|
Jugar con 14
Daniel Sanabria
Los árbitros de Villar ya ni disimulan. La generosidad con la que arbitran al Barcelona de su amigo Laporta es digna de la mayor de las limosnas. El domingo ante el Atlético el colegiado González Vázquez se desnudó ante 57.000 personas y cientos de cámaras de televisión: gol legal anulado a Heitinga, penalti no señalado al Kun Agüero, amnistía para la segunda amarilla de Henry y conversación de diez segundos línea interna con su asistente para pitar el penalti sobre Sinama Pongolle.
La historia fue esta: Henry empuja ostensiblemente a Sinama. En ese momento el árbitro no pita nada. Mira a su asistente en la banda, que tampoco pita nada. Pero a los pocos segundos le comenta por el pinganillo: “ha sido un penalti como una catedral, pero a ver quién se atreve a levantar el banderín”. González Vázquez reflexiona y le contesta: “espera, no te preocupes, creo que voy a pitarlo yo”. Tras el breve debate entre los dos jueces y la calibración del árbitro principal, se señala el penalti. Siete segundos después de haberse producido.
Y es que cuando juegas contra el Barcelona no sólo tienes que hacerlo todo bien y esperar a que Etoo, Messi, Henry, Iniesta y Xavi tengan un mal día todos a la vez, sino también luchar contra los tres árbitros de turno. Si llevas la camiseta del Barcelona puesta puedes hacer el doble de faltas sin recibir cartulina amarilla, desmarcarte en fuera de juego aunque te pases unos centímetros o reclamar saques de esquina inexistentes. Ir tirando de detalles cada pocos minutos para tener un plus de ventaja en jugadas puntuales.
Pero si la situación se complica no pasa nada, puedes pasar al Plan B: hacer penaltis sin que te los piten, encajar goles legales que serán anulados o tirarte dentro del área para forzar un penalti. Así es como funciona el Barça de Laporta con Villar en la presidencia. Carta libre para hacer y deshacer a gusto del árbitro pertinente, que por supuesto, sabe lo que tiene que pitar para agradar a su jefe y no perder su empleo. Pese a todo, el domingo el Atlético de Madrid ganó al Barcelona, a González Vázquez y a sus dos asistentes.
Quería terminar con una reflexión personal: en el partido de ida cuando el Barcelona ganó al Atlético por 6-1, muchos iluminados se justificaron en el resultado para dar como vencedor a Messi en el particular duelo contra Agüero que decidía quién es el mejor del mundo. Ahora, siguiendo la absurda regla de tres de muchos periodistas y aficionados, tras el 4-3 del Atleti, Agüero es el mejor del mundo. ¿No? Porque… ¿dónde se metió Messi el domingo mientras a su equipo se le escapaba la Liga? Quizá la próxima vez antes de crear un debate absurdo y con un trasfondo ilógico como querer elegir al mejor jugador del mundo en base al resultado de un partido concreto, piensen un poco las cosas y dejen los sensacionalismos para la prensa del corazón.
|