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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Qué está haciendo la señora Chacón con el Ejército?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 12 de marzo de 2009, 06:57 h (CET)
Muchos españoles acogimos la llegada de la señora Chacón, para ocupar el puesto de ministro de Defensa, con escepticismo, desconfianza y estupefacción. Nos resultaba chocante que, existiendo tantas personas preparadas para aspirar a tal puesto, militares de alta graduación, incluso muchos de ellos simpatizantes del partido socialista y otros políticos de prestigio bien relacionados con los estamentos militares, conocedores de sus problemas y carencias; se recurriera a una señora, adicta sin duda a la persona del señor Presidente del gobierno, catalana, con resabios independentistas y declarada militancia en el sector pacifista del PSC; puede que, para justificar el proyecto de “igualdad” del que ha hecho bandera el señor Zapatero y, a la par, darles una sonora bofetada a los altos cargos militares que, seguramente, estaban pensando en que alguno de ellos sería escogido para dirigir la milicia, algo que, bien mirado, tenía su lógica. Todos sabemos cual fue la primera actuación de la señora ministra, que entró pisando fuerte, quizá para dejar constancia de que su condición femenina (y de futura madre) no le iba a coartar en lo más mínimo en cuanto se tratase de repartir mandobles a diestro y siniestro, dicho en el sentido metafórico de la palabra. En efecto, su primera decisión importante fue desmantelar la antigua cúpula militar y nombrar a los militares que ella estimó que serían más maleables a su mandato.

Lo que sucede es que, a medida que ha ido transcurriendo el tiempo, algunos hemos empezado a sospechar de que la faceta intrigante que, sin duda, esconde nuestro señor Presidente; tenía pergeñado un plan más maquiavélico, con una base más sibilina, si se me permite la palabra, con unas intenciones más aviesas, para encomendarle a la señora Chacón lo que, quizá, se consensuara mejor con la faceta pacifista de la nueva ministra. De todos es sabido y la historia, la verdadera, no la que se inventan los de la Memoria Histórica, así lo confirma, que el Ejército siempre ha sido el talón de Aquiles del comunismo en España y, consiguientemente, de sus más refinados representantes los del PSOE. Por experiencia conocen lo que puede hacer un ejército disciplinado, aguerrido y fiel defensor de la unidad patria. Están justamente escarmentados por lo sucedido en la pasada Guerra Civil, cuando un puñado de militares sin medios materiales, pero con un inmenso bagaje de valor y fervor patriótico, fueron capaces de hacer hincar la rodilla a toda una II República que, por entonces, ya nada tenía de democrática y si mucho de frente popular, ácrata, dividido e indisciplinado. Claro que, de aquella casta de militares, muchos pensamos que sólo quedan las viejas fotografías que perduran en las hemerotecas y que, los que forman parte de las nuevas generaciones, no son más que un remedo caricaturesco de la antigua Legión de Extranjeros sólo que, en la actualidad, formada por extranjeros sudamericanos y de otros países, que se han alistado como un medio de conseguir casa, comida y sueldo con los que poder subsistir, en tanto no encuentren algo mejor a lo que dedicarse. ¿Qué clase de espíritu patriótico se les va a pedir a estas gentes? Pues, mal que nos pese, este es el Ejército de la señora Chacón.

Se trata, pues, de que desde el ministerio de Defensa se vayan arbitrando los medios para desposeer al Ejército de sus cualidades castrenses, para convertirlo en una especie de policía militar, con ramalazos de ONG, fácilmente dirigible desde el Ejecutivo, sumiso a sus órdenes y susceptible de plegarse a un nuevo orden político que podría ser, sin duda, la conversión de España en una república federal. A pesar de las declaraciones de la señora ministra a un conocido rotativo catalán, en las que le hace la pelota al Ejército, en las que muestra bajo una nueva faceta más condescendiente con los militares, pero convencida de que su misión es “la paz”, la famosa paz del señor ZP, aquella que buscaba queriendo negociar con ETA de espaldas a los españoles. Lo cierto es que, sus actuaciones, están empezando a ser preocupantes e indicativas de que se está iniciando un paulatino plan de reducción de las unidades militares, similar al que ya se pretendió estrenar con la reducción de las guarniciones de Melilla y que, ahora, se está materializando en la disolución de la II Bandera de la Legión del Tercio Gran Capitán, una unidad histórica con 87 años de servicio a España, que se ha pretendido justificar por motivos de reestructuración como consecuencia de la “ profesionalización” de la milicia. También se han dado de baja otra bandera de la Legión y el Cuartel General de Tarifa. Se suprimen estas unidades de élite para, a cambio, reclutar a extranjeros, mayormente hispano–americanos, sin preparación alguna, que se alistan sólo para obtener un puesto de trabajo remunerado que les sirva de trampolín para ocupar otros empleos civiles cuando decidan abandonar la milicia. Lo que ocurre es que, la Legión, la verdadera Legión, les trae connotaciones poco agradables a los que nos gobiernan y han decidido deshacerse de ella cuanto antes, para evitar que, algún día, se pudieran acordar de que España se está desmoronando y quisieran defender la Constitución y sus mandatos.

Pero, por si nos quedaba alguna duda de hasta donde se va a llegar en cuanto a la humillación de nuestras fuerzas armadas, no nos queda más que fijarnos en la progresiva pérdida de influencia de España en el control del estrecho de Gibraltar a favor de Marruecos (recuerdan ustedes la sumisión y pleitesía del señor Moratinos hacia el monarca alauí). Como ya hemos resaltado en numerosas ocasiones las “gracias” internacionales de ZP, sus perogrulladas y sus salidas de tono, no quedan en saco roto; como tampoco el señor Sarkozy se va a olvidar del favor que le hizo a nuestro Presidente, cuando lo encajó con calzador en la cumbre del G-20 como simple mirón. Al parecer, la hora de pedir la justa correspondencia ha llegado y, hete aquí, que se da por hecho que EE.UU ha decidido que el control de la parte sur de Europa quede en manos del Reino Unido (confirmando sus soberanía sobre el Peñón de Gibraltar) y, por la parte sur, sa cargo de Marruecos, el reino alauí que, históricamente, ha sido nuestro más próximo y peligroso rival. Se dice que, en estas decisiones, ha influido el señor Robert Gates, el Jefe de la Secretaría de Defensa del señor Obama, al que se le atribuyen pocas simpatías por Zapatero. No sabemos si es por eso que, el ministerio de Defensa, ha decidido desmantelar buena parte de las piezas que dominaban el estrecho, que constituían uno de los orgullos de nuestra artillería. Creo recordar que ZP ponía todas sus esperanzas en el presidente Obama y, sin embargo, hemos sido excluidos de su periplo por Europa y, de paso, nos ningunea como posibles aliados de la defensa de la parte sur de Europa; a no ser que, Zapatero, piense que así tendrá más opciones de desmantelar lo poco que nos queda de lo que anteriormente era nuestro marcial y prestigioso Ejército. Lo que sí es evidente es que, cada día, pintamos menos en esta vieja y destartalada Europa.

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