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Etiquetas:   Cristianismo originario   -   Sección:   Opinión

El holocausto nazi frente al Obispo Williamson

José Vicente Cobo
Vida Universal
miércoles, 4 de marzo de 2009, 11:04 h (CET)
Después de la trágica experiencia con el Tercer Reich, y sobre todo con los crímenes cometidos por los nazis, Alemania reencontró y cimentó ya cuatro años después de la guerra el camino hacia la democracia, manteniendo hoy instituciones estatales basadas en una Constitución modelo, promulgada en 1949, que garantiza los derechos de sus ciudadanos. Por eso toda negación del holocausto, como la sostenida últimamente por el obispo católico Williamson, encontró un profundo rechazo no sólo en la prensa sino también en la ciudadanía alemana. Sorprendente, y para muchos doloroso, ha sido el hecho de que esta declaración haya venido de un obispo católico británico, en circunstancias de que el Papa actual es alemán y su acto de volver a acoger a cuatro ex-excomulgados en el seno de su Iglesia se vio violentamente rechazado por la expresión antisemita del obispo rehabilitado. La prensa alemana informó ampliamente sobre este hecho, que mantuvo varios días al país en espera de una posición más firme de parte del Vaticano frente al obispo, y que incluso exigió la misma canciller alemana.

No sólo en un periódico se exigió que el Papa debiera disculparse públicamente y anular la suspensión de la excomunión, sino que los medios de comunicación de este país dejaron en claro que no se puede negar el holocausto. En la página Web de zwissinfo, se expresó el 5 de febrero con más claridad la preocupación alemana, diciendo: “En Alemania se teme ahora que caiga una sombra sobre toda la nación, cuando precisamente un Papa alemán se entiende tan poco con los judíos y mahometanos”. Con ello se refería a otros “errores” anteriores del Papa en su relación con estas dos religiones, como por ejemplo con sus declaraciones en la ciudad alemana de Ratisbona sobre el Islam. Esta preocupación es comprensible, ya que después de la 2ª guerra, muchos países han mantenido una posición de atenta observación de la sociedad alemana, criticando duramente cualquier rebrote o expresión de nazismo o de antisemitismo.

La prensa informa que muchas organizaciones juveniles católicas de Alemania no sólo no comprenden la decisión papal sino que incluso la critican, algo inusitado en una juventud que antes depositó sus esperanzas en el nuevo pontífice durante la Reunión de la juventud en Colonia del 2005. “Nos sentimos profundamente afectados por el desarrollo del Vaticano. La Iglesia ha tomado sin duda el camino equivocado”, se informa que expresó el movimiento de la juventud rural católica alemana (KLJB). La Unión de las juventudes católicas de Alemania (BDKJ) hizo saber en una nota de prensa que para la mayoría de los jóvenes era “totalmente incomprensible la rehabilitación de un negador del holocausto”.

Sobre el obispo inglés se han publicado también interesantes declaraciones en la prensa, la que ya había informado en otras ocasiones sobre la actitud ultra conservadora de este converso de la Iglesia anglicana a la católica.

¿Son casos como el presente algo aislado en la historia de las grandes Iglesias cristianas? Martín Lutero, el fundador de la Iglesia protestante alemana, en su libro “De los judíos y sus mentiras” escribe refiriéndose a éstos: “... que se destrocen así sus casas y viviendas y en su lugar pueden habitar bajo un techo o en establos. Habría que prender fuego a las sinagogas y a sus escuelas, en honor al Señor y a la cristiandad, para que Dios vea que somos cristianos. ¿Es de extrañar entonces que Hitler en su libro “Mi lucha”, justificara el asesinato de los judíos diciendo: “Yo sólo hago lo que la Iglesia está haciendo desde hace 500 años, pero evidentemente de manera más radical”? Estas citas se han obtenido de 3 libros publicados por la Editorial Vida Universal bajo el título “¿Quién está sentado en la silla de san Pedro?”, cuya lectura puede resultar sorprendente para más de uno.

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