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Etiquetas:   OPINIÓN   -   Sección:   Revista-arte

EL genio más romántico

Julia María Carvajal
Redacción
sábado, 28 de febrero de 2009, 23:00 h (CET)





Jakob Ludwig Felix Mendelssohn, Hamburgo 1809 – Leipzig 1847



Si mencionamos un nombre, Mendelssohn, en cualquier lugar al azar, quizá alguien no sepa de quien hablamos, si lo hacemos en un ámbito en el que haya un conocimiento medio sobre la historia de la música, todos sabrán que hablamos de un músico clásico alemán, pero si mencionamos la “Marcha nupcial”, no habrá nadie que no conozca esta famosa partitura, que sigue sonando en los enlaces matrimoniales. De Mendelssohn, el creador que compuso esta pieza musical, se conmemora este año 2009 el bicentenario de su nacimiento.

Jakob Ludwig Felix Mendelssohn, Hamburgo 1809 – Leipzig 1847, nieto del filósofo Moses Mendellssohn, de origen judío, fue compositor de música clásica, romántico por excelencia, director de orquesta y pianista. A pesar de la época en la que vivió y de ser un artista representativo del romanticismo, se aleja del mito que la historia ha forjado en torno a creadores de estas características, si es romántico es bohemio, con escasos recursos económicos y precaria salud, ya que era hijo de un banquero, gozaba de una buena posición y estuvo rodeado desde su nacimiento de un exquisito ambiente social e intelectual. Cuando cumplió tres años su familia se trasladó a Berlín, a esa edad era ya un niño prodigio que tocaba el piano y componía, a los nueve hizo su primera aparición en público, participando en un concierto de música de cámara, a los trece se publicó su primera composición, un cuarteto para piano. Los padres de Mendelssohn que contaban con una saneada economía, en los jardines de su mansión en Berlín se celebraban veladas musicales, a las que acudían cientos de personas, dieron a su hijo una esmerada educación que incluía junto con una sólida formación en cultura general, música, idiomas, dibujo, pintura, baile, natación, equitación, y esgrima, y al comprobar el extraordinario talento musical que tenía, le regalaron una orquesta en su catorce aniversario. Con quince años compuso su primera Sinfonía, con dieciséis comenzó sus estudios en la Universidad de Berlín, uno de sus maestros fue el gran filósofo Hegel, y con diecisiete estrenó su célebre Obertura “Sueño de una noche de verano”, basada en la obra homónima de Shakespeare. Un año después se representó su primera ópera, “Los dos sobrinos” apenas cumplidos los veintiuno escribió su poema sinfónico “Las Hebridas”, también conocido como “La gruta de Fingal”, inspirada en temas escoceses al igual que “Sinfonía Escocesa”. Mendelssohn viajo por distintos países de Europa, siguiendo el consejo de su padre, para dar a conocer su talento, en Londres dirigió un concierto en la Sociedad Filarmónica, ante la sorpresa de los componentes de la orquesta al verse dirigidos por alguien tan joven, sin embargo el éxito fue tan rotundo que les hizo olvidar sus prejuicios. Después de dejar a Londres admirado de sus brillantes actuaciones, se trasladó a Escocia, cuyos paisajes le impresionaron tan profundamente que le inspiraron algunas de sus mejores obras, “Cuando Dios se pone a pintar paisajes, crea cuadros de extraña belleza”, escribió al contemplarlos. Sus viajes le llevaron a Munich, Viena, Paris, donde conoció a Franz Liszt, y a realizar uno de sus sueños, visitar Italia, Venecia, Bolonia, Florencia, y Roma la ciudad eterna en la que conoció a Berlioz. En su periplo italiano compuso su famosa “Sinfonía Italiana”. En todos los lugares que visitó fue alabado y mimado, se convertía sin proponérselo en el centro de atención, en el favorito de las reuniones , además de su talento para la música, Mendelssohn era elegante, atractivo, y seductor, sin embargo a pesar de su buena fortuna y del halago social, jamás se dejó tentar por la vanidad. Sus desplazamientos lejos del hogar familiar y de la férrea disciplina paterna, le permitieron dedicar su tiempo fundamentalmente a tres actividades, sus grandes pasiones, las mañanas las ocupaba la música, las tardes los Museos, y las noches el baile.

Dado que comenzó sus estudios musicales con partituras de Bach, siempre le admiró como maestro, y consiguió redescubrirle para el gran público, ejecutando por primera vez desde la muerte de Bach, su magna obra “Pasión según San Mateo”. Los maestros de Mendelssohn le adoraban, su familia también, nunca le faltaron los elogios, las muestras de orgullo por parte de sus padres y hermanos, pero a quien se sentía más unido era a su hermana Fanny, quien también estaba dotada de magnificas cualidades para la música. En 1833 recibe una invitación para dirigir la orquesta en el Festival de Dusseldorf, tras el nuevo éxito le ofrecen un contrato como director. Dos años más tarde se traslada a Leipzig para hacerse cargo de la dirección de la Gewandhaus, a los pocos meses de su llegada fallece su padre. La amistad que le une a Robert Schumann le ayuda a mitigar su dolor, ambos músicos siempre se apoyaron mutuamente, Mendelsshon como director de la Gewandhaus difundiendo las obras de Schumann, y Schumann desde su puesto de crítico musical en un diario, escribiendo artículos ensalzando las composiciones de Mendelsshon. La universidad de Leipzig concede a Mendelsshon el título de doctor honoris causa. En 1837 se casa con Cécile Jeanrenaud, hija de un pastor protestante francés, y es esta etapa de su vida la de mayor producción y en la que más prestigio alcanza en el mundo de la música. La orquesta de Leipzig, se transforma bajo su batuta, y llega a ser la más importante de Europa. A los treinta y tres años, Mendelsshon había conseguido la gloria, pero en vez de recrearse en su triunfo disminuyendo su trabajo, emprendió una actividad febril realizando varios trabajos a la vez, sin abandonar a la orquesta de Leipzig, aceptó dirigir el departamento de música de la Academia de Artes de Berlín, compuso gran cantidad de obras, trabajo sin descanso para erigir un monumento a Bach, creo un conservatorio de Música, y dio conciertos en Alemania e Inglaterra, muchos de ellos de carácter benéfico. Este ingente esfuerzo acabó por extenuarle y debilitar su salud, por lo que se vio obligado a suspender sus tareas por un tiempo. Se retiró a Francfort hasta 1845 en que volvió a Leipzig y de nuevo se dedicó a dirigir, componer y enseñar. Al año siguiente fue invitado a tocar en el Palacio de Buckingham, ante la reina Victoria y el príncipe Alberto. En 1847 muere inesperadamente su hermana Fanny, el efecto que le produce la noticia le causa un derrame cerebral. Aparentemente se restablece y retorna a su trabajo, pero ya no es el mismo, “cuando volví a oírle tocar, sentí como si me hubiera despedido para siempre del músico”, declaro un intimo amigo, cuando Mendelsshon volvió a dar conciertos. Su enfermedad se fue agravando hasta convertirse en un mal que le provocaba frecuentes desvanecimientos y afectaba a su estado mental. Transcurridos seis meses del fallecimiento de su idolatrada hermana, Mendelsshon abandonaba el mundo con tan solo treinta y ocho años, en olor de multitudes. Considerado como el más romántico y significativo de los músicos alemanes, dominó todos los géneros musicales, compuso Oberturas, música instrumental para piano y orquesta, violín y orquesta, órgano, música de cámara, obras vocales y corales, coros con orquesta y coros a cappella, música de teatro, ópera, entre sus partituras encontramos marchas, caprichos, sinfonías, sonatas, preludios, fugas, cuartetos, lieder, salmos, cantatas, sin olvidar las bellísimas “Romanzas sin palabras”, que catalogan definitivamente sus composiciones dentro del romanticismo, y ponen de manifiesto su otra faceta desconocida como poeta, aunque nunca publicó sus versos consiguió transmitirlos a través de la música.

Otro genio, el escritor Goethe, quedó tan impresionado cuando oyó tocar el piano a Mendelsshon que dijo, “si algún día estoy triste, quiero que Mendelsshon venga a verme con su música

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