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Etiquetas:   Fútbol / Champions League   -   Sección:   Fútbol

El Atlético se elimina a sí mismo (0-0)

El empate a cero le da la eliminatoria al Oporto por el 2-2 del partido de ida
Redacción
miércoles, 11 de marzo de 2009, 22:01 h (CET)
El conservadurismo rojiblanco condenó al equipo. Los portugueses fueron mejores durante todo el partid, más enchufados y con más ganas, buscaron siempre el gol, aunque el empate les sirviera

FICHA TÉCNICA
0- Oporto:Helton (1), Sapunaru (1), Rolando (1), Bruno Alves (1), Cisskho (1), Fernando (1), Lucho González (1), Meireles (1), Hulk (2), Lisandro López (2), Christian Rodríguez (2).
0- Atlético de Madrid: Leo Franco (3), Perea (1), Pablo (1), Ujfalusi (1), Antonio López (1), Assunçao (1), Raúl García (1), Maxi (1), Simao (1), Agüero (1), Pongolle (1),
Cambios : En el Oporto: Tomás Costa (-) por Sapunaru (Min.83); Mariano (1) por Hulk (Min.87); Ernesto (-) por Lisandro (Min.+90) y en el Atlético de Madrid: Forlán (1) por Maxi (Min.54); Maniche (1) por Raúl García (Min.73); Miguel de las Cuevas (1) por Pongolle (Min.80).
Goles: No hubo goles.
Árbitro: Pieter Vink (HOL) (1). Amonestó en el equipo local a Christian Rodríguez (Min.26); Hulk (Min.67). En el conjunto visitante mostró amarilla a Perea (Min.71); Ujfalusi (Min.76);
Incidencias: 50.000 espectadores en el Estadio Dragao. Terreno de juego en buenas condiciones.

DATOS DESTACABLES
Lo mejor: La actitud del Oporto
A pesar de que no necesitaba el gol, lo estuvo buscando durante todo el partido y al igual que le pasara en el partido de ida, la falta de acierto de sus delanteros hizo que el marcador se mantuviera en empate
Lo peor: El planteamiento de Abel
El hecho de dejar fuera a Forlán del once inicial puso a las claras las intenciones del técnico toledano. Su tesón por mantener la portería a cero le pasó factura al equipo.
El dato: El Atlético se queda fuera de la Champions
Tras una década sin pisar la competición europea, los rojiblancos se marchan demasiado pronto por la puerta de atrás.
Sergio Andrés / Redacción

La falta de ambición y la apatía que hoy ha mostrado el Atlético ha tenido el peor resultado imaginado. El equipo de Abel se queda fuera de Europa tras un partido en el que jamás hizo nada por intentar buscar la victoria y esto en Europa y en una eliminatoria a doble partido se acaba pagando.

Abel sorprendió a todos y dejó a Forlán en el banquillo. El entrenador rojiblanco buscaba contener el resultado y en un zarpazo sorprender a los portugueses. Este planteamiento no cogió por sorpresa a los del Oporto que comenzaron, como estaba previsto, mandando en el partido.

Los portugueses, que si habían salido con todos los titulares, no dejaban respirar a los colchoneros y unas veces la falta de puntería y otras Leo Franco, estaban evitando que ya fueran por delante en el marcador. Poco a poco, los de Abel se fueron deshaciendo del sopor inicial y comenzaron a tocar el balón.

A pesar de haber empezado a despertar, el juego lo seguía poniendo el Oporto, que además de creer en el partido, partían con la ventaja de valerle el empate a cero. El hecho de no estar Forlán, dejaba a Agüero solo en la punta, demasiado aislado del resto de compañeros y apenas suponía una amenaza para la defensa portuguesa.

El asedio local era continuo y los rojiblancos no conseguían pasar de medio campo, seguía faltando la garra y el dinamismo de Forlán. Las llegadas esporádicas del equipo corrían a cargo de Sinama Pongolle, el más activo de todos sus compañeros.

Estas últimas llegadas del Atlético estaban evidenciando un cambio en la posesión del balón, que poco a poco estaba pasando a dominio del club español. Sin embargo, seguía faltando lo más importante, no existía profundidad y sin ella, pocas oportunidades claras iban a llegar a las botas de Agüero o Pongolle. Además, el Atlético debía vigilar las contras portuguesas teniendo en cuenta que arriba los locales tenían jugadores muy rápidos.

Pasada la media hora es cuando apareció el Kun, para fabricarse él solo una gran jugada, apurando la línea de fondo, y a la que no llegó por muy poco Simao. Era en estos momentos cuando más se estaba echando de menos al delantero uruguayo. El dominio rojiblanco se iba consumiendo al igual que lo hacían los minutos de la primera parte, pero seguía faltando lo fundamental, el gol.

Aunque en la segunda parte, el balón seguía siendo rojiblanco, ver a Forlán en la banda calentando era un pecado difícil de comprender, y más cuando lo que realmente necesitaban los de Abel era el gol, algo que el uruguayo sabe hacer a las mil maravillas. Pronto se dio cuenta de su error el técnico rojiblanco y en cuanto pudo hizo el cambio por un desaparecido Maxi.

El Oporto se estaba acercando cada vez más, el peligro rondaba la portería rojiblanca, con lo que podría suponer eso, y una y otra vez, como ya hiciera en el partido de ida, Leo Franco se estaba erigiendo en el salvador.

Los rojiblancos estaban pasando sus peores minutos. Los portugueses llegaban por todos los lados; por la izquierda, por la derecha, por el centro, y lo que es peor, no parecía que la cosa fuera a cambiar.

La ansiedad de los colchoneros por marcar cuanto antes estaba perjudicando las pocas veces que llegaban a las inmediaciones del guardameta del Oporto, los minutos seguían transcurriendo y el favorecido era el Oporto.

El único resquicio para la esperanza, tal y como estaba el panorama, era Helton, El portero local, como ya había dejado ver en el Vicente Calderón, se mostraba muy inseguro y cualquier tiro lejano podía convertirse en una baza muy importante para poder marcar, mientras los portugueses seguían a lo suyo, que era buscar el gol de la tranquilidad.

El único soporte rojiblanco estaba siendo Leo Franco, sus paradas evitaban que los portugueses ya fueran por delante. La inoperancia y la inactividad del resto del equipo era asombrosa, no estaban reaccionando y parecían haber olvidado que eran ellos y no el Oporto los que tenía que marcar un gol.

La sensación de haber tirado por la borda la primera parte, pesaba sobre los jugadores rojiblancos que no acertaban en nada. La falta de frescura física y claridad de ideas estaban siendo fundamentales para no conseguir el gol que les hacía pasar a cuartos.

Los 10 minutos que quedaban permitían al Atlético soñar con un gol postrero y sobre todo confiar en que se cumpliera el famoso dicho “quien perdona la paga”. Y es que los peores temores del Oporto, fallar lo mismo que en el partido de ida, se estaba cumpliendo con creces ya que Lisandro mandó el balón al palo en un mano a mano con Leo Franco. Una más de las incontables ocasiones marradas por los portugueses.

Los rojiblancos, a buenas horas, buscaban el gol a lo loco. El tiempo se terminaba y lo que no habían hecho en 90 minutos lo querían hacer en los últimos suspiros del partido. Finalmente, se impuso la lógica y los portugueses, mejores durante todo el partido, serán los que esperen rival para cuartos. Los milagros a veces se dan pero casi siempre vienen precedidos de buenas intenciones y ganas, algo que hoy no tuvo el Atlético.

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