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Etiquetas:   Desde Francia   -   Sección:   Revista-arte

¿Y qué es eso del Nihilismo en el arte?

Elisa Garrido
Redacción
domingo, 1 de marzo de 2009, 23:00 h (CET)





Una visitante contemplando una obra de arte



Una común definición del nihilismo es “la creencia en nada”, el término proviene del vocablo nihil que en latín significa nada, así podríamos traducirlo con un “palabro” tal como nadismo o nadaismo, sin embargo, va mucho más allá y podríamos estar hablando de una cuestión de Fe, esa firme creencia en algo para lo cual no hay prueba que comprende la suspensión de la razón y análisis crítico.

Uno de los filósofos que utilizó el término “nihilismo” fue William Hamilton que consideró que el nihilismo era la negación de la realidad sustancial aunque el nihilismo del que hablaba él ha sido llamado luego llamado “nihilismo epistemológico”, a diferencia de otros tipos como, por ejemplo, el nihilismo moral (negación de principios morales válidos) o el nihilismo metafísico (pura y simple negación de la realidad) Así podríamos acuñar tres conceptos generales:
-No existe ninguna finalidad o propósito superior, así mismo tampoco ningún tipo de autoridad.
-La realidad no existe tal y como la vemos.
-La realidad es incognoscible por tanto será inútil intentar entender lo externo.

A veces se ha tomado como una forma de “concepción del mundo” que adopta una actitud tremendamente pesimista o incluso aniquiladora. Como ejemplo unos versos de personaje Mefistófeles de Fausto:

-Soy el espíritu que siempre niega.
Y ello con razón, pues todo lo que nace
No vale más que para perecer.
Estos mismos versos fueron citados por Schopenhauer en su obra El mundo como Voluntad y Representación, en ella se habla del impulso irracional de la voluntad por el que la vida oscilaría entre una lucha entre el deseo y el dolor de no obtener lo deseado y, en el caso contrario, el dolor no menos intenso que produce el vacío de las necesidades ya satisfechas.
Podemos referirnos también al término acuñado como “nihilismo europeo” que desempeña un papel muy importante en el pensamiento de Nietzsche, éste lo utiliza para hacer una crítica a los valores que configuran Occidente por considerala una civilización en crisis. Frente a ello propone dos actitudes posibles: el nihilismo pasivo (esperar a un Godot que no llegará nunca) o el nihilismo activo (la salvación a manos del hombre desde sí mismo).

En sus teorías Nietzsche distingue entre la razón y los instintos, éstos se comparan con los dioses griegos Apolo y Dionisos, lo “apolíneo” domina la vida de la sociedad racionalista contemporánea, en la cual la razón es utilizada para el engaño y hace moderarse a los individuos (causa del nihilismo pasivo), sin embargo lo dionisiaco, que se vio reflejado en las sociedades de la antigua Grecia, acepta los instintos como propios del hombre y el ansia por la vida.
Guardaba gran aprecio a los antiguos clásicos, la cultura griega había tenido la suerte de no estar condicionada por la religión judeocristiana que ha inducido a los creyentes occidentales a resignarse ante las limitaciones de la vida. Él proclamaba “Dios ha muerto” así el individuo debía enfrentarse a la muerte y a la finitud de la vida siendo consciente de que no había ningún propósito superior y así es como realmente podría afrontarla.

Los griegos, sin embargo, sostenían que los atributos del Ser son la verdad, la bondad y la belleza, y que sobre esos pilares está sustentada la armonía de todo el universo. En esa convicción se habían basado los esquemas de la cultura occidental que quedaban reflejados en el arte. La ruptura con estos planteamientos en el mundo moderno, y el surgimiento de las tesis nihilistas, es una evidencia que salta a la vista en todas las dimensiones culturales y su expresión artística.

Todo empezó con aquella gran afirmación «La belleza está en el ojo del espectador».
El drama del ARTE de nuestra época está en la búsqueda obsesiva de la sorpresa, han desaparecido los significados legibles, se innova en el uso de cualquier tipo de soporte para la obra, prima el cambio permanente y sobre todo lo efímero.

Bajo el principio de que todo es relativo, se ha perdido el referente que permita definir lo bello de lo monstruoso o ridículo.
La actividad artística actual, no suele ser entendida por el ciudadano común y ni siquiera por el culto ya que parece haber prescindido de cualquier concepto concebido anteriormente.

Entonces, ¿el arte ya no quiere participar en el mundo? Parece ser que no.
No está de moda la subordinación. Ya no se buscan la verdad, el bien y la belleza.

El arte de hoy es un mundo invertido.
Aunque sigue vendiéndose con traje y corbata...

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