Ángel.
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